Una nota autobiográfica de Juan López

Reproducimos una interesante nota autobiográfic de Juan López Sánchez (Bullas, Murcia 1900 – Madrid, 1972), obrero de la construcción, cenetista del sector más sindicalista y Ministro de Comercio durante el segundo gobierno de Largo Caballero.

Viene a confirmar que Ángel Pestaña redactó el borrador del Manifiesto de los Treinta, que apareció en L’Opinió de Barcelona, el 30-VIII-1931, y dos días después en el diario madrileño La Tierra.

 

Datos biográficos.

Escritos en la prensa obrera desde 1921. En casi todos los periódicos cenetistas que se han publicado en España, casi siempre con seudónimo. De los que recuerdo, los que usé con más frecuencia son: Noy, Juan de la Rosa, Juan de Tenas, Ovidio de Abajo, Lorenzo Cué (fuera de España, Lorenzo Valentín).

Fui director del semanario Acción de Barcelona, revista Mañana (1930), Sindicalismo (1932-1935), hice Combate Sindicalista (Valencia 1935-1936).

Durante la guerra fundé Fragua Social y fui redactor hasta el final de la guerra.

El texto Manifiesto de los 30 fue redactado por Ángel Pestaña, pero sirvió de base para su discusión; y la redacción definitiva la dieron Progreso Alfarache, Ricardo Fornells y Agustín Gibanel.

 

Notas manuscritas con apuntes biográficos de Juan López. Archivo General de la Región de Murcia, JLS, 999/1, 1/. Disponible en: https://archivoweb.carm.es/archivoGeneral/arg.mostrar_visor3?idses=0&id=2301874

En un mitin durante la Guerra Civil. Foto: Fernández Vega
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Á. Pestaña (1920): El Terrorismo en Barcelona.

Fuente: PESTAÑA, Ángel (1934): Lo que aprendí en la vida. Madrid: M. Aguilar-Editor.

Ángel Pestaña no veía los toros desde la barrera. Ni mucho menos. La patronal catalana había puesto precio a su cabeza: Muntadas, miembro de la familia propietaria de La España Industrial, Sociedad Anónima Fabril y Mercantil, aportó 23.000 pesetas para eliminarlo; y Ramón Sales, carlista y presidente del Sindicato Libre, se encargó de la inteligencia. Pagaron a un vecino de la familia Pestaña, residente en la calle San Jerónimo 11, para poder establecerse en su casa con el fin de acribillarlo en la escalera.

   Por fortuna, Pestaña se había desplazado a Tarragona para dar una conferencia en el Coliseo Mundial. Era el 10 de enero de 1920. Tras el acto fue a cenar con buena parte de los compañeros asistentes, y al grupo se acercó un periodista del diario La Publicidad, que había seguido el acto, para informarles de que su director le había mandado un cable donde explicaba que el conferenciante había sido detenido en la frontera en posesión de dinero y documentación importante. El episodio, un tanto cómico, les permitió enterarse de que el Gobernador Civil de la provincia había ordenado su detención y la Policía andaba pisándole los talones, por lo que huyó de inmediato y permaneció escondido unos meses en una masía de un pueblo de la provincia. Todo lo cual, sin saberlo, lo puso también a salvo de los esbirros de la patronal.

   Pestaña abandonará la masía tras ser requerida su presencia por el Comité nacional para una reunión a fin de tratar algunos asuntos, entre ellos el viaje a Rusia. Para no ser descubierto por la policía se desplazó hasta la estación de tren vestido de payés, con blusa, faja, gorra de seda, alpargatas y un cesto de aves, y de esta guisa se plantó en la estación de Sants de Barcelona, donde lo esperaba Martí Barrera. De allí acudieron a cenar a casa de la compañera Francisca Saperas, donde les esperaba también Salvador Seguí.

      En su escondite escribió El Terrorismo en Barcelona, que salió a la luz en marzo de 1920, poco antes de que su autor emprendiera su viaje a Rusia. Es el primer número de una serie de folletos editados por el Centro de Estudios Sociales (CES) de Tarragona, impreso en la imprenta Gutenberg, proyecto colectivo que reunía en la capital catalana a un selecto grupo de cenetistas (Plaja, Aláiz, Tribó, Cinca y Barjau, entre otros), que retomó la publicación del diario anarquista Fructidor, órgano de las sociedades obreras de la provincia, y recibió, además, algunos encargos de la Organización.

La obra denuncia la confusión interesada de que algunos diputados habían hecho gala en el Parlamento, identificando el sindicalismo con el terrorismo; algo –según el autor— que hubiera dado risa si no fuera por el dolor y los males que generaba. Fue reeditada en 1978 por la editorial Calamus Scriptorius junto con El sindicalismo en Cataluña, conferencias transcritas de Pestaña y Seguí.

Bibliografía:

DE LERA, Ángel María (1978): Ángel Pestaña. Retrato de un anarquista. Barcelona: Argos Vergara.

FOIX i CASES, Pere (1957): Apòstols i mercaders. Quaranta anys de lluita social a Catalunya. México: Edicions de la Fundació Sara Llorens de Serra.

SORIANO JIMÉNEZ, Ignacio Clemente (2016):L’anarquisme a Tarragona (1917-1924). Formós Plaja i Carme Paredes. Tarragona: Publicacions Universitat Rovira i Virgili.

Se puede descargar la obra en http://www.cervantesvirtual.com/buscador/?q=%C3%A1ngel+pesta%C3%B1a

Imagen de entrada: Cubierta del folleto, elaborada por Hermoso Plaja.

Un manifiesto interesante (1919)

LA ESCENA

Verano sangriento de 1919. El negro nubarrón del pistolerismo descarga plomo sobre Barcelona. El 19 de julio aparece el cadáver de Pau Sabater (a) el Tero, conocido sindicalista asesinado la madrugada del día anterior, lo que causa gran conmoción en la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). Al día siguiente, la flor y nata del anarcosindicalismo catalán firma un manifiesto que denuncia, tras analizar la situación creada en la ciudad, la ilegalización de los Sindicatos y el encarcelamiento de su militancia más capaz de parar el derramamiento de sangre.

Pestaña, Piera y Seguí

En el escrito aparecen las rúbricas de Simó Piera, Salvador Seguí, Agustí Castellá, Francesc Riera, Ángel Pestaña y David Reyes (seguramente sea David Rey, pseudónimo de Daniel Rebull). Y está dirigido al Parlamento español, por lo que es entregado para su lectura a Francesc Layret, recién elegido diputado por el Partit Republicà Català.

