Benito Pabón, “el Diputado anarquista” (I)

Ser Histórico

   Llama la atención que la figura de Benito Pabón y Suárez de Urbina (Sevilla, 1895 – Panamá, 1954) apenas haya despertado el interés de la historiografía. Y es que la apasionante vida de este militante de la CNT, abogado laboralista y político, bien merece ser escrita en forma de amplia biografía o de guión de cine: defensor de los encausados de Casas Viejas (1933);  diputado en Cortes tras las elecciones de febrero de 1936; organizador y miliciano de la columna rojinegra Águilas de la Libertad durante la guerra de España; Secretario general del Consejo de Defensa de Aragón; perseguido por agentes de Stalin a causa de su participación en el proceso contra el POUM tras los Hechos de Mayo de 1937; etc.

   Natural de Villanueva del Río, era hijo del abogado Benito Pabón Galindo y María Teresa Suárez de Urbina Cañaveral. Junto con sus tres hermanas y tres…

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Benito Pabón, “el Diputado anarquista” (y II)

Ser Histórico

   Fracasado el golpe militar de julio de 1936 en Madrid, Benito Pabón fue el encargado de organizar la Columna Águilas de la Libertad, milicia de 400 hombres formada en el Ateneo Libertario del Sur, con Salvador Sediles como Consejero militar, el capitán Morales como Jefe técnico, y Francisco Tortosa y el propio Pabón formando parte del Comité de guerra como consejeros políticos. La milicia intervino en el asedio del Alcázar de Toledo, participando Pabón en el Gobierno civil de la localidad[1].

   Poco después, en octubre, a requerimiento de Joaquín Ascaso y de la Regional aragonesa de la CNT, Pabón se marchó a Alcañiz y se  involucró en el proceso formación del Consejo de Defensa de Aragón. Partidario de mantener ciertas apariencias de democracia burguesa a nivel internacional, convenció a sus camaradas de que lo mejor era legalizarlo[2]. Fue redactor de los estatutos…

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Principios, medios y fines del sindicalismo libertario comunista (A. Pestaña, 1919)

Pestaña, Á., Seguí. S. (1921): El sindicalismo libertario en Cataluña. [transcripción taquigráfica de las conferencias dadas en la Casa del Pueblo, Madrid, el 4 de octubre de 1919]. Buenos Aires: Lux; pp. 5-16.

CAMARADAS: En Cataluña es muy común, es corriente que el público que escucha al orador, sobre todo en nuestros actos, se abstenga de aplaudir; nosotros no somos toreros, nosotros no vamos a conquistar ningún pedestal, nosotros somos trabajadores.

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El posibilismo anarquista: cumbres inalcanzables, pendientes resbaladizas — Polémica

La historia del anarcosindicalismo español, como ocurre en todo gran movimiento social, se debatió siempre entre la fidelidad a sus principios ideológicos y su necesidad de adecuarse a las circunstancias de cada momento histórico. Junto a los Durruti o García Oliver, siempre estuvieron los Pestaña o los Peiró. Todos ellos hicieron de la CNT lo […]

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Los otros republicanos: el capitán Medrano (1897-1941)

Ser Histórico

A 81 años del comienzo de la revolución social española, merece la pena recordar a Eduardo Medrano Rivas (Madrid, 15 de junio de 1897 – Barcelona, 13 de febrero de 1941), militar, ingeniero y político fusilado al final de la Guerra de España. Representa otro caso de republicano maldito entre casi todas las corrientes ideológicas, un olvidado entre los olvidados: para el franquismo, obviamente; pero también para el republicanismo más burgués o el más centralista, los comunistas, e incluso los sectores más ortodoxos del anarquismo y de la CNT. 

Eduardo Medrano Rivas

   Nació en Madrid el seno de una familia numerosa de 9 hermanos y allí completó sus estudios primarios. En septiembre de 1913 ingresó en la Academia de Artillería de Segovia, donde se licenció años después con el grado de teniente, que llevaba asociado por entonces el título de ingeniero industrial. Desde 1916 –quizá antes- trabajó en la Cía. de Ferrocarriles…

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Los otros republicanos: el capitán Cuerda (1901-1939)

Militar y abogado. Nace en Torrubia del Campo (Cuenca) en 1901. Ingresa en el ejército en 1916 y diez años más tarde ya es capitán de Infantería. Masón, pertenece a la Logia Fe y Democracia nº 22, dependiente de la Gran Logia Española, en la cual también encontramos a Pedro Vallina (CNT) o a Justo Feria (Partido Republicano Democrático Federal).

