Programa PS (reconstituido) [1977]

Programa económico-social del Partido Sindicalista
Dentro de este planteamiento general, los enunciados concretos de nuestro programa económico y social, tal como se exponen en nuestra declaración programática —«Una propuesta sindicalista»—, son los siguientes:
(Quede claro que la separación entre «programa máximo» y «programa inmediato» no quiere decir que programemos nuestra tarea en dos etapas —una reformista avanzada y otra revolucionaria—. Tenemos gran desconfianza hacia esas visiones «seriales» del proceso revolucionario, que suelen estancarse para siempre en la reforma. Lo que queremos decir es que, con el poder, impulsaríamos el «programa máximo» en su integridad, y sin el poder impulsaríamos las «medidas inmediatas», de reforma, que en su día podrían hacer más fácil la transformación definitiva, por haber ido haciendo un traspaso de los poderes —económicos y políticos— a los órganos de base, sindicales y populares.)
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1. Situados en los comienzos del último cuarto del siglo xx, y ante una realidad española abocada a importantes cambios, los sindicalistas autogestionarios tenemos una propuesta que presentar para la construcción de la sociedad futura. Propuesta que parte de la fidelidad a nuestros principios revolucionarios y, al mismo tiempo, de
la fidelidad a la realidad del tiempo presente.
2. No estamos situados ya en el mundo ante un primitivo capitalismo (sistema basado en la disociación de trabajo y propiedad, el carácter absoluto de la propiedad privada de los medios de producción y la prepotencia de la clase propietaria) que condene inevitable y forzosamente a los trabajadores a la miseria material. El capitalismo ha revelado en algunos países —aunque en otros, como el nuestro, diste aún mucho de ello— capacidad para producir abundancia y bienestar en esos trabajadores. Pero lo que el capitalismo no ha podido impedir —ni puede impedir sin dejar de ser capitalismo— es la degradación humana reflejada en:
— La expansión de la nueva «religión» del lucro y del bienestar personal;
— la subordinación de las necesidades humanas a la maquinaria de la producción, en forma imparable y con riesgo de conducir a la humanidad a una catástrofe;
— el traspaso de los aspectos más duros de la explotación al subproletariado exterior del Tercer Mundo, tanto en éste como en la emigración;
— la concentración creciente, no ya fundamentalmente del uso de los bienes materiales, pero sí del poder de decisión en la vida pública, manipulando la conciencia popular y tergiver­ sando su voluntad, pese a cualquier apariencia democrática, y
— el hecho de que, en todo momento de crisis, ese poder con­centrado se emplee inevitablemente para una distribución aún más antisocial de los nuevos sacrificios, descargándolos exclu­sivamente sobre los trabajadores.
3. Tampoco estamos situados ante un primitivo socialismo (sis­tema basado en la unión de trabajo y propiedad, la colectivización de los medios de producción y la abolición consecuente de la clase propietaria) como una mera esperanza futura frente a la injusticia capitalista. El socialismo ha revelado capacidad para realizarse en la
práctica, montando sistemas perfectamente viables. Diversas for­mas de socialismo dominan ya un tercio de la humanidad. Pero lo que la forma de gestión centralizada que han adoptado la mayoría de las mismas —con el nombre de «dictadura del proletariado»— ha logrado configurar en el presente no pasa de ser una posición inter­media, no totalmente socialista, por:
— conservar elementos esenciales del capitalismo, como la con­centración del poder político —Estado totalitario— y del poder económico —capitalismo de Estado—;
— mantener una neta división entre clase dirigente —partido— y clase dirigida —masas—;
— e imponer en el mundo socialista la distinción real entre cen­tros de dominación y zonas dependientes.
4. Las más profundas contradicciones del capitalismo no pueden ser enteramente resueltas con las soluciones intermedias de un semisocialismo de gestión centralizada. La socialización ha de llegar a una entera democratización tanto política como económico-social. Por eso, la respuesta más total a un sistema capitalista es un sis­tema de gestión tan descentralizada en todos los terrenos como per­mita la solidaridad del conjunto. El sindicalismo autogestionario pro­pugna ese sistema: la colectivización de la propiedad de los medios de producción y la autogestión solidaria a todos los niveles.
PROGRAMA MÁXIMO
5. Nuestro objetivo último es el logro de una sociedad en la que no sea posible la explotación del hombre por el hombre, y en la que éste se encuentre en plenitud de libertad y responsabilidad. Que­remos que el trabajo, en cualquiera de sus formas, sea considerado como el primer valor social, pues propugnamos una sociedad de trabajadores que impida la existencia de parásitos. Queremos un siste­ma de libertad, de plena participación responsable de todos los hom­bres en la dirección de la comunidad, a todos los niveles, y tanto en lo político como en lo social y lo económico. Nos oponemos a cual­quier dictadura. Queremos un mínimo de delegación y un máximo de gestión directa.
6. La plenitud de libertad, trabajo y responsabilidad exige la unión de trabajo y propiedad, a través de la colectivización de los medios de producción, de la gestión de los mismos y de sus frutos. Ello desde el núcleo primario de producción colectiva: la empresa o comunidad de trabajo. Esta será íntegramente autogestionada —a través de su Asamblea soberana y su Comité de Gestión delegado de aquélla—, y descansará en ella la propiedad básica, una propiedad no absoluta que se subordinará al interés de todo el Sindicato de Rama, el cual se subordinará a su vez al interés de la colectividad entera.
7. En las empresas con gran poder económico, de servicios pú­blicos generales, así como de los sectores básicos de la producción, que requieren grandes inversiones y relativamente pocos trabajado­res, la propiedad básica y los niveles de autogestión quedarán, lógi­camente, más limitados por los intereses y la planificación general.
8. El trabajo campesino se reorganizará sobre la base de la pro­piedad comunal de cada municipio o agrupación de municipios y, según las conveniencias técnicas y las decisiones de las asambleas campesinas autogestionarias, en forma familiar, colectiva o mixta. Formarán parte inseparable de dicha propiedad comunal las indus­trias derivadas y complementarias de la producción agrícola, forestal y ganadera. Se transformará también la vida de los pueblos, agru­pándolos cuando sea necesario con la propiedad de todos sus bienes comunales recuperada y la instalación de todos los medios, servicios y comodidades necesarias para una vida digna.
9. Todas las empresas y comunidades de cada rama productora integrarán el Sindicato Nacional de Producción, y el conjunto de éstos —representado en la Asamblea Económica Nacional— planificará y dirigirá, dentro de las líneas básicas concertadas con la Asamblea Política Nacional, la vida económica del país.
10. El capital, como instrumento de trabajo necesario para el desarrollo de la economía, pertenecerá a todos los trabajadores, y sus acumulaciones, a los Sindicatos Nacionales de Producción, en primer lugar, y a la comunidad entera, en segundo. La Banca no constituirá un sector independiente: será sindicalizada en un primer nivel y nacionalizada en su nivel superior.
11. La Seguridad Social será una organización viva y democrática que atenderá a todos los ciudadanos, exigirá la aportación de todos y será gestionada por todos.
12. La educación será gratuita, obligatoria y permanente para todos en los niveles básicos, y de la misma forma en los superiores para todos aquellos que tengan aptitud, sin ningún privilegio. En ningún caso los estudios superiores significarán perjuicio económico: la comunidad retribuirá al estudiante por su esfuerzo, al mismo tiempo que controlará la efectividad del mismo. El derecho a la vocación personal, a elegir estudios y profesión, será respetado como esencial para la dignidad humana. El desarrollo educativo y cultural, la investigación científica y tecnológica, en forma autogestionada por toda la sociedad, desde las regiones a la totalidad de España, será
el servicio público de máxima prioridad. En relación con ello, todos los órganos de comunicación de masas atenderán prioritariamente a este deber, y serán replanteados en forma verdaderamente democrática. Se pondrá el máximo empeño
en la recuperación del pensamiento individual, fundamento crítico de toda vida social verdaderamente libre…
16. España es un conjunto de pueblos. Sostenemos resueltamente la unidad solidaria de los mismos —denunciando como reaccionaria cualquier pretensión de fragmentarla— y, en la misma forma, la variedad y personalidad de cada uno de esos pueblos. Con sideramos que la máxima potenciación de la unidad se alcanza con una
fórmula federal, abarcadora de todas las regiones por igual y sin privilegios, para su autogobierno dentro de las líneas básicas que se dé el conjunto. Sostenemos, asimismo, la solidaridad de todas las regiones para evitar cualquier tendencia a la concentración de la población y la riqueza en solo algunas de ellas.
18. La posición internacional de España debe ser clara: amistad y colaboración con todos los pueblos, y defensa de nuestra independencia. No nos someteremos a ninguna de las grandes potencias imperialistas con encadenamientos militares, políticos, tecnológicos o económicos. Mantendremos una postura de no alineación, colaborando libremente con Europa, los países del Mediterráneo, el Tercer Mundo y, muy especialmente, con Portugal y con la América de nuestra cultura. Nuestra solidaridad se mostrará principalmente con los pueblos y comunidades oprimidos. Por sostener irrenunciablemente la igualdad esencial del género humano, mantendremos una
política beligerantemente antirracista en nuestras relaciones exteriores.
PROGRAMA INMEDIATO
19. Es nuestro propósito irrenunciable la realización total de los objetivos revolucionarios enunciados. Pero no jugamos infantilmente a la política del «todo o nada». Promoveremos o defenderemos todos los avances parciales, grandes o pequeños, que nos acerquen o faciliten aquella tarea revolucionaria de cambio total —poniendo especial cuidado en que nadie se dé por satisfecho con las reformas—, y lucharemos contra todos los retrocesos, grandes o pequeños, que la alejen o dificulten. El objetivo de todas las medidas parciales de transición es ir consiguiendo la inversión de la pirámide del poder, para que la totalidad del pueblo vaya adquiriendo la totalidad de la soberanía en todos los terrenos. Entre las reformas que sostenemos figuran:
20. Con la máxima urgencia: la conquista de todos los derechos humanos, civiles y políticos; la de todas las libertades de pensamiento, expresión, organización y reunión —cultural, regional, política, etc.— y de persecución legal efectiva de todas las corrupciones; la desaparición de toda la legislación, los organismos y los cuerpos destinados a reprimir el ejercicio de estos derechos, impidiendo, asimismo, dicha persecución, y la inmediata liberación o libre regreso a España de todas las víctimas de esta represión.
21. En el terreno sindical, como necesidad más urgente, por constituir la base incuestionable de toda la organización única y libre, la constitución democrática del sindicato a nivel de empresas, único y libre, con soberanía de la Asamblea, comité sindical de empresa responsable ante la misma y elegido y revocable por ella, y juego público y libre de todas las tendencias organizadas del movimiento obrero, con rechazo de cualquier intento de monopolio por una de ellas.
22. Inmediatamente después, y a través de un sistema democrático de representación de todos los sindicatos de empresa —junto con la de los sindicatos de funcionarios y de profesionales— la constitución en un Congreso nacional de una Central Sindical, única y libre, igualmente con libre juego de todas las corrientes obreras y rechazo de cualquier intento de monopolio.
23. La recuperación por la Central Sindical del control de los Montepíos, Mutualidades, etc., y de todas sus inversiones.
24. La retención por la nueva Central Sindical, exponente auténtico de los trabajadores, de los puestos representativos sindicales en los organismos locales, regionales y nacionales.
25. La creación de la «Comunidad Sindical» en las empresas, para la participación colectiva de los trabajadores en los beneficios, y a través de ellos en la propiedad y la dirección. El fomento de la propiedad cooperativa. Y la lucha, en ambas fórmulas, contra cualquier penetración de la mentalidad capitalista.
26. La nacionalización, con participación de los trabajadores en la gestión, de los servicios públicos generales —y la municipalización de los locales—, y de los sectores básicos, como la minería, la siderurgia y la energía.
27. La reforma agraria social y económica, con tendencia a transferir la propiedad de la tierra a los municipios y la gestión a las comunidades campesinas, con la mayor descentralización posible delasesoramiento técnico, y la erradicación drástica de la burocratización  de los organismos agrarios.
28. La supresión de los grandes intermediarios entre productores y consumidores, mediante organizaciones populares que establezcan el contacto directo entre unos y otros.
29. La municipalización del suelo, para erradicar su especulación, y la atención especialísima a la construcción de viviendas. La lucha contra el gigantismo de las grandes concentraciones urbanas, tendiente a ciudades de tamaño medio. La defensa activa de la naturaleza contra su degradación actual.
30. La recuperación nacional de nuestra «primera industria de exportación», el turismo, hoy en gran medida en poder de empresas extranjeras.
31. La constante atención a las cuestiones marítimas: investigación de recursos, construcción naval —con prioritario destino a nuestra propia flota—, y expansión de la Marina Mercante y de la pesca, tendiendo a la cooperativización de ésta.
32. La nacionalización, controlada socialmente, de los instrumentos del capital financiero: Banca, Seguros, etc. Y el control democrático del ahorro popular.
33. La reforma impositiva, tendiendo a un sistema de impuesto único y progresivo sobre las rentas.
34. El control democrático de la Seguridad Social, y su extensión a toda la población, tanto para su financiación como para su beneficio. Y la conversión, mediante su racionalización y nacionalización, de la industria farmacéutica en una tarea pública, para poner fin al inmoral negocio montado sobre la enfermedad y la desgracia.
35. La exigencia de un total respeto a la libertad del estudiante para elegir su vocación, y de participar en el gobierno de su centro de enseñanza y en el análisis crítico de la vida social, y paralela exigencia de rendimiento académico, erradicando cualquier privilegio del estudiante frente al trabajador…
39. La extensión en todo lo posible del autogobierno a todas las regiones, y el rechazo tanto del centralismo burocrático como de los privilegios especiales para algunas de aquéllas. La exigencia de que todos los beneficios del autogobierno regional se planteen para todas las regiones a la vez. La defensa y exaltación muy prevalente
del espíritu regional de las zonas que, por haber sufrido más dura­mente los efectos del centralismo y de la desnivelación económica interregional, han acabado siendo las más silenciadas y olvidadas en la reclamación de sus derechos. Una política de redistribución de la riqueza nacional, con intensa acción sobre las regiones más pobres, y una lucha continua para que todos encuentren trabajo en su propia tierra.
40. La ruptura inmediata de todo acuerdo con otro país que coarte nuestra libertad de acción y nos obligue a secundar la política de un poder imperialista, sobre todo cuando implique la concesión de bases. El incremento de las relaciones de todo tipo con Europa, pero sin inclusión en el Mercado Común capitalista, ni en el apa­rato militar del imperialismo que representa la OTAN, pues enten­demos que estas organizaciones son seguros de la burguesía contra cualquier posibilidad revolucionaria. La vigilancia más exigente de las inversiones extranjeras, con total anulación de aquellas que signi­
fiquen un atentado contra nuestra soberanía. Persecución a fondo de todo servicio de inteligencia extranjero. La solidaridad más amplia con los países no alineados y del Tercer Mundo. Y una política de acercamiento efectivo, sobre bases populares, a Portugal y los países de Iberoamérica.
NUESTRA ETICA
41. En ninguna parte una revolución se hace o consolida sin una profunda identificación con el ser nacional, sin un amor por la propia singularidad histórica. En nuestro caso arrancamos de una solidaridad con nuestro pasado; pero no según la tradición elitista de la oligarquía, sino según una tradición popular de cuanto nos
llega de la historia de luchas y realizaciones por la libertad y la jus­ticia, por los derechos del hombre común frente a los privilegios, de los pueblos oprimidos frente a los opresores. De esa formidable herencia nace el sentido de nuestro papel en el mundo de hoy y de mañana: colaborar en el esfuerzo humano por una sociedad de
hombres solidarios y libres. No tenemos otro destino histórico que el de mostrar la posibilidad de una sociedad autogestionada.
42. Para esta tarea propugnamos la reconciliación de todos, frente a cualquier espíritu de guerra civil. Pero no entendemos esta reconciliación como una tregua entre los intereses capitalistas y los intereses populares. Esos términos son irreconciliables. Lo que pretendemos es el aislamiento de aquéllos y el gran encuentro con éstos, la unidad de todos los democratizadores y socializadores en la lucha por una sociedad sin dominadores ni explotadores.
43. Creemos que son las contradicciones morales, mucho más que las económicas, las que el capitalismo y el semisocialismo centralista no pueden resolver y que, por ello, no pueden llenar las superiores necesidades del hombre. Por eso nacemos de la resolución de esas contradicciones morales, en un sistema hecho por y para el hombre libre y responsable, centrado más en la superación espiritual y cultural que en el consumo material, más en la solidaridad que en el goce, el motor central de nuestra acción.
44. En cualquier circunstancia, nuestra norma de conducta se atendrá a una rigurosa ética en la selección de los medios. Cada una de nuestras acciones deberá comportar una lección de ética. No concebimos la edificación de una sociedad libre, justa y veraz con materiales y medios opresivos, viles y turbios. IREMOS A LA VERDAD POR LA VERDAD, A LA JUSTICIA POR LA JUSTICIA, A LA LIBERTAD POR LA LIBERTAD…
JOSÉ LUIS RUBIO CORDÓN,
Secretario General.
Extracto de “La realidad económico-social y los partidos políticos”; en Documentación Social. Revista de estudios sociales y sociología aplicada, nº 26/27, enero-junio 1977. Cáritas Española, Madrid; pp. 345-354.
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Algunos precedentes del PS