En la sesión del 6 de agosto, Layret explica en el Congreso magistralmente la situación social excepcional que atraviesa la ciudad y denuncia la incomprensión de lo que allí sucede por parte de los sucesivos Gobiernos de Madrid, más dados a suspender las garantías constitucionales del país, declarar el estado de guerra en Barcelona y hacer la vista gorda a las amenazas de lock-out patronal (cierre de fábricas) que a indagar en los agravios y las injusticias que sufre aquella población obrera. Al día siguiente continúa su polémica intervención con una crítica implacable al Ejército, y se dispone a leer el documento, pero el Presidente de la cámara no se lo permite alegando que el procedimiento no se ajusta a Reglamento al tener que pasar antes el filtro de la Mesa. Al fin, logra que el texto sea incluido en el Diario de Sesiones.

Francesc Layret

EL TELÓN DE FONDO

El éxito de la huelga de La Canadiense (febrero-marzo de 1919) representó un punto de inflexión para la CNT, al alza desde 1914. Al negarse la autoridad militar, el capitán general de Catalunya Joaquín Milans del Bosch, a liberar a todos los presos encarcelados con motivo del conflicto, tal y como se había acordado durante las negociaciones, y a causa también del surgimiento de otras disputas como la huelga nacional de carteros, las reivindicaciones del Sindicato Único Textil de Barcelona o la deportación de los obreros rusos y polacos en el vapor Manuel Calvo, a los tres días se convocó otra huelga general. Quizá, a juicio de algunas de las cabezas más visibles de la Organización, fuera una decisión un tanto precipitada. En cualquier caso, continuaba la conflictividad social.

Fracasada la huelga, en gran parte debido al efecto de la promulgación el 3 de abril del Real Decreto que establecía la jornada de 8 horas a partir de octubre, el recién nombrado IV Gobierno de Antonio Maura (15 de abril) no dudó en sacar al Ejército a la calle, manteniendo el estado de guerra y la represión durante cuatro meses. De nuevo se organizó el somatén (grupos parapoliciales) para abrir tiendas, aprovisionar la ciudad y detener obreros. En total unos 43.000 confederados entraron en prisión, sin distinguir entre partidarios y detractores de la violencia. La burguesía catalana, además, acababa de replicar la estructura sindical y se organizaba en la Federación Patronal, recrudeciendo la lucha de clases y sus métodos. Así comienza el llamado Terrorismo Blanco, organizado por el oscuro policía Manuel Brabo-Portillo, de regreso en la capital catalana tras el escándalo de espionaje en favor de las potencias centrales durante la Gran Guerra. Con la financiación de la patronal, formará La Banda Negra. Tras un primer intento frustrado de acabar con la vida del sindicalista del ramo de la construcción Pedro Massoni, caen asesinados el Tero, presidente de la comisión negociadora del ramo del agua, y José Castillo, antiguo miembro del Comité nacional de la CNT.

Para hacer frente a los sicarios de Brabo-Portillo, toman fuerza los grupos de acción confederales. Ojo por ojo. Como tantas otras veces, los acontecimientos pasan por encima de los principales partidarios de consolidar las mejoras conseguidas, de fortalecer unos Sindicatos debilitados tras unos años de dura brega, de actuar en plena legalidad y de engrandecer numéricamente a la Organización. Representan el ala más sindicalista de la CNT, cuya prevalencia había permitido en los meses anteriores colaborar con la UGT o participar en las Comisiones Mixtas (órganos de resolución de conflictos entre obreros y patronal con el arbitraje de las autoridades). Salvador Seguí (a) el Noi del Sucre y otros partidarios de la línea moderada piensan, más allá de consideraciones morales o filosóficas, que esa vía violenta y clandestina conduce inevitablemente a la derrota.

ALGUNAS CONSIDERACIONES

El memorial de quejas que presentamos, pese a su significación, es poco conocido. La gravedad de la situación en Barcelona movió a un grupo de militantes a emitir un comunicado en el Congreso de los Diputados, aunque la noticia no apareciera siquiera en la prensa de la época hasta más de dos semanas después; en concreto, ocupó la primera página del diario republicano madrileño El Liberal, en su edición de 22 de agosto.

Desconocemos la lista completa de firmantes y no sabemos si lo hicieron a título individual. En cualquier caso, Seguí era entonces el Secretario del Comité Regional de Cataluña, y Pestaña el director de su periódico Solidaridad Obrera. Dos líderes de opinión en toda regla.

Sí sabemos, a tenor de la lectura del texto, que se muestran contrarios a los atentados:

…por ser éstos el producto de una educación individual incompleta pero que tienen su justificación en la violencia de los de arriba. Nosotros censuramos y execramos los crímenes sociales, pero a la vez censuramos también sus causas generadoras.

Y he aquí el meollo del asunto, pues en el fondo se trataba de poner el balón sobre el tejado de los poderes del Estado, de quien en última instancia dependía convertir el anarcosindicalismo en una central que actuara a plena luz del día o bien que se pareciera más a una organización secreta incapaz de articular la lucha obrera, haciendo de la acción directa una tarea de grupo o individual en lugar de la labor colectiva propia de un sindicalismo de masas.

Otro aspecto a tener en cuenta es el de las veleidades políticas que algunos atribuyen a Seguí. Lo cierto es que el Noi del Sucre no había dudado en aliarse con socialistas y republicanos durante los conflictos de los años inmediatamente anteriores. Y mantiene entonces amistad con muchos de ellos: Lluís Companys, Marcelino Domingo, Gabriel Alomar o el propio Layret. La lista es larga. Es habitual encontrarlo en tertulias de café o en la Redacción del diario republicano La Lucha departiendo animosamente con ellos. Nada nuevo entre republicanos y anarquistas, acostumbrados a moverse en los mismos espacios. Llama la atención, por otra parte, que, de los firmantes, Piera y Castellá acabaran años después en la Esquerra; que Pestaña fundara el Partido Sindicalista; y que David Rey –o el mismo Castellá durante la guerra— se pasara al Partido Comunista y acabara en el POUM. Pero a día de hoy aún no se han hallado pruebas de que Seguí pretendiera pasarse a la política o formar un partido. Como Pestaña, era un tipo abierto a hablar con todo el mundo desde sus propias convicciones. No es difícil comprender, pues, que el documento que nos ocupa se confiara a Layret, abogado laboralista que venía defendiendo a cenetistas con frecuencia y cofundador del Ateneu Enclopèdic Popular, donde Seguí y otros habían participado activamente.

Tampoco se nos debe escapar, en definitiva, que los protagonistas de nuestro drama eran considerados elementos muy peligrosos por parte de la patronal y de las autoridades. Más peligrosos incluso que los reyes de la pistola obrera de Barcelona. No en vano Layret caerá asesinado en noviembre del año siguiente en la puerta de su casa, justo cuando se dirigía a interesarse por los sindicalistas, nacionalistas y republicanos detenidos por el Gobernador civil de Barcelona, Martínez Anido. Sin duda, sus intervenciones en el Congreso contribuyeron a ponerlo en el punto de mira. A Pestaña le tocará el turno –el tercero en su cuenta— en agosto de 1922, en Manresa, del que milagrosamente se recuperó. Y a Seguí lo matarán en marzo de 1923, creándose tal perturbación que el mismísimo Pestaña, contrario al uso del atentado personal por ineficaz, no dudará en erigirse justiciero desde el Comité nacional de la CNT.

