El coronel Mena (1878-1950): un pitillo, una orden y un ¡viva España Libre! cuando los obuses estallaban a los pies.

Este viejo coronel de bigote amarillento, gracejo en momentos de calma y enérgico en los de lucha, viva estampa de nuestros luchadores liberales del siglo XIX, se hizo muy popular durante la defensa de Madrid en los primeros compases de la Guerra de España.

Con su ayudante
Caminando junto a su ayudante, 15-11-1936. Fuente: El Sol.

Arturo Mena Roig nació en Cartagena (Murcia) el 2 de abril de 1878. Era hijo de un teniente coronel de Artillería. En 1906 se casó con Sofía de la Torre Carrión.

Ingresó en la Academia de Infantería en 1895 y, tras seguir los cursos abreviados que la situación en Cuba y Filipinas imponía, logró a final del año siguiente el empleo de segundo teniente. Sin embargo, no participó en aquellas campañas[1].

Fue en África donde tuvo su bautismo de fuego, permaneciendo allí casi ininterrumpidamente desde 1915 hasta 1925. Pasó por diversos destinos y logró condecoraciones; aunque debió de ser persona de salud delicada, pues en su hoja de servicios constan numerosas licencias por enfermedad. Sea como fuere, el 13 de febrero de 1929 alcanzó el grado de Teniente Coronel de Infantería.

joven bisnieta
Fuente: Mi otro yo, “Mi bisabuelo Arturo Mena Roig”, en https://esthermena.blogspot.com/2017/02/mi-bisabuelo-arturo-mena-roig.html

En 1931 causó baja en el Ejército. No era la primera vez. Estallada la Guerra de España pasó enseguida a mandar unidades de milicianos. Así, a comienzos de agosto de 1936 lo encontramos en una columna que había partido desde Tarragona y tomó las localidades aragonesas de La Zaida y Azaila.

Participó en el asedio al Alcázar de Toledo, y, a finales de septiembre, mandaba un grupo de milicianos de Cuenca, el batallón nº 2. En octubre lo encontramos en el frente de Madrid defendiendo el Puente de Toledo, en la carretera de Carabanchel. Solicitó el reingreso en el Ejército, que le fue concedido el día 16 de ese mismo mes con el rango de Coronel por méritos de guerra.

En Olías de Rey (Toledo), septiembre de 1936, dialogando con en comandante Ristori. Fuente: GEFREMA.
Con milicianos
Leyendo el diario acompañado de milicianos, finales de septiembre de 1936. Fuente: La Voz.
Miembros valencianos de la Columna Mena, también en Olías (Foto Marín). Fuente: https://toledogce.blogspot.com/2016/03/contraataque-republicano-sobre-toledo.html

La noche del día 17 llegó a su cuartel general, situado en Torrejón de Velasco (Madrid),un joven llamado Ángel María de Lera, recién nombrado Comisario de Guerra y asignado a su unidad. El futuro novelista nos dibuja un breve retrato del Coronel “Sena” en Las últimas banderas (1967), destacando su valor y su sentido del deber durante la víspera y el primer día de una contraofensiva sobre Illescas (imagen de cabecera), de donde tuvo que ser evacuado por una herida leve en la pierna.

A finales de noviembre, la Junta de Defensa de Madrid, a propuesta de Vicente Rojo, le asignó el mando sobre las columnas de Arce, Prada y Bueno para la defensa del sector que llegaba hasta Villaverde.

En febrero de 1937 participó en el Jarama al mando de la I Agrupación, en la zona de Arganda. A punta de pistola salvó de ser linchados a unos aviadores capturados al ser derribado su aparato.

Dialogando con el redactor Quilez Vicente, finales de noviembre de 1936. Fuente: Ahora.

A final de mes se hizo cargo de la Agrupación Autónoma de Extremadura-Sur del Tajo, cuyo cuartel general estaba el Cabeza del Buey (Badajoz). En mayo de 1937 dirigió un ataque fallido contra las posiciones enemigas situadas al sur de Toledo, con el apoyo de la 11ª División de Enrique Líster.

Tras la batalla de Madrid mandó la 61ª División y, más tarde, el VII Cuerpo del Ejército hasta agosto de 1937. A partir de ese momento fue perdiendo protagonismo. El 24 de abril de 1938 pasó a situación de disponible forzoso a las órdenes del Subsecretario del Ejército de Tierra, con residencia en Barcelona, y dos días más tarde se le requería para que se presentase con toda urgencia en la Comandancia Militar de Cataluña. En junio expresó se adhesión al gobierno de la República, no figurando ningún destino o cargo.

La gran firmeza en la defensa de las líneas de Madrid le dio popularidad; una fama alimentada, además, por sus excentricidades; por ejemplo, tener de mascota una mona llamada Catalina.

con mona abc
Aspecto de anciano, espíritu joven. Fuente: ABC.

Se adhirió al Partido Sindicalista de Ángel Pestaña. Tanto fue así, que ocupó junto a Eduardo Medrano un lugar destacado en la comitiva que acompañó el cadáver de Pestaña por las calles de Barcelona durante su entierro.

Fue pionero en crear batallones con grupos de diferente filiación política; sin embargo, las disputas entre facciones del bando republicano le impidieron conformar una columna completa de estas características.

Durante el conflicto solicitó su entrada en la logia Themis nº 13 de Barcelona, perteneciente a la Gran Logia de Catalunya. Fue encausado por el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo (sumario 777-44).

Terminada la guerra, se exilió en Montauban (Francia). Permaneció allí hasta que los alemanes, en 1940, registraron su casa. Decidió entonces marcharse a México, donde sobrevivió, entre otros trabajos, vendiendo plazas en el cementerio Panteón Jardín de la ciudad México.

Murió allí en 1950, a los 72 años.

Fuente: Real Academia de la Historia, en http://dbe.rah.es/biografias/77138/arturo-mena-roig
Su firma. Fuente: GEFREMA.

BIBLIOGRAFÍA

BARBA LAGOMAZZINI, Juan (2015):Hombres de armas de la República. Guerra Civil Española 1936-1939. Biografías de militares de la República.Madrid: Ministerio de Defensa.

CARROBLES, J.; MORÍN, J. [eds.] (2016): 1036-39. Toledo. Arqueología de la guerra civil española. Propuesta metodológica para el estudio de los Paisajes de la Guerra. Madrid: Audema.

DE PAZ SÁNCHEZ, Manuel (2004): Militares masones de España: diccionario biográfico del siglo XX. Valencia: Centro Francisco Tomás y Valiente UNED Alzira-Valencia, Fundación Instituto de Historia Social.

WEBGRAFÍA

MENA, Esther: Mi otro yo, “Mi bisabuelo Arturo Mena Roig”, en https://esthermena.blogspot.com/2017/02/mi-bisabuelo-arturo-mena-roig.html

SALAFRANCA ÁLVAREZ, Juan Ignacio: “Arturo Mena Roig”, en  http://dbe.rah.es/biografias/77138/arturo-mena-roig (consulta: 14-6-2019).

HEMEROGRAFÍA

Hemeroteca digital de la BNE (Solidaridad Obrera, La Libertad, El Pueblo, Ahora, La Voz y El Sol).

Hemeroteca digital La Vanguardia.

Hemeroteca digital ABC.


[1] El novelista Ángel Mª de Lera, en Las últimas banderas (1967), sí lo considera veterano de la Guerra de Cuba.

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Buscan a Antonio Conejos, un cura que se hizo anarquista y predicó el ateísmo.

Ser Histórico

Lo buscan sus nietas. Una foto, alguna información que las ponga tras su pista. Por no tener, no tienen ni recuerdos. Sólo saben lo que les dijo su madre: “Está enterrado en algún lugar de la Bahía de Cádiz”. Y es que de este maestro de primera enseñanza, librepensador y anarcosindicalista, apenas conocemos nada; su nombre no aparece siquiera en los trabajos sobre represaliados en Cádiz.