Cuando la CNT comenzó su colaboración en los gobiernos de Largo Caballero y –no se olvide- Juan Negrín durante la guerra de España, el Partido Sindicalista (PS) representaba, quizá, el intento más serio de llevar a cabo un programa de corte libertario desde las instituciones.  

Aunque no fuera propiamente desde las filas confederales, de cuyo seno habían sido expulsados muchos militantes a raíz de la crisis treintista[1], y menos aún desde el anarquismo, desechado por Pestaña como teoría capaz de lograr la transformación social[2], la aventura política del PS se ha convertido en un lugar común, incrustado de tópicos, al tratar el tema del reformismo en la CNT. Creado en abril de 1934[3], logró representación parlamentaria en las elecciones de febrero de 1936, a las que acudió integrado en la alianza de izquierdas del Frente Popular.

Sin embargo, los intentos de participación directa en política desde posiciones afines al anarcosindicalismo no eran novedad en España. (Me referiré en exclusiva a la intervención en procesos electorales y la participación desde las instituciones. Seguro que hay otros casos, que no trato por desconocimiento o por no hacer el artículo demasiado largo. Desde aquí lanzo el guante para que otros profundicen en el tema. Existen otros ejemplos y bien estudiados relacionados con la intervención de la CNT en política, desde el posibilismo de Salvador Seguí hasta el “anarco-bolchevismo” de los García Oliver y compañía, pero no son el objeto de este estudio[4]).

En las elecciones municipales de noviembre de 1917, un grupo de militantes confederales asturianos, fracasada la huelga general de agosto, presentó candidatura en Gijón con el nombre de Grupo Sindicalista Parlamentario. Sus líderes fueron Laureano Piñera  y Ramón Martínez. Piñera, que había sido detenido tras la huelga, era entonces el secretario de la Confederación de Metalúrgicos; Martínez era secretario de la Federación de Sociedades de Resistencia Solidaridad Obrera. Duramente criticados desde la CNT, no soportaron el fracaso electoral y el grupo se diluyó en poco tiempo.[5] La experiencia, que no deja de ser anecdótica, representa un precedente del pestañismo al romper el tabú de la representación política[6], más aún al acontecer tras el fracaso y la represión de una huelga, momento en que se buscan otras vías para mejorar la situación de los trabajadores. También comparten algo en común con muchos otros partidos republicanos: el deseo de recabar el voto de los anarcosindicalistas. De igual modo se la puede considerar una precursora de lo sucedido en muchos municipios durante la guerra de España; en este caso concreto, el cenetista Avelino G. Mallada fue alcalde de Gijón desde octubre de 1936 a octubre de 1937.