LA EXPOSICIÓN DE LOS SINDICALISTAS AL CONGRESO[1]

Hace cuarenta y siete años que un gobierno ultra reaccionario puso fuera de la ley, caprichosamente, a la Sección Española de la Internacional Obrera. Los proscriptos de entonces preguntaron a las Cortes españolas: “¿Se puede vivir?”

Nosotros añadimos a esta simple interrogación (que es un alegato formidable al derecho a la vida de los hombres que trabajan) proferida por nuestros nobles antecesores, esta otra, que condensa la protesta honda y justa del proletariado español de nuestra época, contra las llamadas clases directoras:

“¿A qué terreno se nos quiere llevar?”

CONFLICTOS OBLIGADOS. PATRONOS Y AUTORIDADES LOS CAMBIAN EN PROBLEMAS DE ODIOS.

Hace ya algún tiempo que en la política ruinosa y aventurera en todos los órdenes realizada por los Gobiernos de la Monarquía, se pretende, como para justificar el desenfreno de los de arriba, someter al silencio a los de abajo, impidiendo así toda protesta legal de las clases laboriosas.

La situación política y social de España es en extremo alarmante. Todas las clases sociales, y muy especialmente los trabajadores, convienen en que es necesario resolver armónicamente los conflictos sociales, conflictos que tienen el carácter de “necesarios”, debido al alza exorbitante del precio de la vida. No es un secreto para nadie que el dinero rebosa en las arcas de los capitalistas españoles.

Todo el mundo sabe cuán fabulosas han sido las ganancias de los ricos y los nuevos ricos, con motivo de la guerra mundial. ¿Qué participación han tenido las clases productoras en esas ganancias? Ninguna. La carestía de las subsistencias, siempre creciente y sin freno alguno que impidiera el agio y el acaparamiento, obligó a nuestros Sindicatos a reclamar, siempre en justicia, aumentos en los salarios.

El exceso de brazos y la semiparalización impuesta por las circunstancias a ciertas industrias, nos obligó también a reclamar la reducción de la jornada de trabajo en algunos casos. Las organizaciones patronales, sin excepción, contestaron siempre a nuestras demandas, expuestas en forma razonada, con ridículas evasivas unas veces, o con un simple “non possumus” otras.

Los patronos, por regla general, mentían cuando argumentaban contra nuestras reclamaciones. Ni las estadísticas, ni los hechos probados por nosotros a favor de lo que motivara nuestras demandas, sirvieron para convencer a los que a nuestra costa se enriquecen.

Los gobernadores o los alcaldes, aunque advertidos de nuestras razones, no supieron o no quisieron evitar muchos conflictos; prefirieron, sin prever acaso las consecuencias de sus determinaciones, limitarse a poner su influencia y la fuerza de que pudieran disponer al servicio exclusivo de las clases poseedoras. Y así, lo que fue y sigue siendo un problema de justicia y de derecho, que pudo resolverse armónicamente, con la buena voluntad que jamás nos faltó a nosotros, hase trocado, por la torpeza o mala fe de las clases directoras, en un problema de odios.

LAS ORGANIZACIONES OBRERAS NO SON RESPONSABLES DE LOS CRÍMENES SOCIALES

Jamás, en ninguno de los grandes conflictos de orden social provocados en los últimos tiempos, recurrieron los hombres de gobierno a informarse en las organizaciones obreras, que son, pese a quien pese, las que mejor pueden ilustrar en todos los casos, a los Gobiernos y a la opinión del país.

El factor inmenso e insustituible del progreso, que es la organización obrera, no fue consultada, y lo que es peor: no fue tampoco respetada. El Gobierno se informó exclusivamente en las organizaciones patronales, y así fue de funesta su intervención y las consecuencias de la misma.

El encarcelamiento y las persecuciones, siempre sistemáticas e injustificadas, contra los obreros más inteligentes, dieron y dan como resultado que la resolución de los conflictos se haya de confiar a la fuerza y a la violencia, cuando debiera ser la inteligencia la suprema razón.

¡Los crímenes sociales! ¿Qué tiene que ver la organización obrera con tales hachos? Son éstos el producto de una educación individual incompleta pero que tienen su justificación en la violencia de los de arriba. Nosotros censuramos y execramos los crímenes sociales, pero a la vez censuramos también sus causas generadoras. Si el Congreso de los Diputados de España estudiase detenidamente la situación actual de las organizaciones obreras, y luego analizase el contenido del Manifiesto publicado recientemente por los patronos de la construcción de Barcelona, en el que se insulta a los trabajadores, en momentos en que éstos no pueden contestar adecuadamente “porque la autoridad los puso fuera de la ley”, el Congreso de los Diputados instaría y obligaría al Gobierno para evitar la repetición de nuevos crímenes como los perpetrados últimamente, a que levantara el estado de guerra en Barcelona y la suspensión de las garantías constitucionales en toda España.

Las represiones ejercidas contra los trabajadores, principalmente en Cataluña y Andalucía, son las que motivan el “sabotaje” en los campos y los atentados personales en los campos y ciudades. Hubiérase obligado a los propietarios de la tierra y a los plutócratas de la industria a dar, por ser justa, cumplida satisfacción a las reclamaciones de obreros y campesinos y los perjuicios que todos sufrimos serían menores. Hubiéranse resuelto en justicia las cuestiones que exponemos, y no hubiera sido necesaria la intervención de la fuerza pública en los conflictos sociales, intervención cuyos resultados son contraproducentes, porque aumentan el mal y hacen imposible la solución armónica y natural de los conflictos en cuestión.

PERSECUCIONES CONTRA LOS OBREROS ASOCIADOS. PALABRAS DE CLEMENCEAU

El estado de guerra, la censura para la Prensa, la falta de garantías a la colectividad y al individuo, las condenas contra obreros inocentes, y todo el régimen de represión seguido, sin causa justificada, contra los trabajadores organizados, no pueden de ninguna manera conducir al fin que los gobernantes se han propuesto. Pero el mayor y más funesto error de las clases directoras ha sido el de poner fuera de la ley a la organización obrera.

Desde el punto de vista de nuestras ideas políticas, la decisión del Gobierno en este aspecto nos parece excelente. Pero, ¿podrán decir otro tanto los demás elementos de la sociedad española? ¿Es que conseguirá el Gobierno con dichos procedimientos la desaparición de los organismos obreros? No. Con tal proceder sólo se conseguirá que los trabajadores se organicen clandestinamente, lo que en proporción más o menos intensa nadie podrá evitar, y así, fuera de la ley, el trabajador se defenderá en la sombra, porque no podrá hacerlo de otro modo, y los resultados de un período continuo de clandestinidad, ¿quién puede preverlos?