Agitador durante las huelgas de 1930 en Sevilla. Proclamada la Segunda República, los acontecimientos de aquella misma noche culminan el día 15 con el asalto a la cárcel sevillana del Pópulo, en que doscientos once presos políticos y comunes son liberados. Entre ellos está el socialista Cuerda, quien capitaneaba el Regimiento de Infantería de Granada al ser encarcelado. Los manifestantes, adueñándose del centro de la ciudad, lo pasean en hombros por la avenida de la Libertad y la calle Alemanes. Al día siguiente será dado de baja del ejército[1].

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Cuerda en Sevilla, rodeado por obreros de la Unión Ferroviaria, al proclamarse la II República. Archivo Sánchez del Pando, fototeca AMS.

Secretario político de la Agrupación Socialista Independiente Andaluza, se presenta a las Constituyentes de 1931 en Sevilla, obteniendo apenas 1300 votos en toda la provincia. Poco después se adhiere a la Alianza de Izquierda Republicana, a cuyo Comité local representará en diversos actos acontecidos en Sevilla.[2] La Alianza convergerá en el Partido Social Revolucionario de José Antonio Balbontín, al cual liderará en la capital hispalense y alrededores, donde será habitual encontrarlo como orador en actos y reuniones.

El 17 de junio de 1932, a consecuencia de la conflictividad impulsada por comunistas y anarquistas contra una República tibia en lo social, es detenido so pretexto de entendimiento con los comunistas de la capital hispalense.[3]Liberado 4 días después, se desmarcará de los sucesos en carta aparecida en la prensa local donde proclama su fidelidad a la República[4].

En agosto de 1932, solicita al Gobernador que ponga a sus órdenes a los guardias de asalto y Seguridad para, con la ayuda del pueblo, de los obreros revolucionarios, hacer frente a la Sanjurjada y libertar a Sevilla de los monárquicos. La decisión es postergada.[5]

…pero en la puerta del Gobierno me cierra el paso un capitán de la Guardia civil, que tiene órdenes del general Sanjurjo de conducirme a su presencia. Me resisto, pido auxilio al teniente que manda la sección de asalto, se me aconseja que me entregue, al unísono que se retira del Gobierno la Guardia de Seguridad y de asalto, señal inequívoca del sometimiento de la autoridad civil republicana: retiradas estas fuerzas, inmediatamente la Guardia civil, fusil en mano, cierra sobre mí, conduciéndome a la antigua Capitanía general, de nuevo restablecida, seguido del pueblo, que clama por mi liberación.
Me ponen frente al caudillo. Soy yo quien emprende la ofensiva.
— ¿A qué obedece esta orden? ¿No sabe usted que el movimiento ha fracasado en España?
Aquel hombre, vacilante y perplejo, no era el dictador audaz que crea el éxito de un levantamiento. Le atormentaba la duda; preveía la derrota. Y, tras dudar me dijo con voz velada:
—Le aseguro por mi honor que el movimiento es republicano.
Y como mirase yo con recelo a su alrededor, siguió:
— A pesar de las personas que me rodean, el movimiento no va contra el régimen; se lo juro.
Estas palabras, y sobre todo el tono de su voz, me demostraron el derrumbamiento del hombre que ya no tenía otra preocupación que la de justificar su alzamiento, para así aminorar su responsabilidad. De pronto, levantando la voz, me dijo:
—Le voy a poner en libertad, a condición de que diga al pueblo que el movimiento es republicano.
Le respondí que revolucionario, no condiciono mi libertad, y que al pueblo, si me era posible, le diría que el movimiento era contrario al régimen, reaccionario y antipatriótico.
Al decretar mi libertad se doblaba a la soberanía del pueblo.
Su despacho semejaba una cámara mortuoria. Entre la doble fila de oficiales retirados y personajillos aristocráticos que componen el duelo y miran con disgusto la resolución del general pasa una ráfaga de estupor: el partido social revolucionario, en manifestación, llena la calle, clama, amenaza…
Enfurecido, gritaba yo, desde arriba:
— ¡Muera Sanjurjo! ¡Abajo la dictadura!
Y no pudiendo hacerme entender, extendí varias veces el brazo hacia los campesinos, gritando:
— ¡Adelante! ¡Adelante!
Y bajé a la calle, donde unos amigos, fraternalmente me advirtieron;
—Ten presente. Cuerda, que tú serás el primero que caiga…
— ¡Estoy alerta!—les respondí.[6]