Enlazando con la tradición republicana federal, en su interpretación más revolucionaria y obrerista, encontramos bastantes ejemplos de doble militancia confederal y republicana. Quizá el paradigma sea el abogado, escritor y político –entre otras muchas cosas disciplinas- Eduardo Barriobero y Herrán[7], fiel seguidor de las ideas de Pi y Margall y cenetista afiliado al Sindicato de Profesiones Liberales desde 1912. Defensor de obreros en innumerables procesos judiciales, algunos muy famosos, su vida tiene abundantes coincidencias con la de sus clientes: militancia decidida, propaganda desde la prensa, cárcel, exilio, intentos de asesinato por parte del Sindicato Libre en los años del pistolerismo…  Fue diputado en Cortes en 1914, 1918 y 1919, recabando para ello el apoyo obrero y sindical. Desde su escaño se posicionó en favor de los presos, denunció casos de corrupción y reclamó libertades civiles. Durante la dictadura de Primo de Rivera participó en la Sanjuanada de 1926 como enlace del comité de la CNT en Gijón y, tres años después, en la conspiración de José Sánchez Guerra (intentos fallidos de golpe de Estado para derrocar el régimen).

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Mundo Gráfico, 1922.

Proclamada la II República, volvió a ser elegido diputado a Cortes Constituyentes por Oviedo en las generales de junio de 1931. Fue parte del grupo al que Ortega y Gasset bautizó como ‘jabalíes’; adscritos a diferentes partidos republicanos, algunos trataron de escorar a la República hacia la izquierda desde posiciones socializantes, federalistas y anticlericales.  Entre ellos hay que citar a  Ángel Samblancat, abogado y periodista afiliado al Partido Republicano Demócrata Federal (PRDF), presidido por Barriobero, y también estrechamente ligado al anarcosindicalismo desde los años de la Restauración.

A mediados de 1935, el PRDF firmó un acuerdo de colaboración  con el Partido Sindicalista de Ángel Pestaña.[8]Las concomitancias entre ambos partidos eran claras: en el plano ideológico, la federación libre de municipios era el eje político vertebrador de la nueva sociedad; estratégicamente,  el régimen republicano constituía un avance y un paso previo ineludible hacia una sociedad sin capitalismo; y ambos buscaban los votos de los afiliados a la CNT, cantera natural de donde extraer sus bases.   Durante medio año será frecuente ver a representantes de ambas formaciones actuando conjuntamente y compartiendo locales en mítines, conferencias, etc. La alianza durará hasta la formación del Frente Popular, momento en que el primer Pleno Nacional del PS, celebrado a finales de enero de 1936, votó su incorporación a la alianza electoral de los partidos de izquierda y rechazó su fusión con los republicanos federales[9].

Otro caso interesante donde la línea que separa anarquismo y federalismo republicano se estrecha, es el de la candidatura conjunta del Partido Social Ibérico y el diario La Tierra, que concurrió en Sevilla y en Madrid a las elecciones generales de noviembre de 1933.

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La Tierra, dirigido por la controvertida figura de Salvador Cánovas Cervantes[10], comenzó a publicarse a finales de 1930. El subdirector era Mariano Sánchez-Roca y como Redactor-jefe, Eduardo de Guzmán. Su Redacción la completaban Ricardo Baroja y Ezequiel Endériz.  Y entre el grupo de colaboradores volvemos a encontrar a republicanos de extrema izquierda como Barriobero, Samblancat, Salvador Sediles, José Antonio Balbontín y Rodrigo Soriano (todos, excepto Balbontín, acabaron en la CNT durante la guerra, ocupando puestos de responsabilidad); junto con cenetistas como Juan Peiró, Melchor Rodríguez, Mauro Bajatierra, Felipe Aláiz y Jacinto Toryho.

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De izqda. a drcha.; de pie: Ezequiel Endériz (redactor), Luis Rodríguez (administrador) y Eduardo de Guzmán (Redactor-Jefe); sentados: Mariano Sánchez-Roca (Subdirector) y Salvador Cánovas Cervantes (Director).

De marcado carácter republicano, sus primeros números dieron soporte a los levantamientos de Jaca y Cuatro Vientos. En agosto de 1931, se alineó con quienes consideraron que la República se quedaba corta en lo social y se excedía en materia de orden público. Como dijera Balbontín, se trataba de estar con la República, pero contra esta República. Una de las máximas fue: “Llegar tan lejos como sea capaz de llegar el pensamiento político y social de los españoles”.

Impregnado de las ideas de su director, La Tierra defendió una línea de actuación más o menos afín a la CNT, organismo que representaba –según él- lo mejor del carácter “racial”  español[11], el único capaz de llevar a cabo la revolución en un pueblo en esencia individualista. Durante períodos de férrea censura, La Tierra se convirtió en el vocero oficioso de la Confederación. Sin embargo, la línea editorial optó por la vía política y por la participación electoral para lograr sus propósitos, procurando conseguir el apoyo de las masas sindicalistas en las urnas.

Desde 1933 La Tierra apoyó al Partido Social Ibérico (PSI); tanto fue así, que sus periodistas se integraron en algunas de sus candidaturas electorales presentadas en las generales de  noviembre de 1933. Otra forma de participación fueron las curiosas Peñas de amigos de La Tierra,  grupos encargados de la defensa de la salida del periódico en época de censura, o bien de apoyar las campañas por la transparencia política y contra la represión obrera, el enchufismo y la multiplicidad de cargos durante la República. Otras veces eran simples tertulias reunidas en cafés o en locales de agrupaciones republicanas de izquierda (íntimamente ligadas al Partido Social Ibérico) cuando no disponían de espacio propio.[12]

El PSI era otra de tantas escisiones del republicanismo de extrema izquierda, en concreto del Partido Social Revolucionario, creado en 1932 y liderado por  José Antonio Balbontín. Al año siguiente, una parte –Balbontín incluido- decidió pasarse al Partido Comunista, mientras que el resto adoptó la denominación de ‘ibérico’ en consonancia con el ideario del periódico madrileño. El anarquismo, el sindicalismo y el PSI conformaban, en su ideario, la síntesis del iberismo. El programa –que adjunto-  tuvo tintes anarquizantes.

Programa PSI

La Tierra, 22-2-1933; p.4

Sevilla y alrededores fue el epicentro de su militancia. También encontramos núcleos en otras zonas de Andalucía, Madrid, Bilbao, y algunas localidades de Castilla y Asturias. A la candidatura por Sevilla capital se presentó su líder, el ex capitán revolucionario Carlos Cuerda, junto con los periodistas de La Tierra Cánovas Cervantes, de Guzmán y Endériz; por la provincia repitieron los mismos, a los que hay que añadir al otro líder del PSI, también ex capitán –sublevado de Jaca- José Mª Piaya, Ricardo Baroja, y los obreros Domingo Navarro y José Gallardo.[13] También presentaron candidatura en Madrid.

Carlos Cuerda

El capitán Carlos Cuerda, rodeado por obreros de la Unión Ferroviaria, al proclamarse la II República.

Ante las críticas de la CNT por su participación en el juego electoral, el partido explicó que se trataba de una táctica para lograr la inmunidad parlamentaria y, de este modo, servir mejor a la revolución. Pese a los esfuerzos, el fracaso en los comicios dejó a la candidatura sin representación. Desde las páginas de La Tierra se hizo una dura crítica al abstencionismo promovido por la CNT, culpable de haber entregado la República a las derechas. Fue, pues, en la ámbito de la cultura donde la confluencia entre unos y otros fue mayor. A partir de entonces, la táctica de La Tierra fue dar soporte a la Alianza Obrera que se irá conformando entre los partidos de izquierda. Cánovas Cervantes, Baroja y la línea editorial se pasarán al Partido Radical Demócrata de Diego Martínez Barrios, integrado después en la Unión Republicana. Los restos del PSI se fusionarán con el PS de Pestaña en mayo de 1935[14].

Bibliografía:

  • Barona Martínez, Carlos: “Ricardo Baroja en La Tierra: una política anarquista (1931-1935)”; en Ruiz Carnicer, M.A. y Frías Corredor, C. [coord.](2001): Nuevas tendencias historiográficas e historia local en España: actas del II Congreso de Historia Local de Aragón (Huesca, 7 al 9 de julio de 1999)
  • Barrio Alonso, Ángeles (1986): Anarquismo y anarcosindicalismo en Asturias (1890-1936) [tesis doctoral]. Universidad de Cantabria (Departamento de Historia Moderna y Contemporánea)
  • Elorza, Antonio.: “Carácter nacional e ideologías (1914-1936)”; en Triunfo, 9-12-1972 [nº 532, extra], Madrid.
  • Elorza, Antonio (1974): “El sindicalismo de Ángel Pestaña”[prólogo]; en Pestaña, Ángel: Trayectoria Sindicalista. Tebas, Madrid.
  • Fontecha Pedraza, Antonio: “La Tierra (1930-1935)”; en Prensa obrera en Madrid (1855-1936). Fuentes para el estudio de la cultura popular madrileña en los años treinta. Ed. Comunidad de Madrid, Consejería de Cultura. Revista Alfoz, Madrid, 1987.
  • Íñiguez, M. (2008): Enciclopedia histórica del anarquismo español. Asociación Issac Puente, Vitoria.
  • Losada Urigüen, María: “Extremismo republicano y anarcosindicalismo en la década de los treinta: ideología, cultura y política de una relación”; en Comunicaciones del I Encuentro de Jóvenes Investigadores en Historia Contemporánea de la AHC (Zaragoza, 26, 27 y 28 de septiembre de 2007), 2008.
  • Santos Santos, M.C. (2003): Ángel Pestaña “Caballero de la Triste Figura”; Editorial Académica Española, Saarbrücken (Alemania.)