Cuantos anhelen resoluciones justas para las cuestiones que plantea con carácter inaplazable el avance espiritual y las necesidades materiales del proletariado, deben reconocer a éste su personalidad legal y discutir con la organización obrera, si en algo se estima la tranquilidad y el bienestar de la sociedad toda.

La evolución natural de las nuevas normas del derecho, sin trabas ni violencias, permitirá que las masas populares se capaciten intelectual y moralmente, para realizar la transmisión económica y la expropiación del capitalismo, sin apelar a la revolución violenta, que sólo la ignorancia de los humildes o la maldad de los poderosos pueden hacer violenta, sanguinaria y caótica.

No hace muchos días que el presidente del Gobierno francés, M. Clemenceau, decía a los representantes de la Confederación General del Trabajo: “Se hace necesario que capaciten y preparen ustedes a sus organizaciones para dirigir el mundo nuevo, porque el capitalismo y la burguesía han demostrado su incapacidad para ello.” Si es incapaz la burguesía francesa, entre la que descuellan técnicos eminentes y hombres de inteligencia privilegiada, para regir la nueva organización social, ¿qué cabe decir de la burguesía española, inculta, incivil e ignorante a veces de la misma especialidad industrial que la enriquece? Y, sin embargo, los gobernantes de España, no sólo complacen a los capitalistas, sino que padecen el error de creer que los trabajadores organizados no somos nadie en la vía del progreso, poniéndonos fuera de la ley.

 PELIGROS QUE PUEDEN SOBREVENIR DE LA INJUSTICIA

Y ya en este terreno, preguntamos de nuevo: ¿A qué terreno se nos quiere llevar?

Esto es lo que deseamos saber concretamente. Pero sépase que si se nos pone fuera de la ley a nosotros y a nuestras organizaciones, no seremos causantes ni responsables de cuanto pueda ocurrir.

¿Podrá decirse, consumado el atentado constitucional contra los organismos obreros, que la cuestión social quede resuelta? ¿Cesará con ello el “sabotaje” y el atentado personal, a pesar de los castigos que puedan imponerse a las personas materialmente responsables de estos hechos?

¿Qué ganarán la economía nacional, los privilegios de la burguesía y el principio de autoridad cuando se niegue el derecho de defensa legal a la mitad de los habitantes de España?

¿Y qué podrá resultar del empleo constante de la fuerza contra una clase consciente de sus derechos y deberes y enemiga de toda violencia?

Conste que en esta exposición no hay una sola amenaza; pero comprendemos que, sin nosotros y contra nosotros, las masas populares que no necesitan más estimulante que el hambre o la falta de libertad para rebelarse, cometerán en un momento dado los mayores excesos. ¿Quién perderá el pleito en este caso? Todos; pero sobre todo el que más tenga que perder. Dése satisfacción en el orden político y económico a las clases trabajadoras, y la anhelada paz social devendrá posible. Mas pensamos doloridos que los Gobiernos de España no saben, no quieren, no pueden aunque quisieran, colmar las aspiraciones del pueblo que sufre y trabaja.

 INVOCACIÓN A LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD. CAUSAS DE LA ANORMALIDAD EN BARCELONA

A los amantes de la luz, a los hombres progresivos, a los justos, a los buenos, a los sabios y a todos los de buena voluntad compete evitar el negro porvenir que en España se vislumbra.

Si en todo el mundo civilizado se abren anchos cauces por los que se canalizan las nuevas concepciones de la humana justicia, prontas a plasmar en verdaderos Estados también de justicia universal, no es de pensar que España oponga un dique que contenga la arrolladora corriente mundial.

Por parte de los trabajadores no se construirá ese dique. Hagan otro tanto los que tienen el deber y la obligación de hacerlo. Si el Congreso considera que vale la pena discutir sobre lo por nosotros expuesto, que discuta; si nos considera seres inferiores, que lo deje; pero en uno y otro caso, si tienen los señores diputados la fe que a nosotros nos falta en la eficacia de la misión encomendada al Parlamento, que obliguen al Poder público a rectificar los tremendos errores cuyos peligros señalamos.

Si se requiere una información pública, demostraremos que la anormalidad constitucional decretada contra la organización obrera por gobernantes ineptos, no es la consecuencia de la agitación social que atraviesa el país, sino que, por el contrario, la acción violenta y revolucionaria de las masas obreras y de los partidos políticos en España, es la lamentable consecuencia de los atentados constitucionales y de los regímenes de excepción decretados contra el avance natural del progreso y de los tiempos. La suprema razón de lo que dejamos expuesto se puede condensar en una sola palabra: “Barcelona”; es innegable que la violencia engendra la violencia. Estúdiense los resultados obtenidos por la política excepcional que sigue el Gobierno en nuestra ciudad, y se verá que nunca, como durante el estado de guerra, la suspensión de garantías y las persecuciones contra obreros, hubo tantos y tan graves conflictos de orden social, ni tantos atentados a la vida de los hombres, ni tanta intranquilidad en los espíritus.

¿Quiénes son los responsables de cuanto ocurre en España?

Tienen la palabra los representantes del país; nosotros hemos terminado.

En Barcelona, a 20 de Julio de 1919.

Simón Piera, Salvador Seguí, Agustín Castellá, Ángel Pestaña, David Reyes.

FUENTES

Ángel Pestaña (1934), Lo que aprendí en la vida. Madrid: M. Aguilar-Editor.

Diario de sesiones del Congreso de los Diputados. Serie histórica. Legislatura 1919- 1920, 6 y 7 de agosto de 1919, núms. 25 y 26. Disponible en http:// http://www.congreso.es/ est_sesiones/ (consulta 25-1-2019).

Eduardo Pérez: “Contigo empezó todo. Balas contra el terrorismo blanco: el último viaje de Bravo Portillo”, en diario El Salto. Disponible en https://www.elsaltodiario.com/contigo-empezo-todo/balas-contra-el-terrorismo-blanco-el-ultimo-viaje-de-bravo-portillo (consulta 27-1-2019).

Juan García Oliver (1978), El eco de los pasos. París: Ruedo Ibérico.

Juan Gómez Casas (2006), Historia del anarcosindicalismo español: epílogo hasta nuestros días. Madrid: LaMalatesta Editorial.

Hemeroteca digital BNE, diario El Liberal, 22-8-1919, Madrid, p. 1.

Paco Ignacio Taibo II: “La huelga general de 1919”, en Historia de Iberia Vieja. Disponible en http://www.historiadeiberiavieja.com/secciones/historia-contemporanea/huelga-general-1919 (consulta 25-1-2019).


[1] Respetamos la división por partes que publicó El Liberal por hacer la lectura más clara y amena

Ramón Hernández Fuster (1896-1988)

Ramón Hernández Fuster nació en Ibi (Alacant), el 15 de febrero de 1896, en el seno de una familia humilde. A los 12 años tiene que marcharse a Alacant junto a sus padres, quienes abren un bar en la Avenida Alfonso el Sabio.

