“La casita blanca”, primer texto original de Ángel Pestaña

El 19 de mayo de 1910 ya encontramos su primer artículo de prensa, aparecido en el semanario anarquista Tierra y Libertad y titulado “El comunismo entre los mormones”; sin embargo, este texto no es sino la transcripción de otro aparecido en francés en el diario Le Cri d’ Alger (Santos, 2012).

La casita blanca” también fue escrito desde Argel, donde residió el berciano desde 1909 hasta 1914. Apareció en Pro-Patria, semanario español de unión franco-española y alianza latina, dirigido por Francisco de Asís Cabrera, un militar alicantino veterano de la Guerra de Cuba, y cuyo nombre evoca una organización irredentista italiana paralela. Desconocemos cómo Pestaña llegó a publicar el texto y no volvió a colaborar más con dicha publicación.

Fuente: https://gallica.bnf.fr

LA CASITA BLANCA

Después de haber concluido mi trabajo cotidiano, salí de mi casa en busca de oxígeno para mis pulmones y entretenimiento de mis pensamientos.

Me encaminé hacia la Villa. Durante mi camino, ni las carcajadas sonoras de las mozas que pasaban por mi lado, ni el continuo ir y venir de las gentes de negocios, marchando con rapidez acelerada, ni el chasquido que produce el látigo del carretero cuando arrea, ni el incesante tran tran de los tranvías eléctricos, podían sustraer de mi mente el pensamiento que la ocupó todo el día. Todo esto pasaba por mi lado o ante mi vista sin que yo le prestara atención, molestándome en vez de distraerme.

Después de haber cruzado algunas calles, apareció ante mi vista el puerto y en su bocana un vapor que majestuoso avanzaba con rumbo al punto de su amarre. Sobre cubierta todo era agitación; el Capitán, desde el puente, daba órdenes que los marineros ejecutaban con rapidez; los pasajeros hablaban con animación, los unos recordando su anterior estancia en Argel, los otros elogiando el panorama que presenta la Villa y sus alrededores, admiración que produce a los que llegan a esta capital africana, en la que tanto sufrió el inmortal Cervantes.

Todo esto, aunque me llamó la atención, no logró despejar mi cerebro, no obstante su atractivo, y dirigí mis ojos hacia el horizonte, hacia la inmensa llanura de agua, pues era ella, sólo ella, la que me separa del terruño que me vio nacer; ella la que me separa de aquella blanca casita, en la que mi idolatrada madre arrulló los primeros sueños de mi infancia y por la que tanto suspiro.

Me parece que fue ayer cuando mi padre nos dijo: “No hay más remedio, hijos míos: es necesario abandonarlo todo, las necesidades obligan; grande es el amor que tengo a estos árboles que me dieron sombra cuando en los momentos de reposo os tenía en mis brazos después de regresar del campo. Siempre suspiraré por ti, ¡oh, pequeña y blanca casita de mis amores!, cuando en país extranjero vengan las horas de melancolía y me acuerde de los plácidos días pasados bajo tu techo; pero es necesario… es necesario…”. Y un raudal de lágrimas inundaba las tostadas y ya arrugadas mejillas de aquel pobre campesino; pero no había más remedio que abandonarlo todo… ¡No lo había!

Aquellas palabras, aquel llanto lo tengo grabado en mi memoria con carácteres imborrables, y aquel amor al terruño, a la casita blanca, lo tengo en mi corazón. Nada han podido hacer por extinguirlo los años de ausencia forzosa, lo siento en mí y en vez de disminuir con el tiempo, se desarrolla en mi alma con una pasión asombrosa.

¡Oh, amor al terruño! ¡Oh, recuerdo grato de mi casita blanca!

Ángel Pestaña,

Argel y julio de 1910.

Pro-Patria, núm. 4, 7 de julio de 1910, pp. 13-14. Disponible en: https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k6337390c/f13.item.r=%C3%A1ngel%20pesta%C3%B1a.zoom (consulta: 22-2-2020).

Bibliografía:

VILAR, Juan Bautista (1989), Los españoles en la Argelia francesa (1830-1914). Murcia: Universidad, Centro de Estudios Históricos, CSIC.

SANTOS , María-Cruz (2012): Ángel Pestaña “Caballero de la Triste Figura”.Sttutgart: Editorial Académica Española.