 

Citas:

[1] Escisión en la CNT entre los partidarios de la revolución por la vía insurreccional ante una República tibia en lo social y contundente en materia de orden público, y los que preferían contemporizar con el nuevo régimen con el fin de preparar mejor a las masas de trabajadores,  mediante la educación y el ejemplo, para el cambio revolucionario. Toma su nombre del Manifiesto de los Treinta, firmado por Pestaña, Joan Peiró y 28 compañeros más, y publicado en la prensa en agosto de 1931.

[2] Mantiene, no obstante, su validez como doctrina filosófica y pedagógica. V.  Pestaña, Ángel (1933): “Lo que aprendí en la vida”; en Pestaña, Ángel (1974): Trayectoria sindicalista [prólogo de Antonio Elorza.] Ed. Tebas, Madrid; p. 213.

[3] La fecha de la fundación del PS no es baladí. Sorprende que autores consagrados de la historiografía libertaria como José Peirats (2006 [1976]: 207)  o César M. Lorenzo (1969: 55)  no acierten el año de su creación, adelantándolo a 1932 y a 1933 respectivamente. También Pere Foix (1976 [1957]: 139) establece los primeros contactos entre militantes para crear el nuevo partido en octubre de 1932, aunque escribe que no está seguro de ello. La confusión perdura hasta nuestros días.

[4] Para conocer algunos antecedentes de la participación gubernamental de la CNT en 1936, V. César M. Lorenzo (1969): Los anarquistas españoles y el poder. Ed. Ruedo Ibérico, París; pp. 43-74.

[5] Barrio Alonso, Ángeles (1986): Anarquismo y anarcosindicalismo en Asturias (1890-1936) [tesis doctoral]. Universidad de Cantabria (Departamento de Historia Moderna y Contemporánea); p. 226.

[6] Íñiguez, Miguel (2008): Enciclopedia histórica del anarquismo español (vol. II) Asociación Issac Puente, Vitoria; p. 1284.

[7] Para profundizar en la figura de Barriobero, acaba de publicarse una biografía elaborada por José Luis Carretero (2017): Eduardo Barriobero. Las luchas de un jabalí [prólogo de Julián Vadillo.] Queimada Ediciones, Colección Nuestra Memoria, Madrid.

Véase también Bravo Vega, Julián (2002): Eduardo Barriobero y Herrán (1875-1939). Una nota sobre su vida y escritos. Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo, Madrid.

[8] “La actividad republicana de izquierdas. El partido democrático federal y el partido sindicalista han firmado un pacto de acción.”; en La Libertad, 9-7-1935, Madrid; p.2.

[9] Elorza, Antonio (1974): “El sindicalismo de Ángel Pestaña” [prólogo]; en Pestaña, Ángel: Trayectoria Sindicalista. Ed. Tebas, Madrid; p.71

[10] Pedro Sainz Rodríguez, un político derechista, cuenta en su biografía que los monárquicos usaron La Tierra como un medio de agitación contra el gobierno social-azañista. V. Sainz Rodríguez, P. (1978): Testimonios y recuerdos. Ed. Planeta, Barcelona; p.246. Citado por Antonio Elorza: “En torno a La Tierra”; en El País, 27-2-2007.

En una dura polémica que Cánovas Cervantes tuvo con el socialista Ángel Galarza, éste le acusó desde las páginas de El Socialista de defender los intereses de Juan March.

[11] En las páginas de La Tierra, sobre todo durante la crisis del primer bienio, se pueden leer frecuentes alusiones al carácter individualista y el temperamento “racial” libertario español, desechando modelos extranjeros en boga como el fascismo o el bolchevismo: “Que cada cual haga la revolución en su casa. En España haremos la nuestra, y todos juntos serviremos a la Humanidad.” (V. “Un gran revolucionario. Salvador Cánovas Cervantes en Sevilla”; en La Tierra, 5-5-1933, Madrid; p.4) Cánovas Cervantes dedicó muchas líneas a la reflexión sobre la formación y las particularidades de la identidad nacional ibérica y al análisis de las peculiaridades del genio y la raza españoles.  La idea – que hoy llama la atención- era dominante por aquella época en todo el espectro político, incluido el que nos ocupa. El libro Ingleses, franceses, españoles: Ensayo de psicología colectiva comparada, de Salvador de Madariaga, se publicó en 1929 y se reeditó cada año hasta 1934. En él, el autor, a pesar de reconocer lo poco de científico que tiene el asunto, defiende la idea de que los pueblos poseen un carácter nacional. Al año siguiente, el socialista Luis Araquistain publicó El ocaso de un régimen, que comienza con un “Ensayo de patología del alma española”, donde se vuelve a tratar el tema. El mismo Ángel Pestaña se refiere al estereotipo del individualismo hispano en el folleto Sindicalismo, editado por los Cuadernos de cultura de Marín Civera en mayo de 1930. Cinco años más tarde, en Por qué se fundó el Partido Sindicalista, volverá a tratar el tema y coincidirá con Cánovas Cervantes al afirmar que el pueblo español no es apto para el modelo marxista: “No hay pueblo tan predispuesto por su naturaleza al ejercicio de una democracia de verdad  como el pueblo español.” (p.51)

[12] Losada Urigüen, María: “Extremismo republicano y anarcosindicalismo en la década de los treinta: ideología, cultura y política de una relación”; en Comunicaciones del I Encuentro de Jóvenes Investigadores en Historia Contemporánea de la AHC (Zaragoza, 26, 27 y 28 de septiembre de 2007), 2008.

[13] “En Sevilla. Partido social ibérico”; en ABC, 7-11-1933, Sevilla; p. 26.

[14] “Los partidos Sindicalista y Social Ibérico se fusionan”; en La Tierra, 29-5-1935; p.4.

José Robusté (1900-1981)

Josep Robusté Parés (a) “Xel” (Valls, 1900 – Barcelona, 1981), anarcosindicalista. Fue uno de los fundadores del Sindicato de Trabajadores Industriales de Valls, en abril de 1931, adherido a la CNT. Representó a Tarragona en el Comité Regional del Trabajo de Cataluña (CRTC.)

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Nacido en el seno de una familia carlista, se marchó a Barcelona a los 16 años, aunque nunca se desvinculó de su localidad natal. Pronto se incorporó a la lucha sindical, llegando a ser el secretario del Sindicato Único Confederal de Valls durante los años anteriores a la Dictadura de Primo de Rivera. También perteneció a grupos anarquistas; estuvo desterrado en Huesca en 1920. Al año siguiente, se desplazó a Melilla para cumplir el servicio militar, pero huyó a Francia para librarse. En París se relacionó con anarquistas españoles exiliados; implicado en un atraco social, fue encarcelado y condenado a trabajos forzados en Bata, Guinea Ecuatorial[1], donde permaneció seis años.

Volvió a Barcelona en 1931. Participó en el III Congreso de la CNT representando al Comité Regional catalán y, en agosto, intervino en un mitin pro presos. En un principio se mantuvo bastante relacionado con la FAI. A comienzos de 1932, al ser encarcelado Felipe Aláiz, pasó a dirigir interinamente Solidaridad Obrera hasta el Pleno Regional de la CRTC, acontecido en abril. Intentó sin éxito evitar la escisión treintista, y al dejar colaborar a los líderes de esta tendencia en el periódico, fue muy combatido por la FAI. La designación de Robusté exasperó tanto a Aláiz, que llegó a inculparlo en su detención[2]. Durante este año fue frecuente encontrarlo como orador en mítines y conferencias. Finalmente, en abril de 1933 se unió a los impulsores de los Sindicatos de Oposición al firmar un manifiesto junto con Pestaña y otros 50 sindicalistas moderados[3], y se afilió a la Federación Sindicalista Libertaria. Ingresó en el Ateneo Sindicalista Libertario y trabajó en la editorial Espasa.Colaboró en la formación del Sindicato de Oposición de Oficios Varios de Barcelona. A finales de este año participó en numerosos actos en Barcelona y Huelva.

Durante 1934 intervino en la fundación del Partido Sindicalista (PS)[4] [5]. Fue detenido y encerrado en la prisión Celular de Barcelona a raíz de los sucesos revolucionarios de octubre de 1934[6]. Poco después de salir, en enero, entró como adjunto del Secretario titular del PS, Eduardo Medrano[7].

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Robusté, en el centro, presidiendo el mitin de clausura del Congreso Regional del PS, el 23-5-1937. Teatro Poliorama, Barcelona.

El 24 de julio de 1936 fue nombrado miembro del Comité Ejecutivo del partido. Tres días más tarde se marchó al frente, donde fue herido en Siétamo, regresando a Barcelona través de Barbastro. Presidió la Cooperativa Puertaferrisa, organizada por afiliados al PS[8].Fue Comisario de la 33ª División (Medrano) y, en 1938, Subcomisario General del Ejército de tierra en sustitución de su inseparable amigo recién fallecido, Ángel Pestaña.

Al terminar el año, fue nombrado Inspector General de Evacuación, puesto creado para secundar al Comisariado de la Sanidad de Guerra, cuyo máximo responsable era el también militante del PS Francisco Gómez de Lara. Encargado junto a otros compañeros (Tomás Bergés Piñol, Josep Calvet Febrer…)  de la evacuación de heridos por todos los Hospitales de Sangre y de Campaña de Cataluña desde Barcelona hasta la frontera francesa, entre 15 de diciembre y el 10 de febrero de 1939 consiguieron sacar del país a algo más de 10.000 heridos de un total de 20.000. [9] Desde Inspección de Evacuación denunció con firmeza y gran repercusión pública la división política entre los jefes de los hospitales militares como causa principal de su mal funcionamiento. Para ello, elaboró cuidadosamente unos informes donde anexó unas cartas, testimonio de oficiales, comisarios y soldados heridos, que explicaban las irregularidades de su actividad en las zonas Centro, Extremeña y Sur, y sus responsables.[10]

Otras muestras de su determinación son contadas en las memorias de su amigo y compañero de partido Eduardo Pons Prades, quien fue detenido por el Servicio de Información Militar (SIM) y acusado de quintacolumnista tras haber falsificado la documentación de un vehículo.  Encerrado en el convento de San Elías, fue liberado pistola en cinto por un grupo de hombres liderados por Robusté.[11]

Enemigo de medias tintas, puso orden en una disputa entre miembros del PS pocos días antes de acabar la guerra, en la localidad de Garriguella (Girona), porque algunos pretendían quedarse en España por no tener las manos manchadas de sangre: “Si vuelvo a oír una palabra sobre este asunto, os pondré a todos de cara al paredón”[12].