Pronto tuvo que trabajar en diversos oficios para ayudar en casa. Fue chico de los recados en una farmacia de la Plaza Gabriel Miró, estuvo en una fábrica de papel de fumar que elaboraba las marcas La Caraba y Campeón, y trabajó en el despacho de los abogados Beltrán. Joven tenaz y trabajador, logrará entrar en la Compañía de Aguas de Alicante y, más tarde, de administrativo en la Compañía de Riegos de Levante (actual Iberdrola).

Fuente: todocolección.net

A los 24 años se casó con Amparo Garrigós Nadal, con quien tuvo 3 hijos: Amparo, Josefina y José Ramón.

Interesado por la política, se afilió a las JuventudesSocialistas y al PSOE. En 1936, cuando el Gobierno repusoa Lorenzo Carbonell comoalcalde tras las elecciones de febrero, fue nombrado concejal del Ayuntamiento de Alicante por elFrente Popular.  

Estallada la Guerra Civil entrará en el Partido Sindicalistade Ángel Pestaña.  En abril de 1937 entróen el Consejo Municipal de Alicante (ayuntamiento) en sustitución de sucompañero de partido Pascual García Guillamón.Ocupó la Comisaría Local de Abastos y se encargó del Cuerpo de Bomberosy de la Banda de Música, a la que trasladó del templete de la Explanadaal Teatro Principal durantelos inviernos.

Adherido a la UGT, presidió el Sindicato de la Electricidadde la UGT, entre finales de 1937 y comienzos de 1938, y Comité Provincial deIncautación de Industrias Eléctricas y de la Comisión de Abastos de Alicante.

El 21 de marzo de 1939, con los nacionales y las tropasitalianas acechando la ciudad, asumió la alcaldía al dimitir su antecesor, el faísta Ángel Company. Terminó su alocución de posesión con un “¡Vivala independencia de España!”. Notuvo tiempo más que para presidir un pleno, en el que se aprobó una comunicacióndel Juzgado de Instrucción del distrito Norte relativa a la cuenta del BancoInternacional de Crédito, abierta a nombre del cajero y administrador de laLonja de frutas y verduras; se trató el escalafón de la Guardia Urbana dePolicía; se autorizó la transmisión de dominio de un panteón, instada por AnastasioLópez Pérez, y se emitió un dictamen de la Comisión sobre cesión en venta devarias parcelas de la Necrópolis Municipal. Después su labor se centróen facilitar la evacuación de los millares de personas que llegaban a la ciudadcon la esperanza de poder subirse a un barco.


Retrato ubicado en el Salón Azul del Ayuntamiento de Alacant

El día 30 cae la ciudad. Ramón, como cualquier otro día, acude a la Casa Consistorial.  Después de hacer el arqueo de caja en presencia del Secretario, traspasa los poderes al nuevo alcalde, Ambrosio Luciáñez, nombrado por el Gobernador civil de Alicante.

En mayo fue condenado a 30 años de prisión en Consejo deGuerra sumarísimo por adhesión a la rebelióny pertenencia al PartidoSindicalista. Al mes siguiente fue encerrado en el Penal de El Dueso(Santoña, Cantabria), donde se ocupó en tareas administrativas tales como la deauxiliar pagador de giros y peculios.  Enenero de 1943 se le conmutó la pena a destierro y el día 4 recuperó lalibertad. Se instaló en Madrid, donde pasó muchas penurias económicas.

En enero de 1950 lo volvemos a encontrar en Alicante. Tuvoun puesto de fruta en el Mercadoque le procuró el sustento necesario para vivir. Residió con su familia en lacalle Aureliano Ibarra.

El alcalde JoséLuis Lassaletta le invitó a su acto de toma de posesión, en que se lerindió un homenaje. Corría el año 1983. Desde entonces su retrato figura en elSalón Azul del ayuntamiento junto al resto de los alcaldes de la ciudad.

Murió en Alacant el 24 de abril de 1988, a la edad de 94 años. Situada entre la Estación de tren y la avenida Aguilera, junto a la Plaza de la Estrella, una calle lo recuerda.

FUENTES:

ACTAS PLENARIAS DEL AYUNTAMIENTO DE ALICANTE. Disponible en: https://blogs.ua.es/plenosdeactos1939/author/esthercorona/page/2/(consultado el 15-2-2019).

ALICANTEPEDIA. Disponible en http://alicantepedia.com/edificios-historicos/estaci%C3%B3n-de-alicante-t%C3%A9rmino(consultado el 15-2-2019).

ASOCIACIÓN CULTURAL ALICANTE VIVO. Disponible en http://www.alicantevivo.org/2010/06/la-palabra-fascista-que-no-hirio.html(consultado el 15-2-2019).

FUNDACIÓN PABLO IGLESIAS. Disponible en http://www.fpabloiglesias.es/archivo-y-biblioteca/diccionario-biografico/biografias/16177_hernandez-fuster-ramon(consultado el 15-2-2019).

PANIAGUA, Xavier; PIQUERAS José A. (2006): Diccionario biográfico de políticosvalencianos, 1810-2005. Valencia:Institució Alfons el Magnànim: Fundación Instituto Historia Social: CentroFrancisco Tomás y Valiente, UNED Alzira-Valencia, pág. 276.

Dos ejemplares de El Sindicalista (1977 y 1978)

El Sindicalista. Fundado por Ángel Pestaña, II época: núms. 1 (septiembre 1977) y 3 (julio, 1978), Madrid.
Fuente: Arxiu Històric de CCOO de Catalunya. Biblioteca

http://biblioteca.ccoo.cat/intranet-tmpl/prog/en/local_repository/documents/17266_36293.pdf

http://biblioteca.ccoo.cat/intranet-tmpl/prog/en/local_repository/documents/17266_36294.pdf

Pere Antoni Serrad i Beltran

Pedro Antonio Serrad Beltrán (Barcelona, 1953 – ibídem, 2012?), trabajador de banca y Secretario federal del Partido Sindicalista en Cataluña durante los años de la mal llamada Transición. 

   En 1970 comienza a participar en la lucha antifranquista tomando parte en numerosos conflictos estudiantiles y laborales. En diciembre de 1976 se integra en el PS reconstituido en Barcelona entre veteranos (Josep Robusté principalmente) y nuevos adherentes. Poco después se afilia a la CNT, de donde será expulsado en 1978 por defender la autonomía sindical frente a las injerencias de los grupos anarquistas. Entonces se afiliará a Unión Sindical Obrera (USO). Será primer candidato del PS por Barcelona en la elecciones generales de 1979.

En una entrevista publicada en La Vanguardia  afirmaba: “Catalunya no es una idea abstracta, sino una formación social en la que coexisten intereses antagónicos. La actual política catalana de unidad interclasista tan sólo favorece a los grupos económicos dominantes.”
 