Antonio Conejos Vicente, hijo de Rosa y Marcos, nació en Albentosa (Teruel) en 1877. Las primeras noticias que tenemos de él es que dedicó su juventud a la Iglesia.

Durante los últimos años de la Restauración y la Dictadura de Primo de Rivera fue perseguido por las autoridades por motivos que desconocemos. En un momento indeterminado se trasladó a Puerto Real (Cádiz), donde ejerció de maestro.

Al poco de proclamarse la Segunda República publicó un folleto titulado Derroteros de Evolución (1931)

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Enrique Rueda, “Rodín”

Enrique Rueda López, veterano cenetista del Sindicato de la Metalurgia de Barcelona, Sección lampistas.

Según Íñiguez era andaluz. Aunque pronto se trasladó a Barcelona, donde aprendió y usó el catalán habitualmente. También se integró en la lucha obrera de la ciudad; fue uno de los organizadores de la huelga de metalúrgicos de Barcelona acontecida en 1910.

En 1912 lo encontramos en el Centro Obrero de la calle Ponent. Buen orador, participó en el gran mitin pro presos junto a Eduardo Barriobero, Bru Lladó y otros confederales. El 8 de agosto del año siguiente 1913 habló en un mitin en Sabadell con motivo de la huelga del ramo textil, así como en otros acontecidos en Terrasa, Manresa, etc.

Desde mediados de 1916 hasta marzo de 1917 fue miembro del Comité Regional de la Confederación Regional del Trabajo de Catalunya (CRTC), cuyo secretario era Francesc Miranda. Cayó preso en 1916, pero al año siguiente lo encontramos de nuevo mitineando.

Participó en el comité organizador del Congreso de Sants, en 1918, en que representó a los lampistas de Barcelona. Participó en su mitin final junto a Seguí, Pestaña y Ricard Fornells, subrayando la importancia de la mujer en el movimiento obrero.

En enero del año siguiente fue otra vez detenido a causa de la huelga de La Canadiense y trasladado al acorazado Pelayo. En 1920 lo encontramos en reuniones clandestinas en Barcelona en favor de la huelga de diciembre. Tomó parte entonces en el Pleno regional de Sindicatos organizado en la ciudad para discutir medidas que contrarrestaran la represión, donde se opuso enérgicamente a la propuesta de la Delegación de Badalona que planteaba la posibilidad de que cada vez que se asesinara a un militante de la CNT se secuestrara a cinco personalidades importantes de la población afectada. Al iniciarse el período represivo contra la CNT encabezado por Martínez Anido, en noviembre, volvía a ser miembro del Comité Regional del CRTC. A finales de año es deportado en el barco Giralda, que parte desde Barcelona a La Mola de Mahón (Menorca), junto Salvador Seguí, “El Noi del Sucre”, y 34 presos más.

Liberado, decidió apartarse de la lucha sindical y poco después se afilió al Partido Federal. Se presentó a las elecciones municipales de abril 1931 como candidato por el barrio de La Torrassa (L’ Hospitalet de Llobregat), saliendo derrotado. Repitió como candidato en las siguientes elecciones, pero desechó el proyecto al ser abucheado en diferentes actos y recibir una paliza por parte de un grupo de obreros.

Se adhirió al pestañismo. Cuando estalló el golpe de Estado de julio de 1936 se alistó en las milicias del PS y marchó al frente de Aragón en la Columna Medrano. Regresó a Barcelona en septiembre desde el frente de Huesca.

Imagen de cabecera. Acompañando a Pestaña en una visita al President Companys a finales de junio de 1937, durante la crisis de gobierno de la Generalitat. No tenemos la certeza absoluta de que sea él, pero es muy probable que así sea.

En enero de 1937, cuando se refunda el Comité Local del PS con el Regional, pasará a ser su vicepresidente. Acompañó a Pestaña en una visita al President Companys a finales de junio de 1937, durante la crisis de gobierno de la Generalitat. Ese año también fue redactor, administrador y director accidental de los periódicos voceros del PS en Cataluña: Hora Sindicalista y, su sustituto desde agosto, Mañana. En la portada de la primera edición de este último firmó un apasionado artículo titulado Yo acuso, en que denuncia a los generales sublevados como responsables de la guerra.

Colaboró también en las publicaciones La Voz del Pueblo de Tarrassa (1913),  El Obrero Moderno de Igualada (1917-1918), Solidaridad Obrera de Bilbao (1920).

Encarcelado tras la guerra, el 11 de abril de 1940 pasó a disposición del Tribunal de Responsabilidades Políticas de Barcelona.

FUENTES

– “Congreso del Partido Sindicalista. Sesión de la tarde”, La Vanguardia, 23-5-1937, Barcelona, p. 5.

– “El Partido Sindicalista en el frente”, La Vanguardia, 13-9-1937, Barcelona, p. 2.

“Informes sobre militantes de partidos políticos y sindicatos”. Archivo Histórico Nacional. FC-CAUSA_GENERAL, 1586, Exp.7.

– Memoria del Comité regional de Cataluña presentada en el Primer Congreso de la Federación Catalana del Partido Sindicalista. Centro Documental de la Memoria Histórica. PS-BARCELONA, 1470, 003.

– Circular del Comité de la Federación catalana del PS firmada por Francesc Callol a Enrique Rueda. Centro Documental de la Memoria Histórica. PS-BARCELONA, 1470, 008.

– BUENACASA, Manuel (1977): El movimiento obrero español, 1886-1926. Historia y crítica. Madrid: Júcar.

– ÍÑIGUEZ, Miguel (2008): Enciclopedia histórica del anarquismo español, vol. II. Vitoria: Asociación Isaac Puente.

– MANENT I PESAS, Joan (1976): Records d’un sindicalista llibertari català. Edicions Catalanes de París.

-PAGÉS BLANCH, Pelai: “Enric Rueda i López, Rodín”, en PAGÉS BLANCH, Pelai; MARTÍNEZ DE SAS, María Teresa [coords.] (2000): Diccionari biográfic del moviment obrer als Països Catalans. Barcelona: Universitat de Barcelona y Publicacios de l’abadia de Montserrat.

–  SANTOS SANTOS, María-Cruz (2012). Ángel Pestaña, Caballero de la Triste Figura. Sttutgart: EAE.

– Diccionari de Sindicats, Sindicalistes i de la Història del Moviment Obrer de Catalunya (dels orígens fins l’any 1939). En http://www.veuobrera.org (consulta: 26-5-2019).

Una calle llamada Ángel Pestaña

Pocos meses después de la muerte del leonés, la Federación Local barcelonesa de la CNT hacía llegar a sus camaradas de la Comisión de Gobierno Municipal una propuesta sindicalista para poner su nombre a la calle Sant Jeroni (San Jerónimo), que fue aprobada el 1 de diciembre de 1938.

Con motivo del primer aniversario de su fallecimiento, dentro de una serie de actos que conmemoraba su figura, el domingo 11 de diciembre de 1938, a mediodía, se descubrió la lápida con la nueva rotulación. Acudieron al acto sus compañeros  Palmer y Fornells, éste en representación del Comité Regional del Partido Sindicalista; Muñoz, por el Ayuntamiento de Barcelona; Miratvilles, que ostentaba la delegación del President de la Generalitat; Santaló, representante de las Cortes de la República; Joan Peiró, por la CNT; y, finalmente, el diputado Martí Barrera, en nombre del Parlament de Cataluña (“En el primer aniversario del fallecimiento de Ángel Pestaña”, Solidaridad Obrera, 13-12-1938, Barcelona, p. 2).

Solicitud cambio de nombre a c San Jerónimo

Solicitud de la CNT local a instancia del PS.

Solicitud cambio de nombre a c San Jerónimo (1)

Respuesta del grupo confederal municipal.

placa

Hoy la calle Sant Jeroni no existe, y en el lugar donde estuvo luce una placa que recuerda al berciano. En la Rambla del Raval, entre las calles Sant Martí y Sant Bartomeu.