Exiliado en Francia con su compañera Ana Ventura, tuvo que pasar a Méjico para evitar su persecución. Utilizó otra identidad: José Redena Mallet.  El 27 de julio de 1939 arribó a Veracruz en el buque Mexique[13]. Instalado en México D.F., continuó afecto a la CNT.

Volvió a Barcelona en 1966. Se dice que sostuvo posiciones afines al sector cincopuntista[14]. En 1975 refundó el Partido Sindicalista en Barcelona, junto con Pedro Serrat. Murió en 1981.

Fue redactor de Solidaridad Obrera. Participó en el periódico treintista Cultura Libertaria. También escribió en Hora Sindicalista, portavoz del PS en Cataluña, y fue Redactor Jefe de su sucesor, el diario Mañana (1937.) Desde México colaboró en Historia y Vida.

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Hora Sindicalista, semanario bilingüe, vocero del PS en Cataluña.

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La cabecera del nº 1 de Mañana decía: “La revolución debe ser obra de gigantes y no de brigantes.” Cartel de Germán Horacio (1937)

Bibliografía:

-Gavaldà Torrens, A. (2000): Diccionari biogràfic del moviment obrer als Països Catalans; Martínez de Sas, M. T. y Pagès Blanch, P. [coord.] Ed. Abadia de Montserrat, Barcelona; pp. 1178-1179.

– Íñiguez, M. (2008): Enciclopedia histórica del anarquismo español. Asociación Issac Puente, Vitoria; p. 1459.

– Pons Prades, E.(1974): Un soldado de la República. (Itinerario ibérico de un joven revolucionario.) Ed. G del Toro, Madrid; pp. 315-319 y 345-346.

– Vega, E. (2004): Entre revolució i reforma. La CNT a Catalunya (1930-1936). Pagès Editors, Lleida; p. 298.

Citas:
[1] Algunas fuentes sitúan el destierro en la Guayana. Quizá estuviera en los dos sitios.
[2] Rello, M.: “Solidaridad Obrera, 1907-1939. Apuntes para una historia del periodismo confederal”; en Solidaridad Obrera: 100 años de prensa obrera, nº especial [2ª ed. ampliada]; p. 7. En http://barcelona.indymedia.org/usermedia/application/13/esp.pdf (consultado el 4-3-2017.)
[3] “Un documento que será histórico”; en Sindicalismo, 2-6-1933, Barcelona; p. 4
[4] Vega, E. (2004): Entre revolució i reforma. La CNT a Catalunya (1930-1936). Pagès Editors, Lleida; p.298.
[5] De Lera, Á. M. (1978): Ángel Pestaña. Retrato de un anarquista. Ed. Argos Vergara, Barcelona; pág. 322.
[6] “Relación de detenidos en la Cárcel Celular”; en La Vanguardia nº 22.032, 21-10-1934, Barcelona; p. 7.
[7] Elorza, A. (1974): “El sindicalismo de Ángel Pestaña” [prólogo]; en Pestaña, A.: Trayectoria Sindicalista. Ed. Tebas, Madrid; p.67.
[8] “Crónica: Cooperativa del Partido Sindicalista”; en Mañana, 27-11-1937, Barcelona; pág. 2. Cf. Santos Santos, M.C (2003): Ángel Pestaña “Caballero de la Triste Figura”; Editorial Académica Española, Saarbrücken, Alemania; p. 466.
[9] Pons Prades, E.: “La retirada de 1939”; en El Periódico de Catalunya,  12-4-1999, Barcelona; p. 46.
[10] Pons Prades, E. (1974): Un soldado de la República. (Itinerario ibérico de un joven revolucionario.) Ed. G. del Toro, Madrid; p. 319.
[11] Ibídem; pp. 315-318.
[12] Ibídem; pp. 345-346. Es curioso que estos militantes reacios a exiliarse (Ricard Fornells,  Pedro Corrons,  José Marín y Celso Vallejo) fueran los mismos que pocas semanas después abandonarían los campos de concentración franceses arrastrando con ellos a varias decenas de sindicalistas, para regresar a España y colaborar con la Organización Sindical franquista. Lógicamente, todos ellos fueron expulsados del PS.
[13] http://pares.mcu.es/MovimientosMigratorios/detalle.form?nid=31352 (consultado el 2-3-2017.)
[14] Las conversaciones entre algunos miembros de la CNT y los representantes del sindicalismo franquista acontecieron entre 1965 y 1966, por lo que el nombre de  José Robusté no aparece entre los negociadores. Aun así, algunos autores lo encasillan como afín al cincopuntismo y al verticalismo.

Marín Civera (1900-1975)

   Valencia, 15-4-1900/ México, 25-5-1975. Profesor mercantil, contable, publicista, masón y anarcosindicalista. Hijo de un matrimonio de clase media, estudió contabilidad y trabajó en una empresa consignataria de maderas de El Grau de Valencia. También estudió Economía, disciplina que consideraba fundamental para el progreso social y el sindicalismo. Ejerció durante algún tiempo como profesor mercantil.

Afiliado a la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), en diciembre 1919 asistió como delegado del Sindicato Único de Empleados de Comercio de Valencia, junto con Francisco Ferrándiz, al Congreso Nacional de la CNT (Congreso de la Comedia.) Dicha delegación de que formaba parte fue la encargada de proponer la creación de Sindicatos de Profesiones Liberales y Sindicatos de Distribución para encuadrar a los técnicos e intelectuales en el seno de la CNT. La aceptación de esta medida supuso un avance en la dirección de las tesis del sindicalismo revolucionario, por cuanto estaba encaminada a poner a la organización sindical en condiciones de gestionar la producción y distribución industrial, es decir, de sustituir con éxito al sistema capitalista. Así, en 1920 fundó el Sindicato de la Distribución y fue delegado del mismo en el Comité Regional de Levante de la CNT, donde llevó a cabo una importante labor estadística importante.

Durante la dictadura del general Primo de Rivera colaboró en el semanario valenciano Diciembre, y fue detenido y encarcelado varias veces 1. El 20 de enero de 1925 ingresó en la francmasonería valenciana, en la logia Patria Nueva Nº 4 de El Grau, perteneciente al Grande Oriente Español, de la que consiguió altos grados hasta el final de la Guerra Civil.

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En 1930 fundó, editó y dirigió, en Valencia, Cuadernos de Cultura, publicación quincenal en forma de folleto distribuida por la revista Estudios, de la que se publicaron casi un centenar de títulos hasta 1933 sobre diversas disciplinas de interés para el movimiento obrero (Economía, sindicalismo, Sociología, Historia, Filosofía, etc.), escritos por autores de diversas tendencias políticas (libertarios, republicanos, socialistas, comunistas, etc.) Entre 1932 y 1934 dirigió la prestigiosa revista mensual valenciana Orto, caracterizada también por el eclecticismo político de sus autores. En estos años intentó ligar los pensamientos doctrinales marxista y liberal con la práctica anarcosindicalista y se alejó del anarquismo puro, en la línea de Ángel Pestaña, Pierre Besnard, Christian Cornelissen y Achille Dauphin-Meunier, de los que fue uno de sus divulgadores.

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En 1933, apurado por problemas económicos derivados de su labor como editor, sacó una plaza por oposición en el Instituto del Vino y se instaló en Madrid. Y en marzo de 1934 participó en la fundación del Partido Sindicalista (PS en adelante) de Ángel Pestaña, del que fue un destacado teórico, y colaboró en su órgano de expresión, El Sindicalista. En el verano de 1936 regresó a Valencia, donde al año siguiente dirigirá El Pueblo, antiguo diario blasquista adquirido por el PS. También en este año lo encontramos como miembro fundador de la Sección de Estudios Económicos del Instituto de Estudios Valencianos. El 28 de noviembre de 1937 sustituyó Pestaña al frente del rotativo barcelonés Mañana, periódico de la Federación Catalana del PS. El 11 de diciembre de 1937, tras la muerte de Pestaña, asumió la presidencia del partido.

3

 

Al terminar la guerra cruzó los Pirineos y fue encerrado en el campo de concentración de Argelès. Después consiguió partir hacia México: el 8 de septiembre de 1942 embarcó en Marsella en el Maréchal Lyautey rumbo a Casablanca, haciendo escala en Orán. Y desde Casablanca, a bordo del Nyassa, arribó a Veracruz el 16 de octubre, donde se estableció. A partir de 1943 trabajó como gerente de producción de la editorial mexicana UTEHA, con Estanislao Ruiz Ponseti y el ex miembro del PS Agustí Cabruja Auguet. En el país azteca trabajó y colaboró en publicaciones como CNT, Comunidad Ibérica, España Libre (Toulouse), Espoir, Horizontes, La Humanitat, Ilustración Ibérica, Mediterrani, Orfeó Català, Quaderns de l’ Exili, Espoir (1963), etc.