Fuentes: 

– Pedro A. Serrad: “Reflexiones sobre las jornadas libertarias de Barcelona”, Diario de Barcelona, 11-8-1977, Barcelona, p. ?.
– “¿A quién y por qué votar? Partido Sindicalista”, La Vanguardia, 17-2-1979, Barcelona, p. 9. 

Amparo Poch, el compromís d’una dona lliure [doc. 2018]


El 2018, el Govern de la Generalitat de Catalunya commemora que fa 50 anys va morir Amparo Poch (1902-1968). L’Institut Català de les Dones (ICD) és l’òrgan que organitza i impulsa els actes de reconeixement a la trajectòria d’aquesta metgessa, periodista i anarcofeminista, que va dedicar la seva vida a millorar la salut i els drets humans de les dones treballadores i els infants. La commemoració de l’Any Amparo Poch també inclou aquest vídeo divulgatiu sobre la seva vida i trajectòria.

Ángel Pestaña sobre el fascismo (1933)

¿FASCISMO?

…el fascismo, que desemboca en corrientes políticas modernas, se genera en los hechos económicos; que no es en las secretarías de los partidos políticos donde está el fermento que lo genera, sino en los tugurios, en las zahúrdas, en los hogares fríos y destartalados.

… [Mussolini y Hitler] atraen, sugestionan a las multitudes, ofreciéndoles no ideas, doctrinas ni problemas abstrusos de justicia y emancipación social; con eso se hubiesen quedado solos el primer día que predicaron; ofrecen pan, comida, dinero; ofrecen empleo, trabajo; ofrecen seguridad y puntualidad en la retribución; ofrecen, no el esfuerzo que ha de hacerse para producir, sino la producción que, oronda e insultante, se muestra en los escaparates de las tiendas. Los primeros y más decididos soldados del fascismo son los hambrientos, los sin trabajo, los que no tienen qué comer. Después vienen los que temen perder el empleo o arruinarse por la crisis, y en última instancia vienen los poderosos, porque temen que aquello, al crecer, les quite lo que tengan. Y precavidos, se sangran en salud, consiguiendo dos finalidades: asegurar lo que poseen y desviar el cauce del movimiento de protesta.

… Todas estas explosiones morbosas de las multitudes, todos estos movimientos de raigambre genuinamente popular se gestan en la miseria y se alimentan con los dolores y los sufrimientos del pueblo. En los demás países como en España, y en España como en los demás países.

… Si se quiere, pues, que no haya fascismo en España, hay que llegar, empleando todos los medios por radicales que parezcan, a que todos los españoles tengamos el plato de comida en la mesa y un lecho donde descansar por la noche.

(La Libertad, 21 de abril de 1933)

¿PUEDE VENIR EL FASCISMO A ESPAÑA?
… El fascismo es el producto natural de la crisis capitalista, de la honda crisis del régimen actual. Y como esta crisis afecta lo mismo a los países de tipo preferentemente industrial que a los de tipo agrícola, el fascismo vendrá a España en cuanto una circunstancia cualquiera le favorezca más que le favorecen las actuales.
Opinar de forma contraria es tan respetable como se quiera, pero es ir contra los hechos, contra la verdad, contras las realidades que se suceden en cada hora.
Para razonar esta afirmación basta fijarse en cuáles son los elementos potenciales del fascismo. Pueden señalarse muchos; pero si queremos condensarlos en los más preeminentes y destacados, citemos las consecuencias económicas de la guerra con su exacerbación nacionalista, en primer lugar; en segundo lugar, la crisis capitalista con su cortejo de paro forzoso, el paro de miles y miles de trabajadores; en tercer lugar, la influencia religiosa y reaccionaria; y en cuarto y último lugar, el instinto de conservación del capitalismo, que explotando la ignorancia de las masas trabajadoras consigue arrastrarlas a movimientos de opinión que las llevan a destruir lo que ellas crearon con esfuerzo y con dolor…

Imagen posterior. Mitin en Mestalla (Valencia), durante la guerra.

¿CÓMO COMBATIR EL FASCISMO?
… El fascismo es un movimiento de masas. Para evitarlo hay que oponerle otro movimiento de masas. Y como esto no puede hacerlo ningún partido ni ninguna central sindical por sí sola, deben ponerse todos de acuerdo para crearlo. Ello no impide, por otra parte, que aisladamente luchen por sus programas y por sus aspiraciones doctrinales. Lo uno no quita lo otro. El peligro común que a todos nos amenaza es bastante elocuente. ¿Lo tendremos en cuenta?

(Sindicalismo, 6 de octubre de 1933)

Eduard Pons Prades (1920 -2007), por Manel Aisa Pàmpols

Hoy 28 de mayo de 2007 nos hemos despertado con una triste noticia. Eduard Pons Prades después de una larga enfermedad nos ha dejado. Moría en el Hospital de Sant Pau de Barcelona uno de esos grandes antifascistas del siglo XX que desde su juventud fue partícipe de nuestra historia contemporánea. Que ya en su madurez reflejó en al menos una veintena de libros publicados sobre la Guerra civil, la 2ª Guerra Mundial, el maquis y la resistencia al franquismo y al capitalismo, e innumerables artículos en revista especializadas de Historia Contemporáne. Y por descontado siempre, siempre, dispuesto a abrir el debate y analizar las causas de cuanto aconteció en este país.

Reproducimos aquí un artículo aparecido en Solidaridad Obrera ahora hará cerca de un año y medio.

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Eduard en 1944

 

EDUARD PONS PRADES

 El pasado mes de junio, en el paraninfo de la Universidad Central de Barcelona y organizado e impulsado por el catedrático Bernat Muniesa, se celebró un acto de reconocimiento a la persona de Eduard Pons Prades por su dilatada historia, en buena parte  testigo y actor de los acontecimientos del siglo XX que agitaron tanto nuestro país como Europa. Aunque Eduard pronto se apresuró a dejar constancia de que aquel homenaje era un homenaje a todos sus compañeros de lucha por la libertad individual y colectiva.

Al cabo de unos días, por fin, quedamos en un pequeño bar de la calle Valencia con Eduard Pons Prades como tantas otras veces lo hemos hecho, pero esta vez queremos tomar nota y allí nos lo encontramos y nos recibe con júbilo y alegría e inmediatamente la conversación se hace cada vez con más fluidez y una gran dinámica que apenas nos permite tomar buena cuenta de ello en pequeñas cuartillas.

Eduardo nació el 19 de diciembre de 1920 en la calle de Wifred del barrio del Raval, entre la calle de Ponent (hoy Joaquín Costa) y el Tigre. Hijo de emigrantes valencianos, su destino poco más o menos estaba marcado. Por aquellos días Salvador Seguí, y unos cuantos anarcosindicalistas más habían sido deportados a Mahón. Mientras que desde Zaragoza empezaban a oírse los ecos del grupo “Los Justicieros” más tarde “Los Solidarios”.