En octubre participa en un gran mitin del PSR, en Sevilla, con motivo del I Congreso Regional del partido, donde analiza las causas, los móviles y las posibilidades de la revolución social española. Llega a la conclusión de que ésta sería relativamente fácil si se lograra formar un frente único de combate de todos los trabajadores. Concluye el discurso con un ¡Viva la revolución social![7]

Roto el partido por el trasvase de Balbontín y otros afiliados al PCE, Cuerda permanece en él junto con la mayor parte de intelectuales, médicos, abogados, ingenieros, etc. Se transforman en el Partido Social Ibérico, a caballo entre el republicanismo federal y el anarquismo. En Congreso extraordinario celebrado en Sevilla a comienzos de octubre de 1933, es elegido representante de Andalucía occidental y Extremadura en el Comité nacional y Secretario general de su Comité ejecutivo[8]. Con José María Piaya, ex capitán involucrado años antes en la sublevación de Jaca, se integrará en la candidatura conjunta con periodistas del diario madrileño La Tierra en las elecciones generales de noviembre de 1933.

En un mitin electoral en Lora del Río, explica así su concepto de revolución social:

donde no se engaña a nadie con utopías. Nosotros no ofrecemos la tierra porque la tierra debe ser del común, del Municipio, y los que os la ofrecen os engañan, porque si os la dieran, y ya se ha demostrado en algunos casos, os arruinarían. Nosotros, que toda la riqueza vaya al pueblo, y el pueblo la ordene como mejor satisfaga sus necesidades y a sus economías.[9]

También hace un llamamiento a los pequeños propietarios, víctimas de la usura, en tanto el PSI reconoce la individualidad y la exacerba en todo cuanto se manifiesta inteligente y capaz.

Unos días más tarde, en Alcolea del Río, llama a las urnas a los campesinos de la localidad para no entregar la República a las derechas trogloditas:

no es posible hacer frente en la calle a las fuerzas organizadas del capitalismo y el Estado. Hay que saltar por encima de absurdos puritanismos tácticos y emplear la única arma que imponen las circunstancias, aprovechando las elecciones para impedir la marcha de la contrarrevolución.[10]

Continúa como Secretario del PSI en el momento de su fusión con el Partido Sindicalista, el 12 de mayo de 1935[11]; de hecho, es uno de los contactos directos (se conservan cartas) de Ángel Pestaña para lograr la unificación. Medio año después, lo encontramos en el Pleno Nacional del PS, reunido el 20-1-1936[12].

En julio de 1936, cuando estalla la guerra de España, se encuentra en situación de retirado y con el rango de capitán, con residencia en Jaén (Palmas, 73), ciudad de nacimiento de su esposa. En verano de 1937 abandona su retiro e ingresa en el Ejército Popular con el rango de Comandante de Infantería. Es destinado a la 80 Brigada Mixta hasta el 20 de enero de 1938.También mandará las divisiones 21ª, situada en el frente de Andalucía, 23ª y 71ª, permaneciendo en el frente de Extremadura durante el resto de la contienda. De forma accidental, se hará cargo también de la jefatura IX Cuerpo del Ejército. Alcanza el rango de teniente coronel.

Al terminar la guerra está de nuevo en Jaén, donde es detenido por la I Bandera de la Falange de Sevilla. A través de las radios-galena, habla en la tarde del 28 de marzo de 1939 ante los micrófonos de Radio Jaén para dar cuenta de la rendición; hacen lo propio el comandante José Villagrán Gansinoto y los falangistas Blas Huerta Gutiérrez, Ángel Madrid Moreno y Alfonso Vico Escamilla, anunciando la rendición de Madrid y la liberación de la ciudad. A las 10 de la noche suena el himno nacional. La guerra ha terminado; el sufrimiento, no obstante, continuará. Ingresa preso en el convento de Santa Úrsula, de donde saldrá el 2 de octubre para ser fusilado.