En la ciudad de Valencia también renombraron la céntrica calle Don Juan de Austria, hoy zona comercial, que se convirtió en calle Ángel Pestaña hasta que terminó la guerra.

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Calle peatonal Don Juan de Austria (Valencia).

En la calle San Francisco, 1, de Alicante, se ubicó el círculo obrero o sociedad de recreo La Unión a finales del s. XIX. Era un local con solera liberal y republicana conocido anteriormente como el Círculo de Artesanos (1863-1866), el Círculo Republicano (1868-1874) o el Nuevo Recreo Alicantino (1882-1886). Más tarde, tras ser el Círculo La Unión, pasó a llamarse casino La Alianza. La calle cambió de nombre por aclamación popular en 1896, pasando a ser la calle Sagasta. En diciembre de 1937, cuando murió el sindicalista del Bierzo, pasó a llamarse Ángel Pestaña hasta que las tropas fascistas entraron en la ciudad (https://alacantobrera.com).

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Plaza de la Constitución, lugar donde arranca la calle San Francisco. Fuente: https://alacantobrera.com

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Calle San Francisco, hoy.

Pero quizá el primer lugar donde se le dedicó una calle fue en la localidad murciana de Los Alcázares, cuyo Consejo Municipal, a propuesta del sindicalista Francisco Flores, acordó a primeros de enero de 1938 dedicarle la calle de la Feria (“Cómo ha honrado la memoria de Angel Pestaña el Consejo Municipal de Los Alcázares”, El Pueblo, 12-1-1938, Valencia, p. 3).

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Calle de la Feria

En Ponferrada, actualmente, hay una avenida Ángel Pestaña que enlaza con Santo Tomás de las Ollas, su lugar de nacimiento, hoy absorbido por la ciudad. Nos contaba el compañero Luismi García que un día hizo una encuesta informal por allí y los vecinos, en general, no tenían ni idea de quién fue ese tal Pestaña. ¡Y eso que da nombre también a un pabellón deportivo (?) de la zona!

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Avenida Ángel Pestaña, en Ponferrada.

Calle AP

También hemos localizado en el mapa una calle Ángel Pestaña en Bembibre, El Bierzo, León.

En Barcelona, en el barrio de La Prosperitat, se ubica hoy una plaza con su nombre.

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Plaza Ángel Pestaña, Nou Barris.

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Foto gentileza del historiador Fran Fernández.

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Entre la gente del casal se puede ver al sindicalista, preparado para coger el tren.

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Incluso posando junto al Azagra.

José Calvet y Tomás Bargés: Dos víctimas de los campos nazis.

En estos días en que las banderas, que todo lo envuelven, han tapado un homenaje de la Generalitat de Catalunya a las víctimas deportadas a Mauthausen, me han venido a la cabeza unos cuantos sindicalistas de Pestaña que pasaron por los campos nazis: Benigno Bejarano, Joaquín Cid, etc.

Menos conocidos son dos hombres que formaron parte del equipo de la Inspección General para la Evacuación de Heridos de Guerra junto a José Robusté, Francisco Gómez de Lara y Eduard Pond Prades, entre otros, y que logró evacuar a más de 10.000 enfermos, de un total de 20.000, desde los Hospitales de Sangre y de Campaña de Cataluña hasta la frontera francesa.  Pons Prades los cita en la mayoría de sus escritos; no quería que sus nombres se perdieran en el olvido:  Tomás Bargés Piñol y José Calvet Febrer.

En su recuerdo.

TOMÁS BARGÉS PIÑOL

Tras la toma de Siétamo, tras el coronel Villalba.

Natural de Monistrol de Montserrat (Bages, Barcelona).

Cuando comenzó el golpe de Estado de julio de 1936, fue uno de los jóvenes libertarios que se alistó en las milicias. El 27 de julio se marchó a Aragón junto a otros compañeros de partido para unirse a la columna del capitán de Artillería Eduardo Medrano. Entre ellos estaba José Robusté, futuro comisario general de la unidad, con quien coincidió de nuevo en el hospital La Alianza de Barbastro, adonde fueron trasladados por heridas tras la toma de Siétamo (Huesca), los días 4 y 5 de agosto de 1936. 

En el extremo izquierdo de la imagen, mientras el comandante Medrano informa al coronel Villalba de los detalles de la toma de Siétamo.

De vuelta en Barcelona participó en labores del partido, en concreto en una Asesoría Jurídica encargada de dar forma legal a las incautaciones. Lo encontramos también en el Congreso Regional del PS de Cataluña, celebrado en mayo de 1937.

A finales de 1937 Robusté fue nombrado subcomisario general de guerra en sustitución de Pestaña, gravemente enfermo, y Bargés se convirtió en su ayudante. ¡Y vaya si lo fue! Una noche, luchando de nuevo en el frente, aquél quedó herido en zona enemiga y fue rescatado por Tomás. También intervino en la liberación de Pons Prades, a punta de pistola, de su cautiverio en un chalet del SIM (inteligencia militar).

Tras terminar las labores de evacuación de heridos hasta la frontera francesa, pasó al país vecino. Cuando empezó la Segunda Guerra Mundial se enroló en el XIV Regimiento de Marcha de la Legión Extranjera del Ejército francés, donde fue nombrado oficial de morteros, operando en la región de Lorena, al oeste de la conocida línea de defensa Maginot.

Allí cayó prisionero tras la ofensiva alemana del 10 de mayo de 1940. Fue internado en un oflag o campo de prisioneros para oficiales franceses, de donde intentó escapar varias veces. Después fue trasladado al stalag o campo de prisioneros de Rawa-Ruska, en Ucrania, de donde desapareció.

JOSÉ CALVET FEBRER

José Calvet Febrer.

Nació en Benicarló (Castelló) alrededor de 1914.

Cuando empezó la Guerra Civil se marchó voluntario a Aragón. Según su hermana, no pertenecía entonces a ningún partido político, sino que su afiliación al PS fue gracias al contacto con Medrano y Robusté en la zona de Siétamo. Sin embargo, en los primeros compases del conflicto encontramos a un Calvet, de Benicarló, organizando una columna de la CNT-FAI para defender la zona y, llegado el caso, atacar Teruel, e intercambiando armas y municiones con militantes del PS llegados desde Barcelona.

Pasó por la Escuela de Guerra de Pins del Vallés (Barcelona), de la que salió con el grado de teniente. En la batalla de Teruel ascendió a capitán por méritos de guerra. Fue herido a causa de un bombardeo aéreo.

Tras la batalla del Ebro acompañó al secretario general del PS, José Sánchez Requena, en su viaje de regreso a Valencia por carretera.

Refugiado en Francia al terminar la guerra, se alistó en un Batallón de Marcha y luchó en la campaña contra los alemanes en 1939-1940. Hecho prisionero en junio, y tras pasar por varios campos franceses y alemanes, fue llevado al campo de Mauthausen (Austria). Quienes estuvieron con él afirmaron que era una persona alegre, optimista y solidaria; pero, mal curado de sus heridas de la Guerra de España, no soportó las malas condiciones de la reclusión y enfermó. Por ello fue trasladado por los SS, como el resto de prisioneros que caían enfermos, al komando (unidad de trabajo) del campo de concentración de Gusen I, anexo al campo principal de Mauthausen, donde murió el 15 de enero de 1942 a los 28 años de edad.

En 2016 el Ayuntamiento de Benicarló y la Asociación Amical de Mauthausen le rindieron un homenaje en su localidad natal.

José Calvet, a la derecha, junto a un grupo de milicianos castellonenses.

FUENTES:

– “Congreso del Partido Sindicalista. Sesión de la tarde”, La Vanguardia, 23-5-1937, Barcelona, p. 5.

– “Lista de valencianos deportados a campos de concentración nazis”, en #15MPEDIA. Disponible en https://15mpedia.org/wiki/Lista_de_valencianos_deportados_a_campos_de_concentración_nazis (Consulta: 16-5-2019).

– “Memoria del Comité regional de Cataluña presentada en el Primer Congreso de la Federación Catalana del Partido Sindicalista”. Centro Documental de la Memoria Histórica. PS-BARCELONA, 1470, 3.


– PONS PRADES, Eduard (1974): Un soldado de la República. Madrid: G. del Toro.

– PONS PRADES, Eduard (1995): Morir por la libertad. Españoles en los campos de exterminio nazis. Madrid: Vosa.

– PONS PRADES, Eduard (2005): Realidades de la Guerra Civil. Mitos no, ¡hechos! Madrid: La Esfera de los Libros.

– PONS PRADES, Eduard: “Francia: tierra de asilo. Retirada de Cataluña: 23 diciembre 1938 – 10 febrero 1939”, en Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Disponible en http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/literatura-y-cultura-del-exilio-espanol-de-1939-en-francia–0/html/ff70d45a-82b1-11df-acc7-002185ce6064_125.html (Consulta: 16-5-2019).

Jaime Cubedo, Pestaña y el teatro.

Lo poco que sabemos de la vida de este valenciano es que fue un hombre del teatro. Aparece en la prensa de 1930 como gerente de la compañía La Comedia y, más tarde, de otras como la Gámez-Domínguez Luna, Sánchez-Sansó, Balaguer-Pino, etc.  Consolidado en el mundo teatral, se hará cargo de los negocios de la actriz Estrellita Castro. Su esposa regentaba una pensión.

Ángel Pestaña

Amigo íntimo de Ángel Pestaña, en 1931 escriben juntos La Cárcel, drama moral dividido en tres actos que muestra las deficiencias del régimen penitenciario español, escuela de delincuentes, y que será representado en Madrid en octubre del año siguiente en el Teatro Español. En 1934 corrige al sindicalista leonés otra obra titulada Contrastes Sociales para darle mayor teatralidad. Su relación con Pestaña y el teatro nos aporta mucha información sobre los futuros componentes del Partido Sindicalista (PS), muchos de ellos autores de obras de teatro; por ejemplo, la cía. Gámez-Domínguez Luna representó Cada beso un delito, de Ángel de Gregorio; La viuda, de Benigno Bejarano; etc.

Afiliado a la CNT, arrastra a un grupo de gente del teatro (Fernando Collado, Marcos Cejudo, etc.) que organizan lo que será el Sindicato del Espectáculo en Madrid. Por otro lado, pertenece al Grupo de Educación Sindical, cuya sede estaba en la madrileña calle Flor Alta, 10. En este local da conferencias como “Un reportaje político-social” (28-5-1932) o “Los comités mixtos, la UGT y la CNT” (31-8-1932).

Cabecera del diario madrileño La Tierra.

En 1931 escribe en La Tierra; un año después, en mayo, es procesado por injurias a la Guardia Civil en un artículo titulado “La verdad sobre Navalmoral de la Mata. La fuerza pública desorientada dispara sobre tres inocentes criaturas”. También en 1932 colabora en Solidaridad Obrera de La Coruña. En fecha indeterminada entra a formar parte también de la Redacción del periódico CNT.

A comienzos de 1934 preside la comisión organizadora del PS en Madrid y mantiene fluida correspondencia con Pestaña. Cuando la edición de El Sindicalista sea trasladada de Barcelona a Madrid, será nombrado Redactor Jefe del periódico vocero del PS. Pasará también a ser miembro del Comité Nacional.

En 1936, elegido Pestaña diputado, se convierte en su secretario personal. Estallada la Guerra de España, el 2 de agosto acompaña al berciano durante una visita a los milicianos del frente de Somosierra para entregarles correspondencia y tabaco. Una granada les cae cerca y veintiún fragmentos de metralla acaban con su vida; mejor suerte corre Pestaña, herido levemente en una pierna. Algunas fuentes sitúan su muerte en el Alto de los Leones (Sierra de Guadarrama).

Su cadáver fue llevado a Madrid, al local del partido situado en la calle San Bernardo, 68 (Francisco Ascaso durante la guerra), donde fue velado hasta las 11 de la mañana del día siguiente. En el entierro, los milicianos sindicalistas le dieron guardia de honor y, ya en el cementerio, hicieron una descarga de fusilería. Pestaña le dedicó unas palabras exaltando su figura y su actuación política. Dijo que otro lo sustituiría, y cuando éste cayera habría otro:

Puede caer la mano que sostenga el fusil; el fusil ha de tener una mano que lo sostenga. La lucha contra el fascismo es dura y a muerte. Se presenta esta disyuntiva: ellos o nosotros. Defendámonos y a la vez aplastemos el fascismo. Que no haya cuartel; hay que obrar sin misericordia, sin sensiblerías impropias de luchadores. (“Ayer se verificó el entierro del camarada Jaime Cubedo”, El Liberal, 5-8-1936, Madrid, p. 10)

Dejó viuda y dos niños pequeños. A las 6 de la tarde del día 22 se celebró una función homenaje a Cubedo en el Monumental Cinema. Hablaron Pestaña y su correligionario Alfonso Vidal y Planas, y actuó después Estrellita Castro a beneficio de su mujer e hijos.

 

Alfonso Vidal y Planas (1891-1965), periodista, poeta, narrador y dramaturgo.

El batallón Jaime Cubedo se formó en Valencia a partir de voluntarios pertenecientes al PS y afiliados a la CNT. Salió de la ciudad el 17 de agosto y fue asignada a la columna Torres-Benedito.

Imagen de entrada: Estrellita Castro (1912-1983).


FUENTES:

  • Archivo Histórico Nacional. FC-AUDIENCIA_T_MADRID_CRIMINAL, 20, Exp.27.
  • ASENCIO GONZÁLEZ, Rafael: “La morena de mi copla”, en Tunae Mundi, 5-2-2014. Disponible en http://tunaemundi.com/index.php/publicaciones/sabias/7-tunaemundi-cat/358-morena-de-mi-copla (consultado el 18-4-2019).
  • COLLADO, Fernando (1989): El teatro bajo las bombas en la Guerra Civil. Tragicomedia de Actores, Figurantes, Políticos, Personajes y Personajillos. Madrid: Kaydeda Ediciones.
  • ÍÑIGUEZ, Miguel (2008): Enciclopedia histórica del anarquismo español, Vol. I. Vitoria: Asociación Isaac Puente, p. 470.
  • Hemerotecas ABC, Digital BNE, La Vanguardia.
  • El Sindicalista, 3-8-1936, Madrid.
  • Navío Anárquico. Asociación Isaac Puente. Disponible en:  http://navioanarquico.org/index.php/sangre/combate/C/240 (consultado el 18-4-2019).

Una nota autobiográfica de Juan López

Reproducimos una interesante nota autobiográfic de Juan López Sánchez (Bullas, Murcia 1900 – Madrid, 1972), obrero de la construcción, cenetista del sector más sindicalista y Ministro de Comercio durante el segundo gobierno de Largo Caballero.

Viene a confirmar que Ángel Pestaña redactó el borrador del Manifiesto de los Treinta, que apareció en L’Opinió de Barcelona, el 30-VIII-1931, y dos días después en el diario madrileño La Tierra.

 

Datos biográficos.

Escritos en la prensa obrera desde 1921. En casi todos los periódicos cenetistas que se han publicado en España, casi siempre con seudónimo. De los que recuerdo, los que usé con más frecuencia son: Noy, Juan de la Rosa, Juan de Tenas, Ovidio de Abajo, Lorenzo Cué (fuera de España, Lorenzo Valentín).

Fui director del semanario Acción de Barcelona, revista Mañana (1930), Sindicalismo (1932-1935), hice Combate Sindicalista (Valencia 1935-1936).

Durante la guerra fundé Fragua Social y fui redactor hasta el final de la guerra.

El texto Manifiesto de los 30 fue redactado por Ángel Pestaña, pero sirvió de base para su discusión; y la redacción definitiva la dieron Progreso Alfarache, Ricardo Fornells y Agustín Gibanel.

 

Notas manuscritas con apuntes biográficos de Juan López. Archivo General de la Región de Murcia, JLS, 999/1, 1/. Disponible en: https://archivoweb.carm.es/archivoGeneral/arg.mostrar_visor3?idses=0&id=2301874

En un mitin durante la Guerra Civil. Foto: Fernández Vega

Á. Pestaña (1920): El Terrorismo en Barcelona.

Fuente: PESTAÑA, Ángel (1934): Lo que aprendí en la vida. Madrid: M. Aguilar-Editor.

Ángel Pestaña no veía los toros desde la barrera. Ni mucho menos. La patronal catalana había puesto precio a su cabeza: Muntadas, miembro de la familia propietaria de La España Industrial, Sociedad Anónima Fabril y Mercantil, aportó 23.000 pesetas para eliminarlo; y Ramón Sales, carlista y presidente del Sindicato Libre, se encargó de la inteligencia. Pagaron a un vecino de la familia Pestaña, residente en la calle San Jerónimo 11, para poder establecerse en su casa con el fin de acribillarlo en la escalera.

   Por fortuna, Pestaña se había desplazado a Tarragona para dar una conferencia en el Coliseo Mundial. Era el 10 de enero de 1920. Tras el acto fue a cenar con buena parte de los compañeros asistentes, y al grupo se acercó un periodista del diario La Publicidad, que había seguido el acto, para informarles de que su director le había mandado un cable donde explicaba que el conferenciante había sido detenido en la frontera en posesión de dinero y documentación importante. El episodio, un tanto cómico, les permitió enterarse de que el Gobernador Civil de la provincia había ordenado su detención y la Policía andaba pisándole los talones, por lo que huyó de inmediato y permaneció escondido unos meses en una masía de un pueblo de la provincia. Todo lo cual, sin saberlo, lo puso también a salvo de los esbirros de la patronal.

   Pestaña abandonará la masía tras ser requerida su presencia por el Comité nacional para una reunión a fin de tratar algunos asuntos, entre ellos el viaje a Rusia. Para no ser descubierto por la policía se desplazó hasta la estación de tren vestido de payés, con blusa, faja, gorra de seda, alpargatas y un cesto de aves, y de esta guisa se plantó en la estación de Sants de Barcelona, donde lo esperaba Martí Barrera. De allí acudieron a cenar a casa de la compañera Francisca Saperas, donde les esperaba también Salvador Seguí.

      En su escondite escribió El Terrorismo en Barcelona, que salió a la luz en marzo de 1920, poco antes de que su autor emprendiera su viaje a Rusia. Es el primer número de una serie de folletos editados por el Centro de Estudios Sociales (CES) de Tarragona, impreso en la imprenta Gutenberg, proyecto colectivo que reunía en la capital catalana a un selecto grupo de cenetistas (Plaja, Aláiz, Tribó, Cinca y Barjau, entre otros), que retomó la publicación del diario anarquista Fructidor, órgano de las sociedades obreras de la provincia, y recibió, además, algunos encargos de la Organización.

La obra denuncia la confusión interesada de que algunos diputados habían hecho gala en el Parlamento, identificando el sindicalismo con el terrorismo; algo –según el autor— que hubiera dado risa si no fuera por el dolor y los males que generaba. Fue reeditada en 1978 por la editorial Calamus Scriptorius junto con El sindicalismo en Cataluña, conferencias transcritas de Pestaña y Seguí.

Bibliografía:

DE LERA, Ángel María (1978): Ángel Pestaña. Retrato de un anarquista. Barcelona: Argos Vergara.

FOIX i CASES, Pere (1957): Apòstols i mercaders. Quaranta anys de lluita social a Catalunya. México: Edicions de la Fundació Sara Llorens de Serra.

SORIANO JIMÉNEZ, Ignacio Clemente (2016):L’anarquisme a Tarragona (1917-1924). Formós Plaja i Carme Paredes. Tarragona: Publicacions Universitat Rovira i Virgili.

Se puede descargar la obra en http://www.cervantesvirtual.com/buscador/?q=%C3%A1ngel+pesta%C3%B1a

Imagen de entrada: Cubierta del folleto, elaborada por Hermoso Plaja.

Un manifiesto interesante (1919)

LA ESCENA

Verano sangriento de 1919. El negro nubarrón del pistolerismo descarga plomo sobre Barcelona. El 19 de julio aparece el cadáver de Pau Sabater (a) el Tero, conocido sindicalista asesinado la madrugada del día anterior, lo que causa gran conmoción en la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). Al día siguiente, la flor y nata del anarcosindicalismo catalán firma un manifiesto que denuncia, tras analizar la situación creada en la ciudad, la ilegalización de los Sindicatos y el encarcelamiento de su militancia más capaz de parar el derramamiento de sangre.

Pestaña, Piera y Seguí

En el escrito aparecen las rúbricas de Simó Piera, Salvador Seguí, Agustí Castellá, Francesc Riera, Ángel Pestaña y David Reyes (seguramente sea David Rey, pseudónimo de Daniel Rebull). Y está dirigido al Parlamento español, por lo que es entregado para su lectura a Francesc Layret, recién elegido diputado por el Partit Republicà Català.

En la sesión del 6 de agosto, Layret explica en el Congreso magistralmente la situación social excepcional que atraviesa la ciudad y denuncia la incomprensión de lo que allí sucede por parte de los sucesivos Gobiernos de Madrid, más dados a suspender las garantías constitucionales del país, declarar el estado de guerra en Barcelona y hacer la vista gorda a las amenazas de lock-out patronal (cierre de fábricas) que a indagar en los agravios y las injusticias que sufre aquella población obrera. Al día siguiente continúa su polémica intervención con una crítica implacable al Ejército, y se dispone a leer el documento, pero el Presidente de la cámara no se lo permite alegando que el procedimiento no se ajusta a Reglamento al tener que pasar antes el filtro de la Mesa. Al fin, logra que el texto sea incluido en el Diario de Sesiones.

Francesc Layret

EL TELÓN DE FONDO

El éxito de la huelga de La Canadiense (febrero-marzo de 1919) representó un punto de inflexión para la CNT, al alza desde 1914. Al negarse la autoridad militar, el capitán general de Catalunya Joaquín Milans del Bosch, a liberar a todos los presos encarcelados con motivo del conflicto, tal y como se había acordado durante las negociaciones, y a causa también del surgimiento de otras disputas como la huelga nacional de carteros, las reivindicaciones del Sindicato Único Textil de Barcelona o la deportación de los obreros rusos y polacos en el vapor Manuel Calvo, a los tres días se convocó otra huelga general. Quizá, a juicio de algunas de las cabezas más visibles de la Organización, fuera una decisión un tanto precipitada. En cualquier caso, continuaba la conflictividad social.

Fracasada la huelga, en gran parte debido al efecto de la promulgación el 3 de abril del Real Decreto que establecía la jornada de 8 horas a partir de octubre, el recién nombrado IV Gobierno de Antonio Maura (15 de abril) no dudó en sacar al Ejército a la calle, manteniendo el estado de guerra y la represión durante cuatro meses. De nuevo se organizó el somatén (grupos parapoliciales) para abrir tiendas, aprovisionar la ciudad y detener obreros. En total unos 43.000 confederados entraron en prisión, sin distinguir entre partidarios y detractores de la violencia. La burguesía catalana, además, acababa de replicar la estructura sindical y se organizaba en la Federación Patronal, recrudeciendo la lucha de clases y sus métodos. Así comienza el llamado Terrorismo Blanco, organizado por el oscuro policía Manuel Brabo-Portillo, de regreso en la capital catalana tras el escándalo de espionaje en favor de las potencias centrales durante la Gran Guerra. Con la financiación de la patronal, formará La Banda Negra. Tras un primer intento frustrado de acabar con la vida del sindicalista del ramo de la construcción Pedro Massoni, caen asesinados el Tero, presidente de la comisión negociadora del ramo del agua, y José Castillo, antiguo miembro del Comité nacional de la CNT.

Para hacer frente a los sicarios de Brabo-Portillo, toman fuerza los grupos de acción confederales. Ojo por ojo. Como tantas otras veces, los acontecimientos pasan por encima de los principales partidarios de consolidar las mejoras conseguidas, de fortalecer unos Sindicatos debilitados tras unos años de dura brega, de actuar en plena legalidad y de engrandecer numéricamente a la Organización. Representan el ala más sindicalista de la CNT, cuya prevalencia había permitido en los meses anteriores colaborar con la UGT o participar en las Comisiones Mixtas (órganos de resolución de conflictos entre obreros y patronal con el arbitraje de las autoridades). Salvador Seguí (a) el Noi del Sucre y otros partidarios de la línea moderada piensan, más allá de consideraciones morales o filosóficas, que esa vía violenta y clandestina conduce inevitablemente a la derrota.

ALGUNAS CONSIDERACIONES

El memorial de quejas que presentamos, pese a su significación, es poco conocido. La gravedad de la situación en Barcelona movió a un grupo de militantes a emitir un comunicado en el Congreso de los Diputados, aunque la noticia no apareciera siquiera en la prensa de la época hasta más de dos semanas después; en concreto, ocupó la primera página del diario republicano madrileño El Liberal, en su edición de 22 de agosto.

Desconocemos la lista completa de firmantes y no sabemos si lo hicieron a título individual. En cualquier caso, Seguí era entonces el Secretario del Comité Regional de Cataluña, y Pestaña el director de su periódico Solidaridad Obrera. Dos líderes de opinión en toda regla.

Sí sabemos, a tenor de la lectura del texto, que se muestran contrarios a los atentados:

…por ser éstos el producto de una educación individual incompleta pero que tienen su justificación en la violencia de los de arriba. Nosotros censuramos y execramos los crímenes sociales, pero a la vez censuramos también sus causas generadoras.

Y he aquí el meollo del asunto, pues en el fondo se trataba de poner el balón sobre el tejado de los poderes del Estado, de quien en última instancia dependía convertir el anarcosindicalismo en una central que actuara a plena luz del día o bien que se pareciera más a una organización secreta incapaz de articular la lucha obrera, haciendo de la acción directa una tarea de grupo o individual en lugar de la labor colectiva propia de un sindicalismo de masas.

Otro aspecto a tener en cuenta es el de las veleidades políticas que algunos atribuyen a Seguí. Lo cierto es que el Noi del Sucre no había dudado en aliarse con socialistas y republicanos durante los conflictos de los años inmediatamente anteriores. Y mantiene entonces amistad con muchos de ellos: Lluís Companys, Marcelino Domingo, Gabriel Alomar o el propio Layret. La lista es larga. Es habitual encontrarlo en tertulias de café o en la Redacción del diario republicano La Lucha departiendo animosamente con ellos. Nada nuevo entre republicanos y anarquistas, acostumbrados a moverse en los mismos espacios. Llama la atención, por otra parte, que, de los firmantes, Piera y Castellá acabaran años después en la Esquerra; que Pestaña fundara el Partido Sindicalista; y que David Rey –o el mismo Castellá durante la guerra— se pasara al Partido Comunista y acabara en el POUM. Pero a día de hoy aún no se han hallado pruebas de que Seguí pretendiera pasarse a la política o formar un partido. Como Pestaña, era un tipo abierto a hablar con todo el mundo desde sus propias convicciones. No es difícil comprender, pues, que el documento que nos ocupa se confiara a Layret, abogado laboralista que venía defendiendo a cenetistas con frecuencia y cofundador del Ateneu Enclopèdic Popular, donde Seguí y otros habían participado activamente.

Tampoco se nos debe escapar, en definitiva, que los protagonistas de nuestro drama eran considerados elementos muy peligrosos por parte de la patronal y de las autoridades. Más peligrosos incluso que los reyes de la pistola obrera de Barcelona. No en vano Layret caerá asesinado en noviembre del año siguiente en la puerta de su casa, justo cuando se dirigía a interesarse por los sindicalistas, nacionalistas y republicanos detenidos por el Gobernador civil de Barcelona, Martínez Anido. Sin duda, sus intervenciones en el Congreso contribuyeron a ponerlo en el punto de mira. A Pestaña le tocará el turno –el tercero en su cuenta— en agosto de 1922, en Manresa, del que milagrosamente se recuperó. Y a Seguí lo matarán en marzo de 1923, creándose tal perturbación que el mismísimo Pestaña, contrario al uso del atentado personal por ineficaz, no dudará en erigirse justiciero desde el Comité nacional de la CNT.

LA EXPOSICIÓN DE LOS SINDICALISTAS AL CONGRESO[1]

Hace cuarenta y siete años que un gobierno ultra reaccionario puso fuera de la ley, caprichosamente, a la Sección Española de la Internacional Obrera. Los proscriptos de entonces preguntaron a las Cortes españolas: “¿Se puede vivir?”

Nosotros añadimos a esta simple interrogación (que es un alegato formidable al derecho a la vida de los hombres que trabajan) proferida por nuestros nobles antecesores, esta otra, que condensa la protesta honda y justa del proletariado español de nuestra época, contra las llamadas clases directoras:

“¿A qué terreno se nos quiere llevar?”

CONFLICTOS OBLIGADOS. PATRONOS Y AUTORIDADES LOS CAMBIAN EN PROBLEMAS DE ODIOS.

Hace ya algún tiempo que en la política ruinosa y aventurera en todos los órdenes realizada por los Gobiernos de la Monarquía, se pretende, como para justificar el desenfreno de los de arriba, someter al silencio a los de abajo, impidiendo así toda protesta legal de las clases laboriosas.

La situación política y social de España es en extremo alarmante. Todas las clases sociales, y muy especialmente los trabajadores, convienen en que es necesario resolver armónicamente los conflictos sociales, conflictos que tienen el carácter de “necesarios”, debido al alza exorbitante del precio de la vida. No es un secreto para nadie que el dinero rebosa en las arcas de los capitalistas españoles.

Todo el mundo sabe cuán fabulosas han sido las ganancias de los ricos y los nuevos ricos, con motivo de la guerra mundial. ¿Qué participación han tenido las clases productoras en esas ganancias? Ninguna. La carestía de las subsistencias, siempre creciente y sin freno alguno que impidiera el agio y el acaparamiento, obligó a nuestros Sindicatos a reclamar, siempre en justicia, aumentos en los salarios.

El exceso de brazos y la semiparalización impuesta por las circunstancias a ciertas industrias, nos obligó también a reclamar la reducción de la jornada de trabajo en algunos casos. Las organizaciones patronales, sin excepción, contestaron siempre a nuestras demandas, expuestas en forma razonada, con ridículas evasivas unas veces, o con un simple “non possumus” otras.

Los patronos, por regla general, mentían cuando argumentaban contra nuestras reclamaciones. Ni las estadísticas, ni los hechos probados por nosotros a favor de lo que motivara nuestras demandas, sirvieron para convencer a los que a nuestra costa se enriquecen.

Los gobernadores o los alcaldes, aunque advertidos de nuestras razones, no supieron o no quisieron evitar muchos conflictos; prefirieron, sin prever acaso las consecuencias de sus determinaciones, limitarse a poner su influencia y la fuerza de que pudieran disponer al servicio exclusivo de las clases poseedoras. Y así, lo que fue y sigue siendo un problema de justicia y de derecho, que pudo resolverse armónicamente, con la buena voluntad que jamás nos faltó a nosotros, hase trocado, por la torpeza o mala fe de las clases directoras, en un problema de odios.

LAS ORGANIZACIONES OBRERAS NO SON RESPONSABLES DE LOS CRÍMENES SOCIALES

Jamás, en ninguno de los grandes conflictos de orden social provocados en los últimos tiempos, recurrieron los hombres de gobierno a informarse en las organizaciones obreras, que son, pese a quien pese, las que mejor pueden ilustrar en todos los casos, a los Gobiernos y a la opinión del país.

El factor inmenso e insustituible del progreso, que es la organización obrera, no fue consultada, y lo que es peor: no fue tampoco respetada. El Gobierno se informó exclusivamente en las organizaciones patronales, y así fue de funesta su intervención y las consecuencias de la misma.

El encarcelamiento y las persecuciones, siempre sistemáticas e injustificadas, contra los obreros más inteligentes, dieron y dan como resultado que la resolución de los conflictos se haya de confiar a la fuerza y a la violencia, cuando debiera ser la inteligencia la suprema razón.

¡Los crímenes sociales! ¿Qué tiene que ver la organización obrera con tales hachos? Son éstos el producto de una educación individual incompleta pero que tienen su justificación en la violencia de los de arriba. Nosotros censuramos y execramos los crímenes sociales, pero a la vez censuramos también sus causas generadoras. Si el Congreso de los Diputados de España estudiase detenidamente la situación actual de las organizaciones obreras, y luego analizase el contenido del Manifiesto publicado recientemente por los patronos de la construcción de Barcelona, en el que se insulta a los trabajadores, en momentos en que éstos no pueden contestar adecuadamente “porque la autoridad los puso fuera de la ley”, el Congreso de los Diputados instaría y obligaría al Gobierno para evitar la repetición de nuevos crímenes como los perpetrados últimamente, a que levantara el estado de guerra en Barcelona y la suspensión de las garantías constitucionales en toda España.

Las represiones ejercidas contra los trabajadores, principalmente en Cataluña y Andalucía, son las que motivan el “sabotaje” en los campos y los atentados personales en los campos y ciudades. Hubiérase obligado a los propietarios de la tierra y a los plutócratas de la industria a dar, por ser justa, cumplida satisfacción a las reclamaciones de obreros y campesinos y los perjuicios que todos sufrimos serían menores. Hubiéranse resuelto en justicia las cuestiones que exponemos, y no hubiera sido necesaria la intervención de la fuerza pública en los conflictos sociales, intervención cuyos resultados son contraproducentes, porque aumentan el mal y hacen imposible la solución armónica y natural de los conflictos en cuestión.

PERSECUCIONES CONTRA LOS OBREROS ASOCIADOS. PALABRAS DE CLEMENCEAU

El estado de guerra, la censura para la Prensa, la falta de garantías a la colectividad y al individuo, las condenas contra obreros inocentes, y todo el régimen de represión seguido, sin causa justificada, contra los trabajadores organizados, no pueden de ninguna manera conducir al fin que los gobernantes se han propuesto. Pero el mayor y más funesto error de las clases directoras ha sido el de poner fuera de la ley a la organización obrera.

Desde el punto de vista de nuestras ideas políticas, la decisión del Gobierno en este aspecto nos parece excelente. Pero, ¿podrán decir otro tanto los demás elementos de la sociedad española? ¿Es que conseguirá el Gobierno con dichos procedimientos la desaparición de los organismos obreros? No. Con tal proceder sólo se conseguirá que los trabajadores se organicen clandestinamente, lo que en proporción más o menos intensa nadie podrá evitar, y así, fuera de la ley, el trabajador se defenderá en la sombra, porque no podrá hacerlo de otro modo, y los resultados de un período continuo de clandestinidad, ¿quién puede preverlos?

Cuantos anhelen resoluciones justas para las cuestiones que plantea con carácter inaplazable el avance espiritual y las necesidades materiales del proletariado, deben reconocer a éste su personalidad legal y discutir con la organización obrera, si en algo se estima la tranquilidad y el bienestar de la sociedad toda.

La evolución natural de las nuevas normas del derecho, sin trabas ni violencias, permitirá que las masas populares se capaciten intelectual y moralmente, para realizar la transmisión económica y la expropiación del capitalismo, sin apelar a la revolución violenta, que sólo la ignorancia de los humildes o la maldad de los poderosos pueden hacer violenta, sanguinaria y caótica.

No hace muchos días que el presidente del Gobierno francés, M. Clemenceau, decía a los representantes de la Confederación General del Trabajo: “Se hace necesario que capaciten y preparen ustedes a sus organizaciones para dirigir el mundo nuevo, porque el capitalismo y la burguesía han demostrado su incapacidad para ello.” Si es incapaz la burguesía francesa, entre la que descuellan técnicos eminentes y hombres de inteligencia privilegiada, para regir la nueva organización social, ¿qué cabe decir de la burguesía española, inculta, incivil e ignorante a veces de la misma especialidad industrial que la enriquece? Y, sin embargo, los gobernantes de España, no sólo complacen a los capitalistas, sino que padecen el error de creer que los trabajadores organizados no somos nadie en la vía del progreso, poniéndonos fuera de la ley.

 PELIGROS QUE PUEDEN SOBREVENIR DE LA INJUSTICIA

Y ya en este terreno, preguntamos de nuevo: ¿A qué terreno se nos quiere llevar?

Esto es lo que deseamos saber concretamente. Pero sépase que si se nos pone fuera de la ley a nosotros y a nuestras organizaciones, no seremos causantes ni responsables de cuanto pueda ocurrir.

¿Podrá decirse, consumado el atentado constitucional contra los organismos obreros, que la cuestión social quede resuelta? ¿Cesará con ello el “sabotaje” y el atentado personal, a pesar de los castigos que puedan imponerse a las personas materialmente responsables de estos hechos?

¿Qué ganarán la economía nacional, los privilegios de la burguesía y el principio de autoridad cuando se niegue el derecho de defensa legal a la mitad de los habitantes de España?

¿Y qué podrá resultar del empleo constante de la fuerza contra una clase consciente de sus derechos y deberes y enemiga de toda violencia?

Conste que en esta exposición no hay una sola amenaza; pero comprendemos que, sin nosotros y contra nosotros, las masas populares que no necesitan más estimulante que el hambre o la falta de libertad para rebelarse, cometerán en un momento dado los mayores excesos. ¿Quién perderá el pleito en este caso? Todos; pero sobre todo el que más tenga que perder. Dése satisfacción en el orden político y económico a las clases trabajadoras, y la anhelada paz social devendrá posible. Mas pensamos doloridos que los Gobiernos de España no saben, no quieren, no pueden aunque quisieran, colmar las aspiraciones del pueblo que sufre y trabaja.

 INVOCACIÓN A LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD. CAUSAS DE LA ANORMALIDAD EN BARCELONA

A los amantes de la luz, a los hombres progresivos, a los justos, a los buenos, a los sabios y a todos los de buena voluntad compete evitar el negro porvenir que en España se vislumbra.

Si en todo el mundo civilizado se abren anchos cauces por los que se canalizan las nuevas concepciones de la humana justicia, prontas a plasmar en verdaderos Estados también de justicia universal, no es de pensar que España oponga un dique que contenga la arrolladora corriente mundial.

Por parte de los trabajadores no se construirá ese dique. Hagan otro tanto los que tienen el deber y la obligación de hacerlo. Si el Congreso considera que vale la pena discutir sobre lo por nosotros expuesto, que discuta; si nos considera seres inferiores, que lo deje; pero en uno y otro caso, si tienen los señores diputados la fe que a nosotros nos falta en la eficacia de la misión encomendada al Parlamento, que obliguen al Poder público a rectificar los tremendos errores cuyos peligros señalamos.

Si se requiere una información pública, demostraremos que la anormalidad constitucional decretada contra la organización obrera por gobernantes ineptos, no es la consecuencia de la agitación social que atraviesa el país, sino que, por el contrario, la acción violenta y revolucionaria de las masas obreras y de los partidos políticos en España, es la lamentable consecuencia de los atentados constitucionales y de los regímenes de excepción decretados contra el avance natural del progreso y de los tiempos. La suprema razón de lo que dejamos expuesto se puede condensar en una sola palabra: “Barcelona”; es innegable que la violencia engendra la violencia. Estúdiense los resultados obtenidos por la política excepcional que sigue el Gobierno en nuestra ciudad, y se verá que nunca, como durante el estado de guerra, la suspensión de garantías y las persecuciones contra obreros, hubo tantos y tan graves conflictos de orden social, ni tantos atentados a la vida de los hombres, ni tanta intranquilidad en los espíritus.

¿Quiénes son los responsables de cuanto ocurre en España?

Tienen la palabra los representantes del país; nosotros hemos terminado.

En Barcelona, a 20 de Julio de 1919.

Simón Piera, Salvador Seguí, Agustín Castellá, Ángel Pestaña, David Reyes.

FUENTES

Ángel Pestaña (1934), Lo que aprendí en la vida. Madrid: M. Aguilar-Editor.

Diario de sesiones del Congreso de los Diputados. Serie histórica. Legislatura 1919- 1920, 6 y 7 de agosto de 1919, núms. 25 y 26. Disponible en http:// http://www.congreso.es/ est_sesiones/ (consulta 25-1-2019).

Eduardo Pérez: “Contigo empezó todo. Balas contra el terrorismo blanco: el último viaje de Bravo Portillo”, en diario El Salto. Disponible en https://www.elsaltodiario.com/contigo-empezo-todo/balas-contra-el-terrorismo-blanco-el-ultimo-viaje-de-bravo-portillo (consulta 27-1-2019).

Juan García Oliver (1978), El eco de los pasos. París: Ruedo Ibérico.

Juan Gómez Casas (2006), Historia del anarcosindicalismo español: epílogo hasta nuestros días. Madrid: LaMalatesta Editorial.

Hemeroteca digital BNE, diario El Liberal, 22-8-1919, Madrid, p. 1.

Paco Ignacio Taibo II: “La huelga general de 1919”, en Historia de Iberia Vieja. Disponible en http://www.historiadeiberiavieja.com/secciones/historia-contemporanea/huelga-general-1919 (consulta 25-1-2019).


[1] Respetamos la división por partes que publicó El Liberal por hacer la lectura más clara y amena

Ramón Hernández Fuster (1896-1988)

Ramón Hernández Fuster nació en Ibi (Alacant), el 15 de febrero de 1896, en el seno de una familia humilde. A los 12 años tuvo que marcharse a Alacant junto a sus padres, quienes abrieron un bar en la Avenida Alfonso el Sabio.

Pronto tuvo que trabajar en diversos oficios para ayudar en casa. Fue chico de los recados en una farmacia de la Plaza Gabriel Miró, estuvo en una fábrica de papel de fumar que elaboraba las marcas La Caraba y Campeón, y trabajó en el despacho de los abogados Beltrán. Joven tenaz y trabajador, logrará entrar en la Compañía de Aguas de Alicante y, más tarde, de administrativo en la Compañía de Riegos de Levante (actual Iberdrola).

Fuente: todocolección.net

A los 24 años se casó con Amparo Garrigós Nadal, con quien tuvo 3 hijos: Amparo, Josefina y José Ramón.

Interesado por la política, se afilió a las Juventudes Socialistas y al PSOE. En 1936, cuando el Gobierno repuso a Lorenzo Carbonell como alcalde tras las elecciones de febrero, fue nombrado concejal del Ayuntamiento de Alicante por el Frente Popular.

Estallada la Guerra Civil se adhirió al Partido Sindicalista de Ángel Pestaña. En abril de 1937 entró en el Consejo Municipal de Alicante (ayuntamiento) en sustitución de su compañero de partido Pascual García Guillamón. Ocupó la Comisaría Local de Abastos y se encargó del Cuerpo de Bomberos y de la Banda de Música, a la que trasladó del templete de la Explanada al Teatro Principal durante los inviernos.

Afiliado a la UGT, presidió el Sindicato de la Electricidadde la UGT, entre finales de 1937 y comienzos de 1938, y él Comité Provincial de Incautación de Industrias Eléctricas y de la Comisión de Abastos de Alicante.

El 21 de marzo de 1939, con los nacionales y las tropas italianas acechando la ciudad, asumió la alcaldía al dimitir su antecesor, el faísta Ángel Company. Terminó su alocución de posesión con un “¡Viva la independencia de España!”. No tuvo tiempo más que para presidir un pleno, en el que se aprobó una comunicación del Juzgado de Instrucción del distrito Norte relativa a la cuenta del Banco Internacional de Crédito, abierta a nombre del cajero y administrador de la Lonja de frutas y verduras; se trató el escalafón de la Guardia Urbana de Policía; se autorizó la transmisión de dominio de un panteón, instada por Anastasio López Pérez, y se emitió un dictamen de la Comisión sobre cesión en venta de varias parcelas de la Necrópolis Municipal. Después su labor se centró en facilitar la evacuación de los millares de personas que llegaban a la ciudad con la esperanza de poder subirse a un barco.


Retrato ubicado en el Salón Azul del Ayuntamiento de Alacant

El día 30 cae la ciudad. Ramón, como cualquier otro día, acude a la Casa Consistorial. Después de hacer el arqueo de caja en presencia del Secretario traspasa los poderes al nuevo alcalde, Ambrosio Luciáñez, nombrado por el Gobernador civil de Alicante.

En mayo fue condenado a 30 años de prisión en Consejo de Guerra sumarísimo por adhesión a la rebelión y pertenencia al PartidoSindicalista. Al mes siguiente fue encerrado en el Penal de El Dueso (Santoña, Cantabria), donde se ocupó en tareas administrativas tales como la de auxiliar pagador de giros y peculios. En enero de 1943 se le conmutó la pena a destierro y el día 4 recuperó la libertad. Se instaló en Madrid, donde pasó muchas penurias económicas.

En enero de 1950 lo volvemos a encontrar en Alicante. Tuvo un puesto de fruta en el Mercado que le procuró el sustento necesario para vivir. Residió con su familia en la calle Aureliano Ibarra.

El alcalde José Luis Lassaletta le invitó a su acto de toma de posesión, en que se le rindió un homenaje. Corría el año 1983. Desde entonces su retrato figura en el Salón Azul del ayuntamiento junto al resto de los alcaldes de la ciudad.

Murió en Alacant el 24 de abril de 1988, a la edad de 94 años. Situada entre la Estación de tren y la avenida Aguilera, junto a la Plaza de la Estrella, una calle lo recuerda.

FUENTES:

ACTAS PLENARIAS DEL AYUNTAMIENTO DE ALICANTE. Disponible en: https://blogs.ua.es/plenosdeactos1939/author/esthercorona/page/2/(consultado el 15-2-2019).

ALICANTEPEDIA. Disponible en http://alicantepedia.com/edificios-historicos/estaci%C3%B3n-de-alicante-t%C3%A9rmino(consultado el 15-2-2019).

ASOCIACIÓN CULTURAL ALICANTE VIVO. Disponible en http://www.alicantevivo.org/2010/06/la-palabra-fascista-que-no-hirio.html(consultado el 15-2-2019).

FUNDACIÓN PABLO IGLESIAS. Disponible en http://www.fpabloiglesias.es/archivo-y-biblioteca/diccionario-biografico/biografias/16177_hernandez-fuster-ramon(consultado el 15-2-2019).

PANIAGUA, Xavier; PIQUERAS José A. (2006): Diccionario biográfico de políticosvalencianos, 1810-2005. Valencia:Institució Alfons el Magnànim: Fundación Instituto Historia Social: CentroFrancisco Tomás y Valiente, UNED Alzira-Valencia, pág. 276.