Aquella era una Barcelona obrera donde el paro era asfixiante y donde ni siquiera los jornaleros con más suerte podían saciar el hambre de sus hijos.

Su padre se había trasladado desde el pueblo de Alboraya (Valencia) a Barcelona en 1916. Tenía la profesión de ebanista siendo uno de los fundadores del Sindicato Único de Elaborar Madera, que en aquel entonces tenía su sede en la Calle San Pablo en el mismo edificio del Cine Diana  y muy cerca del Monumental (en los años del franquismo Jardines de Granada, y ahora con la democracia un pabellón deportivo). Algunos años más tarde en 1925 se pudo montar su propio taller de ebanistería en la calle Viladomat 103. Este taller lo pudo mantener con su esfuerzo hasta el advenimiento de la República, ya que fue durante esos días cuando muchos de sus clientes, en su mayoría burgueses, se enteraron de su condición de anarcosindicalista, por lo que le empezaron a rescindir los trabajos.

A pesar de todos estos inconvenientes, el padre de Eduard, que nunca había perdido contacto con sus orígenes ya que su actividad y curiosidad por los libros le había llevado a encargarse de la biblioteca de la “Casa de Valencia en Barcelona”, donde conoció a Vicente Claver, un acérrimo Republicano Federalista que con la llegada de la República iniciaría un proyecto editorialista con la Editorial Cervantes, siendo el impulsor del día del Libro en la Festividad de Sant Jordi. Así, con una enorme energía y levantando el báculo nos da cuenta Eduard: “Hasta ese día en la festividad de Sant Jordi sólo se regalaban flores”.

Después Eduard retoma el hilo de la conversación y nos habla del nuevo trabajo de su padre en los talleres de Casa Bardina en la calle Aribau 196. Allí estuvo durante un par de años y fue precisamente en este lugar donde su padre se empeñó en que Eduard aprendiera un oficio, por lo que él cada verano a partir de entonces acompañaba al padre con su caja de herramientas y barnices.

Sin embargo, la vocación de Eduard siempre fue la enseñanza, la pedagogía, y hacia ello encaminó todos sus esfuerzos estudiando en la Escola del Treball, en lo que hoy es la Escola Industrial de la calle Urgell.

Su madre, Gloria Prades Núñez, también Valenciana (Almasera), con la llegada de la República pudo entrar a trabajar de telefonista en el Palau de la Generalitat gracias a la buena amistad que había adquirido en la Modelo (1925) el padre de Eduard con Martí Barrera, por aquel entonces Conseller.

Eduard vuelve a levantar el puño con energía: El consejo de mi padre siempre era: “El millor amic un llibre”, y mi tío apostillaba “Sí, pero al costat d’una bona pistola, si no no et faran mai cas”. Sin duda su padre era un anarcosindicalista y su tío, algo más radical, estaba en las posturas faístas. Luego acabará de contarnos que su tío llevó a hombros el féretro de Durruti por toda la Vía Durruti (Vía Laietana) en aquel fatídico noviembre del 36.

Y ya algo más afligido nos comenta Eduard cómo su padre decidió quitarse la vida en marzo del 36. Sin duda se vio venir todo aquello que aconteció y decidió evitárselo.

Un poco antes del periodo republicano, Eduard solía ir a la conferencia que se organizaban en el viejo Asiàtic de la Calle Rosal, así como también años más tarde acudiría con cierta frecuencia a la Escola Racionalista del carrer La Cera nº 2, Labor Germinal, cuyo director era el francés Oliver Bertrand. Allí tuvo la oportunidad de asistir a varias conferencias que Alberto Carsi, geólogo, impartía a los jóvenes que les indicaba buenos conocimientos sobre la historia natural, tanto en geología como de espeleología.

En este punto, al recordar a Alberto Carsi no podemos más que echar mano de la memoria y describiros el primer encuentro de éste (Carsi) con el gran Astrónomo Comas i Sola que muy bien nos cuenta Sara Berenguer en su libro Entre el sol y la Tormenta:Cuando en 1904, en una conferencia que Comas dio en el Ateneu Barcelonés, se encontró con un único asistente en el público, y Comas sin desmoralizarse hizo una alocución como si la sala estuviera repleta para renglón seguido invitar al público (en este caso a Carsi) a continuar el debate en un céntrico Café de la Rambla”. Más adelante Eduard tuvo la oportunidad de volver a cruzarse en la vida de los Carsi.

Pocos días antes del 19 de julio Eduard consiguió el título de Bachiller.  Después del 19 de julio, ilusionado como tantos otros jóvenes de la época, estuvo colaborando activamente en las labores de colectivización del Sindicato de Elaborar Madera que en aquellos días estaba en la calle Diputación 195. Allí estaba Joaquina Dorado de Secretaria del Sindicato. También se ocuparon otros locales como la Iglesia de St. Madrona de Pueblo Seco, que servía de almacén, y se le encargó al Sindicato de Construcción para que junto a esta Iglesia se edificara un pequeño edificio para cubrir las necesidades del sindicato. Se destruyó el Campanario de la Iglesia porque éste servía de punto de mira o referencia a la aviación fascista que perseguía puntos clave como podía ser la central eléctrica del Paralelo.

Sin embargo, Eduard quería ir al frente, pero por su edad le era imposible; así que decidió falsificar su identidad y pudo presentar una documentación en la Escuela de Guerra.

Existían tres campos de entrenamiento de la Escuela Popular de Guerra: en Pins del Vallés (San Cugat del Vallés), Xàtiva y Escorial de la Sierra. Hacia esta última población le mandaron el 20 de agosto del 37, y después de tres meses de formación recogió el título de Sargento de manos del poeta Miguel Hernández, que en aquel entonces era Comisario político de la 46 División, que tenía su Estado Mayor en el Escorial.

Listo para entrar en combate fue enviado a la 105ª Brigada Mixta, que dependía de la 3ª División, en el sector de Guadarrama Occidental, entre los pueblos de Valdemorillo y Zarzalejos, Allí tuvo su bautizo de fuego en diciembre del 37, y después trasladado a Brunete /Quijala cuando el frente poco menos estaba establecido y sólo había pequeñas escaramuzas.

En marzo del 38 tuvo su primer permiso, por lo que se trasladó a Barcelona, vía Valencia y Tarragona. Una vez en Barcelona se fue a visitar a sus compañeros del Partido Sindicalista, que en ese momento tenían la sede en la Rambla junto a los Almacenes Sepu, cuando hubo un bombardeo que afectó varias casas de la calle del Carmen, por lo que se requisaron los coches que en ese momento habían en un corto perímetro. Eduard, aunque nunca había conducido, se hizo con un coche aparcado en la puerta del Partido y se puso al servicio de Evacuación de heridos para transportarlos, en este caso los más leves, hasta el consultorio de la calle Sepúlveda.

El 17 de marzo del 38, cuando el bombardeo fascista en Barcelona alcanzó un camión que trasportaba trilita a la altura de la Gran Vía / Balmes destruyendo 7 u 8 edificios y sembrando de cadáveres toda la zona, él se encontraba en ese preciso momento en la gasolinera de la Ronda Universidad/ Pelayo y la fuerza expansiva de aquel impacto volcó el automóvil y a Eduard lo arrastró más de 50 metros quedando sin sentido. Recobró el conocimiento al cabo de dos días en el Hospital Militar, que en aquella época se encontraba todavía en la calle Tallers. El diagnóstico además de las fuertes contusiones fue de desplazamiento de órganos por lo que estuvo casi un mes en el hospital, concretamente el 15 de abril del 38 recibía el alta médica, pero entonces no pudo volver a la 105 Brigada Mixta porque la Zona Centro ya había quedado aislada de Cataluña, por lo que se presentó en Guisona donde se instruía a los miembros de la Quinta del Biberón. Allí conoció a Joan Llarch, que también daba instrucción a los jóvenes recién llegados, y entre sus soldados de quinta Llarch tenía a Antoni Samaranch hasta que éste en un descuido logró pasar al bando de la España fascista.

La Quinta del Biberón que instruyeron entró en bautizo de fuego con la 60 División en el frente del Segre, en Balaguer, batalla que duró del 25 de abril al 3 de mayo, en la disputa de un montículo que controlaba la zona “El Cerro del Merengue” en el municipio de Sant Romà d’Abella, y luego por un tiempo el frente quedó estabilizado aunque los fascistas llegaron a ocupar un barrio del extrarradio de Balaguer conocido como “La Barceloneta”.

El 24 y 25 de julio del 38 se inicia la ofensiva del Ebro. Eduard atraviesa el río en barca el primer día en la tercera remesa de hombres que cruzan el río. La Batalla duró hasta el 16 de noviembre y nos asegura que hubo 5 ofensivas republicanas y lo que se conquistó en una semana a los fascistas les costó 104 días recuperarlo. Después lo de siempre: el desaguisado de las armas, los barcos rusos y checos llegaban hasta el puerto de Burdeos y después en tren hasta la frontera Puigcerdà, pero este último tramo era un calvario y Francia hacía todo lo posible para que no llegaran, y nunca llegaron. Si no otro gallo hubiera cantado en la Batalla del Ebro.

Después la desbandada, aprovechando el carnet de cuando conducía la ambulancia, se presentó a Josep Robusté Parés, que era el Inspector General de Evacuación, y fue encargado junto a otros compañeros para la evacuación de heridos por todos los Hospitales desde Barcelona hasta la Frontera francesas. Así es como desde el 15 de diciembre del 38 al 10 de febrero del 39 consiguieron sacar del país a 10.300 heridos. Los últimos que recuerda fueron 15 heridos Internacionales que se encontraban la noche del 9 al 10 de febrero en un hospital improvisado en Garriguella.

Él salió de Cataluña por Port Bou en marzo del 39, unas horas antes de que los fascistas llegaran al paso fronterizo. Una vez en Francia, aprovechando la documentación de herido de guerra, tuvo la suerte de que lo mandaran al hospital de Carcassone donde estuvo 12 días.

Allí una familia valenciana que hacía tiempo ya vivía en Francia y que ya hacía unos meses se había hecho cargo de sus hermanos, lo reclamaron, así que se fue a vivir con ellos a  Bloumac (cerca de Carcassone) donde trabajó de “oficial porquero”  cuidando cerdos en la campiña.

Este mismo año toma los primeros contactos con el ejército francés y con el maquis, y al año siguiente colabora en el grupo “Solidaridad Española”.

En 1942 ingresa en los grupos de acción de la resistencia española del Aude. Es responsable coordinador de los diferentes grupos guerrilleros españoles junto a Manolo Morató y Tomás Martín hasta los últimos combates por la liberación de Francia en Agosto de 1944.

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Colaborando incluso con los grupos de evasión tanto de Ponzán como de Manolo Huet (éste último había sido uno de los “Nanos de Eroles” de la Barcelona revolucionaria) y ahora en Francia se dedicaba a salvar vidas de judíos y de aliados por vía marítima. En esta Francia ocupada por el nazismo tuvo la oportunidad de salvar de las garras de la Gestapo a su maestro Alberto Carsi, que estaba perseguido por anarquista, masón y judío.

El 14 de octubre del 44 entró por primera vez en clandestinidad a España visitando Euskadi, Oviedo, Madrid, Valencia y Barcelona hasta el 11 de noviembre para ver cómo se encontraban los compañeros del Partido Sindicalista.

Luego volvió de nuevo a España pero esta vez la suerte no le acompañará y el 5 de enero de 1946 será detenido cuando se disponía a volver a Francia con un guía del grupo de Quico Sabater: el guía pudo escapar cerca de Puigcerdà, pero él fue conducido a Pont de Molins donde estaba el Servicio de Información del Ejército.

Eduard llevaba unas notas en la pierna entre las hojas de un periódico de la época El Español. En un momento del viaje pidió ir al monte para hacer de vientre y aprovechó para desprenderse de los papeles manuscritos que portaba, pero otra pareja de guardia civiles que los iba siguiendo los recuperó y al llegar a Pont de Molins  se encontró con los papeles encima de la mesa del comisario.

De allí lo enviaron a Salt, donde de maestro de la cárcel estaba  Josep Pallach  y ambos estudiaron una estrategia para que él llegara a Barcelona con unos días de fiesta de por medio. Así es como llegó a Barcelona un día antes del 26 de enero, fecha en que el franquismo celebraba la “liberación” de Barcelona.

Pudo escapar gracias a un primer soborno que debía servir como fianza mientras llegaban todos los informes, pagado por el hermano de Alberto Carsi, Ricardo al inspector de policía de vía Layetana que no conocía todavía los informes, sobre su peligrosidad.

Inmediatamente Eduard marcha hacia Valencia donde tenía familiares que lo recogieron. Y allí pudo refugiarse por un tiempo, antes de volver a partir hacia Francia hasta el año 1962, cuando de nuevo vuelve a España, concretamente a Extremadura, de donde era su compañera, y allí sobrevivir como tantos otros ibéricos.

A pesar de todo no esperó a la muerte del Dictador para empezar a increpar por aquí y por allá. Empezó a escribir y a editar algún que otro libro que luego con la “democracia” se acentuaría aún más en un intento desde siempre de ser fiel a la memoria más reciente de un pueblo.

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Y desde entonces sigue ahí, con su testimonio fehaciente de que la Libertad fue posible pero que de alguna manera esa osadía de tomar la Libertad la hubieron de pagar con creces.

                                                                                              Manel Aisa Pàmpols

 

Tomado de http://barcelona.indymedia.org/newswire/display/306578/index.php (6-1-2019)