De formación filosófica humanista, Civera dejó una producción escrita amplia y heterogénea. Es autor de Economía y diplomacia, Sociología y biología, Sociología y humanismo, La política del porvenir (Madrid, 1928), Sindicalismo (Cuadernos de Cultura, Valencia, 1930), Socialismo (Quiles, Cuadernos de Cultura, Valencia, 1930), La formación de la economía política (Quiles, Cuadernos de Cultura, Valencia, 1930), El marxismo. Origen, desarrollo y transformación (Javier Morata, Madrid, 1930), El sindicalismo. Historia, filosofía, economía (Quiles, Valencia, 1931 y CNT, México, 1959), El sindicalismo y la economía actual (Valencia, Guerri, 1936 y Madrid, Martosa, 1936), España contra el fascismo. La guerra civil desde el punto de vista internacional (Partido Sindicalista, Madrid, 1936), La sensibilidad en el mundo (Ángel Pestaña, Madrid, 1938), Cómo aprender a respetar al hombre (1940), Rebelión del hombre (Ángel Pestaña, Madrid, s.f. y Mediterrani, México, 1948), Presencia del hombre (América, Valencia, 1949 y Mediterrani, México, 1949), El Hombre visto por los grandes hombres (Ediciones Orto, México, 1956), La industrialización del espíritu: evolución de las doctrinas sociales de vanguardia (Edimusa, México, 1962 ) y El sindicalismo. Origen y doctrina (Uteha, México, 1963).

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Marín Civera Martínez murió el 25 de mayo de 1975 en México.

 

Notas:

1 Diario  El Pueblo, 29-12-1937; p.1.

 

Fuentes:

– http://www.estelnegre.org/documents/civera/civera.html (consultado el 14-2-2017)

– De Lera, Ángel Mª (1978): Ángel Pestaña. Retrato de un anarquista. Ed. Argos Vergara, Barcelona; pág. 322.

– Íñiguez, M. (2008): Enciclopedia histórica del anarquismo español, vol. I. Asociación Issac Puente, Vitoria; p. 402

– CNT (1932), Memoria del Congreso celebrado en el Teatro de la Comedia de Madrid los días 10 al 18 de Diciembre de 1919, Barcelona; pp. 44, 200 y 210-212

– Tavera García, S. (2000): Diccionari biogràfic del moviment obrer als Països Catalans; Martínez de Sas, M. T. y Pagès Blanch , P. (coord.); Ed. Universitat de Barcelona, publicacions de l’ Abadia de Montserrat, Barcelona; p. 386.

Sindicalistas en la Junta de Defensa de Madrid

 

   El 6 de noviembre de 1936, con la capital asediada por los facciosos, el general Miaja creó y organizó la Junta de Defensa de Madrid, órgano que sustituyó al Gobierno de la República trasladado a Valencia.

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Junta de Defensa de Madrid. Entre otros: Caminero (1º izqda), Santiago Carrillo (centro, con gafas), Miaja (5º drcha) y el cenetista Amor Nuño (3º drcha.)

   Francisco Caminero ya había representado al Partido Sindicalista (en adelante PS) en el Comité de funcionarios del Frente Popular, creado a comienzos de septiembre del 36. También fue miembro de la Junta de Defensa consultiva formada ese mismo mes por Largo Caballero, y junto al representante de Izquierda Republicana, permaneció en la de Miaja como delegado del partido encargado del área de Evacuación. Poco después, a comienzos de diciembre, pasará a encargarse de la Consejería de Servicios del Frente, cuyos cometidos más importantes serán la recuperación de bienes en casas abandonadas, los servicios postales1.

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Francisco Caminero Rodríguez

Antonio Perxés, Presidente de la Agrupación local del PS en Madrid2,  fue el suplente de Caminero en la Junta. El 25 de noviembre de 1937 fue nombrado Consejero Provincial de Madrid.

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Antonio Perxés Costa

Enrique Capdevila, también del PS, fue el Secretario de la Consejería de Servicios del Frente.

El representante de la CNT en la Junta de Defensa fue Amor Nuño, encargado de la Consejería de Industrias de Guerra. Suplente suyo fue Enrique García Pérez.

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Amor Nuño.

Foto destacada: Caminero, Perxés Costa y Capdevila (de pie.)

Notas:
1 Mundo Gráfico nº 1318, Madrid, 3-2-1937; p.12.
2 La Libertad nº 5495, Madrid, 20-10-1937; p.2.

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Primera página manuscrita de su autobiografía Lo que aprendí en la vida, publicada en el diario El Pueblo de Valencia con motivo de su fallecimiento.

La autobiografía se editó por primera vez en 1933 por M. Aguilar, Madrid.

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Ediciones más recientes:

  •  Pestaña, A. (1971): Lo que aprendí en la vida. Ed. Zero, Madrid.

 

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  • Pestaña, A. (1974): Lo que aprendí en la vida; en Trayectoria Sindicalista [prólogo de Antonio Elorza] Ed.Tebas, Madrid.

 

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  • Pestaña, A. (1997): Lo que aprendí en la vida. Ed. Voz de los sin voz.

 

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Milicias del Partido Sindicalista tras el golpe de Estado de 1936

 

El Partido Sindicalista (en adelante PS), como el resto de partidos y organizaciones sindicales que lucharon en el bando antifascista durante la Guerra Civil, tras el 18 de julio moviliza a sus afiliados para formar milicias. Sus consignas durante todo el conflicto serán la unidad de la retaguardia y ganar la guerra antes que la revolución.

En la madrugada de aquel 19 de julio, Ángel Pestaña, al oír los disparos que provenían de la calle, salió armado de su casa, en la barcelonesa barriada de Gracia, y atravesó, en compañía de dos amigos, la calle Balmes (menos estratégica que el Paseo de Gracia o la Rambla) hasta la plaza de la Universidad. Una vez allí, dada la aparente calma que había, pensó que las tropas apostadas eran adictas al Gobierno, por lo que se acercó hasta la verja que rodeaba la Universidad. Cuando pasó por delante de los militares fue detenido y conducido a una dependencia del establecimiento. Un capitán le preguntó quién era y, al decírselo, respondió: “Ya tenemos uno.”Por la ciudad se extendió el rumor de que a Pestaña lo habían fusilado en el patio de la Universidad.1

Mientras esto sucedía, el Comité Nacional del PS dirigía a sus afiliados durante el asalto al Cuartel del Séptimo Ligero y Parque de Artillería (Cuartel de San Andrés)2. El 23 de julio, fuerzas al mando de Eduardo Medrano, ex Secretario del PS, vencieron la resistencia facciosa del Cuartel de Artillería de Mataró.

Poco después se marcharon al frente de Aragón, dispuestos a liberar Zaragoza. Me refiero a nombres como Joaquín Cid, Guillermo Zarraluqui, Isaías Ruiz Adalid, Ramón Vallejo, Vivente Linares, Enric Rueda, Josep Montserrat o Juan Izquierdo3. Serán conocidos como el grupo “Puertaferrisa”, nombre tomado de la calle donde tenía la sede la Agrupación Local del PS. Comandados por Medrano, el 30 de julio tomaron Siétamo y Angües (Huesca). En las operaciones de Siétamo cayó el militante Juan Romero Balart4.

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Medrano (drcha.) con el Coronel Villalba y Lluís Companys5.

A pesar de los éxitos iniciales y de haber formado parte de los comités que controlaban los cuarteles tomados, los representantes de la CNT excluyeron al PS del Comité Central de Milicias Antifascistas, organismo que de facto controló las calles de Barcelona durante aquellas jornadas gloriosas.

En Madrid, en cambio, estuvieron desde el principio a cargo de la defensa de un sector de la Sierra de Guadarrama, y  también en Arenas de San Pedro.

El 25 de julio salió al frente parte del 9º Batallón Ángel Pestaña6formado por 1486 milicianos y milicianas, al mando de Francisco Berdejo Viñas. Actuó primero en la zona próxima a Ávila ( Burguillo, Barraco, Cebreros, El Tiemblo, San Juan de la Nava y Navalmoral de la Sierra.) Su primera acción fue la toma de Puente Nuevo. Después pasaron a Pozuelo. Amparo Poch, doctora miliciana y sindicalista afiliada al PS, organizó los hospitales de campaña.

El 3 de agosto de 1936, Ángel Pestaña visitó a un grupo de milicianos en Somosierra para supervisarlos y llevarles tabaco. Una granada que le cayó cerca y le hirió levemente, mató a su secretario personal, Jaime Cubedo7, miembro del Comité Ejecutivo del PS y Redactor jefe de El Sindicalista, vocero del PS. También murió en la Sierra madrileña, al traspasar sin querer con su vehículo la línea del frente, otro redactor de El Sindicalista: Valentín Losmozos8.

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Voluntarios procedentes de Valencia y Barcelona para incorporarse a la Columna Pestaña. Estación de Atocha, Madrid, septiembre de 1936

A finales de octubre encontramos el Bón. Pestaña en Villamantilla (Madrid), en concreto 650 milicianos armados con fusiles 7mm. Estaban integrados en la Columna López Tienda, desplegada en el frente de combate, en el oeste de Madrid, justo en el entorno de los mismos pueblos que, ocho meses después, serán el escenario de la batalla de Brunete. El 22 de octubre, los rebeldes habían tomado Navalcarnero. La zona de contacto con las fuerzas republicanas pasaba por algún lugar intermedio entre este pueblo y la línea determinada por Sevilla la Nueva, Villanueva de Perales, Villamantilla, Navalagamella y Fresnedillas de la Oliva. En noviembre, integrados en la Columna Barceló, ocuparán el sector de Villanueva del Pardillo10. Cuando se cree el Ejército Popular de la República, pasarán a formar parte de la 67ª Brigada Mixta.

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Vicente Sampedro Molina9 (drcha.), miliciano de Montesa, Valencia, incorporado al Bón. Pestaña. Madrid, f. 1936 – p.1937.

El Batallón Jaime Cubedo se formó en Valencia, con base en el Puerto de Sagunto. Fue asignado a la Columna Torres-Benedito, que se dirigió hacia Teruel.

En Asturias hubo otro batallón llamado Cubedo, el 45 (después 245), que toma el nombre de su comandante José Cubedo. Tenía su base en Valdesoto. Sus integrantes más jóvenes, entre los que estuvo José Hermida, pertenecieron al ala juvenil del PS (Juventudes Sindicalistas de Asturias).

En Málaga se organizó el Batallón nº11 Noi del Sucre, a cargo del PS y comandado por Manuel Fernández Vallejo, líder del PS en dicha ciudad que formó parte de las milicias de control recién estallado el golpe del 18 de julio. Poco antes de que cayera la ciudad en manos de los facciosos, parte del batallón estuvo  en el Chorro y Venta de Zafarraya. Replegado poco después a Almería, formó parte del Bón. Casanellas.

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Sello pro-Bón.

 

En Murcia se contó también con un Batallón Ángel Pestaña, el nº 92. En enero de 1937, se constituyó en el sector de Álora (Málaga), la 53ª Brigada Mixta (numerada definitivamente con el 93), de la que pasó a formar parte el Bón. 92. Su primer jefe fue el Teniente Coronel de Infantería Juan Piaya Rebullido11, quien antes de la guerra era un comandante retirado adepto al pestañismo.  Después de la pérdida de Málaga, a partir del 31 de mayo de 1937, el Bón. 92 será el 4º Bón. de la 23ª Brigada Mixta. Su cuartel estuvo en Totana.

Los militares más destacados del PS fueron Medrano y Berdejo. Eduardo Medrano Rivas, militar de carrera y capitán de Artillería, llegó a dirigir, alcanzado el grado de Mayor, la 33ª División (División Medrano) del IV Cuerpo del Ejército, el de Cipriano Mera. El teniente Francisco Berdejo Viñas, que al principio luchó en la Columna Mangada, ya destacó al comienzo de la guerra por haber volado la presa que suministraba agua a Ávila. Después lo encontraremos en el Parque del Oeste de Madrid y, ya en Pozuelo, con grado de comandante, compartirá el mando del Batallón Pestaña con Eliseo Pestaña, Comisario político e hijo de Ángel. Eliseo, según testimonio personal, luchó en aviación12.

En octubre de 1936, por resolución del Gobierno y orden del Ministro de la Guerra, se creó el Cuerpo de Comisarios del Ejército con el objetivo de establecer un control político y social sobre los soldados, y coordinar a las fuerzas combatientes. Ángel Pestaña fue uno de los subcomisarios de dicho cuerpo. Durante el asedio de Madrid, fue trasladado a Albacete, donde se hizo cargo y puso orden a la caótica situación de la Junta de Recepción y Distribución de Material de Guerra. La frenética actividad y las frías noches de Albacete afectaron  su ya débil salud, cayendo herido por una bronconeumonía de la que ya no se volverá a recuperar del todo13. Pero esto ya es otra historia.

Foto de portada: Ángel Pestaña (1) y Ángel Mª de Lera (2) acompañados de otros camaradas del PS, entre los que se encuentran José Hermida (izqda.) y Natividad Adalia (centro.)

Notas:

1 “Episodios de la lucha del domingo. Ángel Pestaña fue hecho prisionero por los facciosos”; La Vanguardia, nº 22578, Barcelona, 25-7-1936; p. 5.
2 “Informe del Comité Regional del I Congreso de la Federación Catalana del PS”; Hora Sindicalista nº 23, Barcelona, 20-5-1937. Citado en Mª Cruz Santos (2012): Ángel Pestaña, ‘Caballero de la Triste Figura’. Ed. Académica Española, Saabrücken (Alemania); p. 446.
3 “El Partido Sindicalista en el frente”; La Vanguardia nº 22621, Barcelona, 13-9-1936; p.2.
4 “Entierro de un miliciano muerto en la toma de Siétamo”; La Vanguardia nº 22594, Barcelona, 13-8-1936; p.6.
5 La Vanguardia nº 22595, Barcelona 12-08-1936; p.1.
6 El Liberal nº 19984, Madrid, 27-7-1936; p. 6.
7 “El redactor jefe de El Sindicalista, Jaime Cubedo, muerto al estallar una  granada”; La Voz nº 4857, Madrid, 3-8-1936; p. 6.
8 Lera, Ángel Mª de (1978): Ángel Pestaña. Retrato de un anarquista. Ed. Argos Vergara, Barcelona; p. 330.
9 Foto cedida amablemente por su hijo Vicent Sampedro Ramo. También me proporcionó algo de información: estuvo combatiendo en la Casa de Campo, en la intentona de ocupar el cerro Garabitas, en la carretera de La Coruña y quizá también en el Jarama. No sabemos si perteneció al PS; Vicent afirma que confraternizó con los comunistas, aunque sus simpatías por ellos empezaron ya durante la guerra. Lo ascendieron a sargento en los últimos meses de la guerra, pero su nombramiento no salió publicado en la Gaceta de Madrid, por lo que no tuvo derecho a pensión. Combatió contra los casadistas en marzo de 1939. Falleció en el año 2000.
10 http://www.madrid1936.es/familia/columna.html (consultado el 27-1-2017.)
11 http://www.sbhac.net/Republica/Fuerzas/EPR/EprL/BM093.htm (consultado el 27-1-2017.)
12 Santos Santos, M. C. (2012): Ángel Pestaña…; op. cit. nota 2; p. 451.
13 Lera, Ángel Mª de (1978): Ángel Pestaña…; op. cit. nota 7; p. 340.

Discurso de Pestaña en el Segundo Congreso de la III Internacional

   

“¿Con qué derecho hablan de fraternidad esos delegados, que apostrofan, insultan e injurian a los hombres de servicio en el hotel, porque no están siempre a punto para satisfacer sus más insignificantes caprichos? A hombres y mujeres del pueblo los consideran servidores, criados, lacayos, olvidando que acaso alguno de ellos se haya batido y expuesto su vida en defensa de la revolución. ¿De qué les ha servido?

Cada noche, igual que si viajaran por países capitalistas, ponen sus zapatos en la puerta del cuarto para que el “camarada” servidor del hotel se los limpie y embetune. ¡Hay para reventar de risa con la mentalidad “revolucionaria” de esos delegados!” 1

 

En verano de 1920 se celebró en Moscú Segundo Congreso de la III Internacional. Un año antes, la CNT, en el Congreso de la Comedia, se había adherido provisionalmente a ella. Ángel Pestaña, que se encontraba en Alemania en funciones representativas, se enteró allí de la celebración del congreso y acudió a Moscú como delegado de la CNT. Allí, además de conocer y charlar con Kropotkin, se entrevistó con importantes líderes bolcheviques como Lenin, Trotsky y Zinoviev. En diciembre, a su regreso, confeccionó El Informe de mi estancia en la URSS, en consonancia con el que a su vez elaboró Gastón Leval. Su postura, contraria al totalitarismo bolchevique, fue decisiva para que la  CNT rompiese con la Internacional comunista en el mes de junio de 1922 y se adhiriera a la refundada Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), heredera de la Primera Internacional Obrera.

He aquí el resumen que el propio Pestaña hizo de su discurso, interrupido a los diez minutos de iniciarse.

Llegó mi turno y subí a la tribuna para hacer uso de la palabra.

Dije que la situación de los delegados no acordes con lo que allí se había expuesto era extremadamente delicada y difícil, ya que toda crítica hecha a los puntos de vista sustentados por la III Internacional podían interpretarla nuestros adversarios como signo evidente de división entre el elemento trabajador, al apreciar la revolución, y no dejarían de explotar estas diferencias de apreciación para insinuar entre los obreros la especie de que la revolución era un fracaso, ya que no todos apreciábamos de igual modo los resultados.

Son estas contingencias, –continué- que todos debemos recordar en el debate que se ha planteado, pues olvidarlas equivaldría a generar diferencias nada provechosas para la causa que defendemos: la emancipación de la clase obrera.

La revolución ha proyectado un poderoso rayo de simpatía entre los obreros de todo el mundo, y sería doloroso que por entregarnos aquí a discusiones más o menos partidistas destruyéramos la labor que esa simpatía ha realizado.

Por eso, nuestras críticas deben limitarse a los extremos que no estén de acuerdo con nuestro pensar, y aun aquí, limitarnos lo más posible.

Dicho esto, entraré en el tema que aquí se está discutiendo.

A creer a cuantos oradores me han precedido en el uso de la palabra, la revolución en Europa y en el mundo entero queda supeditada a la organización de los Partidos comunistas en todos los países.

Se ha afirmado, pero eso sí sin aportar pruebas que puedan convencer a lo menos a mí, y si no pruebas cuando menos hipótesis razonables, que sin Partido Comunista no hay revolución, no se destruirá al capitalismo y las clases trabajadoras no conquistarán jamás el derecho de ser libres.

Afirmación gratuita y hasta algo fuera de lugar por sus pretensiones, ya que con ello se quiere negar la historia y la génesis de todos los movimientos revolucionarios que la humanidad ha realizado en el lento y penoso camino que recorre para acercarse a su dicha.

Se nos ha dicho: Mirad a Rusia; contemplad este bello espectáculo; el ejemplo; este ejemplo debéis admirar y en él hallaréis la confirmación práctica de nuestros razonamientos.

Y yo digo: ¿Qué debemos mirar? ¿Cuál es la contemplación que nos proponéis? Aquí no vemos más que una revolución ya hecha y el ensayo de un sistema de organización social, cuyos resultados no son lo suficientemente claros como para que sobre ellos hagamos deducciones.

Nos ponéis delante del acto consumado, y nos decís: he ahí el ejemplo.

No es así, ni situándonos en tal extremo, como podremos juzgar las pretensiones de la III Internacional.

Habéis olvidado algo muy esencial, lo más esencial para que vuestros razonamientos tuvieran la fuerza que pretendéis.

Habéis olvidado demostrarnos si fue el P.C. el que hizo la revolución en Rusia.

Demostradme que fuisteis vosotros, que fue vuestro partido el que hizo la revolución y entonces creeré en cuanto habéis dicho y trabajaré por lograr lo que proponéis.

La revolución según mi criterio, camaradas delegados, no es, no puede ser, la obra de un partido. Un partido no hace la revolución; un partido no va más allá de organizar un golpe de Estado, y un golpe de Estado no es una revolución.

La revolución es la resultante de muchas causas cuya génesis la hallaremos en un mayor estado de cultura del pueblo, entre el desnivel que se produce entre sus aspiraciones y la organización que rija y gobierne este pueblo.

La revolución es la manifestación, más o menos violenta, de un estado de ánimo favorable a un cambio en las normas que rigen la vida de un pueblo y que, por una labor constante de varias generaciones que se han sucedido luchando por la aplicación de ese deseo, emerge de las sombras en el momento dado y barre, sin compasión, cuantos obstáculos se oponen a su fin.

La revolución es la idea que han adquirido las muchedumbres de un mejor estado social, y que o hallando cauces legales para manifestarse, por la oposición de las clases capitalistas, surge y se impone por la violencia.

La revolución es la consecuencia de una proceso evolutivo que se manifiesta en todas las clases de un país, pero particularmente en las menesterosas, por ser ellas las que más sufren en el régimen capitalista, y no hay partido alguno que pueda atribuirse el privilegio de ser él solo quien ha creado este proceso.

La revolución es un producto natural que germina después de haber sembrado muchas ideas, regado el campo con la sangre de muchos mártires, arrancando las plantas malas a costa de inmensos sacrificios, y ¿qué partido si no quiere que le tomen en ridículo podrá vanagloriarse de haber él sembrado ideas, el campo regado y escardado? Ninguno, es decir, yo creo que ninguno; vosotros no sois de la misma opinión.

Decirnos que sin Partido Comunista no puede hacerse la revolución, y que sin Ejército Rojo no pueden conservarse sus conquistas, y que sin conquista del Poder no hay emancipación posible, y que sin dictadura no se destruye a la burguesía; es hacer afirmaciones cuyas pruebas nadie puede aportar. Pues si serenamente observamos lo sucedido en Rusia, no hallaremos de tales afirmaciones una confirmación.

Vosotros no hicisteis solos la revolución en Rusia, cooperasteis a que se hiciera y fuisteis más afortunados para lograr el poder.

(Extracto de Pestaña, Á. (1921):  Informe de mi estancia en la URSS. )

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Nota:

1 Extracto de conversación de Pestaña con Lenin; en Pestaña, Á. (1924): Setenta Días en Rusia. Lo que yo vi. Tipografía Cosmos, Barcelona; pp 183-189. Disponible en línea)

 

Fuente:

Fragmento extraído de http://www.fondation-besnard.org/spip.php?article444

El Partido Sindicalista de Zaragoza (1935-1939)

Como en tantos otros lugares de tradición anarquista y anarcosindicalista, el Partido Sindicalista de Ángel Pestaña encontró su espacio político en Zaragoza; consiguió representación en las elecciones generales de febrero de 1936 y ocupó una concejalía en el Ayuntamiento.

     Hasta hace poco tiempo no se ha interpretado de forma acertada la creación, en la capital aragonesa, del partido libertario fundado por Ángel Pestaña en 1934. Prevalecía la visión del historiador y politólogo Antonio Elorza, válida sólo para los  primeros meses, para quien su implantación había sido muy reducida y la escasa militancia había quedado desorganizada a causa de los sucesos revolucionarios de octubre de ese mismo año. Pero los últimos trabajos* de investigación demuestran que la fundación de la Agrupación local aconteció unos meses más tarde, ya en 1935, y que logró abundante militancia. Además, el PS estuvo representado en el Ayto. de Zaragoza desde la victoria del Frente Popular, en febrero de 1936, hasta el golpe militar del 18 de julio de 1936.

Entre los militantes del sector más posibilista de la CNT –los ya escindidos treintistas, contrarios “a la Revolución cada ocho días”–, hubo quienes decidieron ir más allá y entrar en el proyecto político del pestañismo. Optaron así por la vía del sindicalismo político para llegar al comunismo libertario. La nueva estrategia, contraria a los principios ácratas que hasta entonces habían seguido, consistió en colaborar con el movimiento obrero dotándolo de un partido político que, sin inmiscuirse en la labor de los Sindicatos, trabajara con ellos manteniendo su autonomía (Pestaña era un firme defensor del apoliticismo dentro de la CNT, lo que incluía también mantenerla libre de las influencias anarquistas de la FAI) En definitiva, se trataba de facilitar la lucha obrera desde arriba, ocupando un espacio que hasta entonces había puesto trabas al desarrollo revolucionario del sindicalismo. El nuevo partido planteará una organización socioeconómica inmediatamente postrevolucionaria a partir de los municipios, las cooperativas y los sindicatos, planteando la necesidad de una etapa de transición a la nueva sociedad.

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Ángel Pestaña, mitin en la plaza de toros de Zaragoza, 1931

A comienzos de enero de 1935 comienzan los contactos entre militantes para formar la Agrupación local de Zaragoza. Se reúnen con Pestaña, en el café Salduba de la Plaza de España –entonces de La Constitución–, Valeriano San Agustín y Dámaso Infante Díaz. El día 12 se nombra una Comisión organizadora, en la que participan, entre otros, Casimiro Asensio y Amor Laborda. Finalmente, el 10 de marzo queda constituido el PS en la ciudad, en un acto al que asisten 150 afiliados. Es elegido Presidente Nicolás Grasa Millán, quien años antes había dirigido, con Dámaso Infante, la ocupación de los talleres Escoriaza. Faustino Vallejo  es nombrado Secretario. Además de formar la Junta local, los asistentes acuerdan, entre otras cosas, realizar un acto pro-amnistía de presos con fines electorales.

Unos meses después, en julio, en una reunión acontecida en casa de Nicolás Grasa –calle Arias 36, 1º dcha.–, Dámaso Infante se incorpora a la Junta como Vocal, sumándose a los tres ya existentes: Pascual Vázquez Arracó, Valeriano San Agustín y Antonio López Pérez. Leopoldo Navarro Arenas sustituirá a Francisco Infantes, primer Tesorero. Además, se crea una comisión de cuentas integrada por Amor Laborda y el compañero La Calle.

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Benito Pabón

En las elecciones generales de febrero de 1936, a las que se presentan los sindicalistas de Pestaña en la coalición del Frente Popular, el abogado de la CNT Benito Pabón es elegido diputado en la lista del PS –como independiente– en la circunscripción de Zaragoza. Obtiene 44.545 votos, quedando sólo por detrás del ganador, Mariano Joven Hernández (IR). Quizá aún está afiliado al Partido Republicano Democrático Federal de Eduardo Barriobero, partido que había participado conjuntamente con el PS en numerosos actos desde el verano de 1935. De hecho, el PS se planteó fusionarse con los federales, opción que finalmente fue descartada en votación de su Asamblea. En octubre, durante la revolución social española, Pabón participará en la formación del Consejo de Aragón, siendo su Secretario General y su jurista principal, autor de los estatutos y disposiciones que crearán su marco legal.

Tras el triunfo de las izquierdas el 16 de febrero, se restituye el consistorio suspendido por el gobierno radical-cedista tras los hechos de octubre de 1934. De él formaba parte Mariano Serra Valero, entonces miembro del PSOE, que al ser repuesto como concejal lo hace en representación del Partido Sindicalista.

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Mariano Serra

En marzo de 1936, Casimiro Asensio ocupa el cargo de Secretario de la Junta local  y se crea la figura de Vicesecretario, que será asignada a Ramón Bernal Gutiérrez.  El Contador será Fernando Lapeña Sánchez. Y los cuatro vocales pasarán a ser nueve: (por orden) Amor Laborda Esteban, Ramón Hernández Lebez, Ramón Franco Jimeno, Pascual Vázquez Arracó, Miguel Grima Royo, Pablo Garrido Garrido, Manuel Viscasillas García, Faustino Vallejo García y Francisco Infantes Díaz.

Prueba de la fuerza e implantación del PS en la capital, según la hipótesis defendida por la Doctora Mª Cruz Santos, es que el 1 de septiembre de 1939, concluida la guerra, en una reunión que tiene lugar en el café Bemar de la ciudad –calle Carmen, 9– se reconstituye la Junta del Partido. Se mantendrán Nicolás Grasa como Presidente y Faustino Vallejo como Secretario. El Vicesecretario será José Lorez Uche. Leopoldo Navarro Arenas ejercerá de nuevo de Tesorero; y Agustín Arrechina Balaguer será el Contador. Como vocales se nombrarán antiguos cargos: Dámaso Infante, Valeriano San Agustín, Antonio López, Pascual Vázquez, Mariano Jarque y Francisco Alvina Añañas.

Quizá la fecha no sea correcta o quizá el documento haga mención a los integrantes del último Comité local antes de estallar el conflicto, ya que parece poco probable que los militantes allí reunidos no supieran que la represión por parte de los facciosos había hecho estragos entre sus hombres:

– Valeriano San Agustín, asesinado el 19-8-1936. Tenía 52 años. Residía en calle Coso, 198.

– Dámaso Infante, fusilado en Zaragoza  el 29-8-1936. Tenía 36 años. Residía en calle Carmen, 51.

– Casimiro Asensio, fusilado en Zaragoza el 27-9-1936. Tenía 32 años. Residía en calle Casta Álvarez, 2.

– Mariano Serra, detenido en los primeros días de la sublevación y fusilado en Zaragoza el 23-12-1936. Tenía 51 años.

– Etcétera.

En su memoria, y en la de otros tantos extraños reformistas llenos de plomo, olvidados entre los olvidados.

Nota:

* Me refiero a las investigaciones de historiadores como Santos Julià, Julián Casanova, Herminio Lafoz Rabaza, etc.

Bibliografía utilizada:

– Íñiguez, Miguel (2008):  Enciclopedia histórica del anarquismo español; Asociación Issac Puente, Vitoria.

– Santos Santos, María Cruz (2012):  Ángel Pestaña “Caballero de la Triste Figura”; Editorial Académica Española, Alemania.
También  han sido de utilidad los siguientes enlaces:

–   https://www.facebook.com/colectivoangelpestanha

–   http://www.liberadosdelolvido.org