Foto de portada: El capitán Cuerda, a hombros por la calle Alemanes de Sevilla. (Foto de Juan Serrano, Fototeca del Archivo Municipal de Sevilla)

Hemerografía:

– Hemeroteca digital de la BNE (La Tierra, La Libertad) y hemeroteca online de ABC.

Bibliografía y webgrafía:

– Álvarez Rey, Leandro (1996): Aproximación a un mito: masonería y política en la Sevilla del siglo XX. Ayuntamiento de Sevilla; p. 274.

– Balbontín, José Antonio (2007): La España de mi experiencia: reminiscencias y esperanzas de un español en el exilio. Fundación Pública Andaluza Centro de Estudios Andaluces, Sevilla; p. 229.

– Engel, Carlos (1999). Historia de las Brigadas Mixtas del Ejército Popular de la República. Almena, Madrid; p. 78.

– López Pérez, Manuel: “Nuevas luces para el estudio del asedio al santuario de la Cabeza. Notas y acotaciones a un documento olvidado”; en Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, año 1994, núm. 151; pp. 189-212.

– Macarro Vera, José Manuel (1985): La utopía revolucionaria: Sevilla en la Segunda República. Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Sevilla; p. 136.

– Salas, Nicolás (2006): La otra memoria histórica: 500 testimonios gráficos y documentales de la represión marxista en España (1931-1939). Almuzara, Córdoba; p. 45.

-Sánchez Tostado, Luis Miguel: “Las radios de galena en la cárcel jiennense”; en https://www.sancheztostado.com/prensa_12.php. (Consultado el 15-4-2018).

– Santos, María-Cruz (2003): Ángel Pestaña “Caballero de la Triste Figura”; Editorial Académica Española, Stuttgart; p. 344.

Notas:
[1] “El general Cabanellas”; en ABC, 16-4-1931, Madrid; p. 26.
[2] “Mitin de izquierda revolucionaria en Sevilla”; en ABC, 22-3-1932, Madrid; p. 26.
[3] “Se detiene e Ingresa en la cárcel el capitán D. Carlos Cuerda “; en La Tierra, 17-6-1932; p. 3.
[4] “Una aclaración del señor Cuerda”; en ABC, 23-6-1932, Sevilla; p. 30.
[5] “La lenidad de Valera Valverde” en La Tierra, 12-8-1932; p. 1.
[6] “Cómo actuamos los revolucionarios el día 10 de agosto”; en La Tierra, 13-8-1932; p. 4.
[7] “Partido Social Revolucionario. Otro grandioso mitin en Sevilla”; en La Tierra, 25-10-1932; p. 3.
[8] “Acta de las sesiones del Pleno extraordinario celebrado en Sevilla”; en La Tierra, 5-10-1933; p. 2.
[9] “En Lora del Río”; en La Tierra, 4-11-1933, Madrid; p. 3.
[10] “Carlos Cuerda”; en La Tierra, 11-11-1933, Madrid; p. 3.
[11] “Los partidos Sindicalista y Social Ibérico se fusionan”; en La Tierra, 29-5-1935, Madrid; p.4.
[12] “Pleno nacional del partido sindicalista”; en La Libertad, 21-1-1936, Madrid; p. 4.

El último Ángel Pestaña, su muerte, su entierro

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De haber acontecido su muerte cuando luchaba en Barcelona, perseguido por los esbirros de Arlegui y Martínez Anido; de haber sido eliminado entonces, como lo fue Salvador Seguí, el dolor por la pérdida de Pestaña hubiese sido grande, extenso y profundo. Ahora, la pérdida es mucho más dolorosa que lo hubiese sido entonces. Sobre la persona vibrante del luchador sindicalista de aquella época heroica; sobre la ya destacada figura del hombre de entonces, se había encaramado una nueva y serena personalidad. Ángel Pestaña, en los momentos actuales, rozaba las lindes de un verdadero hombre de Estado.[1]

El 11 de diciembre de 1937 falleció en Begues, Barcelona, el sindicalista de la CNT Ángel Pestaña Núñez (Santo Tomás de las Ollas, León, 1886) tras un periodo de debilitamiento físico por enfermedad que le atormentó durante su último año de vida. Desde hace unos días, una placa colocada en un atril…

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Buenaventura Durruti y Ángel Pestaña, por Rafael Núñez Florencio, Juan Avilés Farré y Ángel Herrerín López [vídeo]

“Buenaventura Durruti y Ángel Pestaña”, por Rafael Núñez Florencio, Juan Avilés Farré y Ángel Herrerín López.

Del Seminario de Historia Contemporánea: Héroes y villanos en la historia reciente de la Península Ibérica. Salón Siglo XXI, Ayto. del Real Sitio, Segovia. 06-10-2017

https://www.intecca.uned.es/portalavip/grabacion.php?ID_Sala=3&ID_Grabacion=255989&hashData=b4ad059327cf6fcae7c918e2ca47a693&paramsToCheck=SURfR3JhYmFjaW9uLElEX1NhbGEs

Las “tentaciones” políticas del anarquismo español.

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Estos diputados se asombran de que yo no tenga cuernos y garras” (Proudhon)

Las “tentaciones políticas” –como las llama Álvarez Junco en su Ideología política del anarquismo español (1976)—han estado presentes en el anarquismo y en el anarcosindicalismo hispanos desde los tiempos de la Federación Regional Española de la AIT (FRE-AIT)  o Primera Internacional (1870-1881). No estamos ante ninguna tendencia propiamente dicha; si así fuera, quizá no podríamos hablar siquiera de anarquismo, más aún  cuando la cuestión concierne precisamente a características que definen al movimiento: la delegación de la capacidad de decisión y la imprescindible armonía entre procedimientos y objetivos para alcanzar la acracia. Pero resulta interesante comprobar cómo la opción se ha puesto sobre la mesa bastantes veces, sobre todo en momentos en que otros modos de lucha (huelgas, insurrecciones…) habían fracasado.

Aunque el tema pueda estudiarse de forma más amplia y tener en cuenta factores como la colaboración…

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José María Carnicero (1911 – 1950)

El dibujante José María Carnicero (Madrid, 1911-Badalona, 1950) fue unos de los principales cartelistas del Partido Sindicalista (PS) durante los años de la guerra. Trabajó además en sus principales diarios: Mañana, El Pueblo y El Sindicalista. De este último formaba parte del consejo de Redacción al poco de estallar la guerra, en agosto de 1936.

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Carnicero, 1937.

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Postal, 1936.

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Carnicero, 1937.

 

 

Aunque intentó exiliarse al terminar la Guerra Civil, no lo consiguió. Fue detenido por sus antecedentes políticos y condenado a 30 años de prisión, de los cuales cumplió 3 en el monasterio de San Miguel de los Reyes de Valencia. Una vez liberado tuvo que presentarse  mensualmente ante las autoridades hasta 1949.

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Presos en el patio de San Miguel de los Reyes.

Pese a todo, pudo trabajar desde 1943 en los dibujos animados del largometraje pionero de la animación española Garbancito de la Mancha (1945), elaborado en los estudios Balet & Blay . En concreto fue codirector técnico encargado de las ilustraciones  hechas por un equipo de 30 dibujantes.

También trabajó en el semanario satírico, antimonárquico y anticatólico La Traca (Valencia) durante su período republicano. Antes, entre 1924 y 1926, ya había colaborado en la revista de viñetas –del mismo sello Carceller– llamada La Sombra. También es posible encontrar dibujos suyos en el primer número de los Cuentos Ilustrados Infantiles (1944) del sello Prisma.

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Aventuras de Polilla y su cabra Maravilla, cuento ilustrado de 1944

Carnicero falleció con 38 años a causa de una grave enfermedad.

Carnicero

Carnicero (izquierda) junto a Jaime Parera, Edith
Frank y Rosa Galcerán.
 Estudios de Balet y Blay (1944).
Colección Jordi Artigas

 

Fuentes: