Josep Maria Bertran de Quintana (1884 – 1960), el juez de los cementerios clandestinos durante la Guerra Civil.

José María Bertran de Quintana (Sant Gervasi de Cassoles, Barcelona, 1884 – México, 1960), secretario político de Lluís Companys, abogado, juez, masón, escritor en la prensa de los años 30 y destacado político catalán durante la Segunda República, con un papel relevante en la proclamación de la República Catalana (1931) y, posteriormente, como regidor en el Ayuntamiento de Barcelona. Fue nombrado juez instructor encargado de las investigaciones sobre la violencia en la retaguardia catalana de la República con el sumario llamado de los cementerios clandestinos durante la Guerra Civil.

Nació en el seno de una familia de tradición militar bien relacionada con la burguesía catalana. Estudió en el colegio Sant Agustí de Barcelona y el bachillerato en el Institut Girona hasta 1897, año en que comenzó Derecho en la Universidad de Barcelona. Sin embargo, no solicitó el título hasta 1934; se dedicó a los negocios y residió en Francia y en México, donde fue secretario general de la Cámara de Comercio española hasta 1927.

Poco antes de la proclamación de la II República española, fue uno de los fundadores de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Tuvo un papel relevante en la proclamación de la República catalana: salió al balcón presidencial del Ayuntamiento junto a Companys, Garay y Opisso i Battestini, y colaboró en la redacción del documento que leyó Macià desde el balcón del entonces palacio de la Diputación.

Fuente: Facebook, Barcelona Anys Trenta/ Twitter @Julia705Julia.

Hombre de ideas progresistas, federales, pacifistas y laicistas, fue elegido regidor del Ayto. de Barcelonan en las filas de ERC, desde donde llevó a cabo una importante tarea de mejora de barrios, cultura e investigación de las irregularidades económicas que se habían detectado en los ejercicios anteriores. Sin embargo, rodeado de compañeros sin experiencia política, como él, fue alejándose del partido por desavenencias internas y por la fascistización de los ‘escamots’, rompiendo definitivamente con la formación nacionalista en octubre 1933.

Miembro y, más tarde, Presidente del Comitè Català contra la Guerra (CCCG), se opuso a la construcción del monumento dedicado a los voluntarios catalanes de la Gran Guerra y propuso invertir las 60.000 pesetas del proyecto en becas para los hijos de los voluntarios.

En el CCCG entra en contacto y colabora con Ángel Pestaña. Se afilia al PS y a la CNT, colabora en su prensa y consta su participación en un acto público realizado en septiembre de 1935. A partir de 1936, encontramos a Bertran en mítines y conferencias del PS, presencia incrementada con el estallido de la Guerra Civil y durante los primeros meses del conflicto.

Durante el golpe de Estado de julio del 36 en Barcelona, forma parte del Consejo Ejecutivo del PS que trata de coordinar a sus militantes y encabeza la asesoría jurídica del partido dedicada a legalizar las incautaciones realizadas al calor de la revolución. A propuesta del partido, pocos días después fue elegido miembro de la Oficina Jurídica de Girona, cargo que ocupó hasta noviembre de 1936. Entonces fue nombrado juez y magistrado titular del Juzgado Popular Local de Barcelona nº 15, pasando más tarde a la presidencia del Tribunal Industrial de Barcelona.

En mayo fue el responsable de abrir un sumario para investigar y descubrir los crímenes cometidos en la retaguardia catalana durante los meses revolucionarios, llamado ‘de los cementerios clandestinos’ durante la Guerra Civil, lo cual le comportó asumir un importante papel como juez preocupado por la aplicación de la ley. Fue un trabajo que enseguida dio buenos resultados, en un ambiente en que la Generalitat y la República se esforzaban por recuperar el control político, arrinconando a la CNT, y además se pretendía mejorar la imagen de la España leal en el plano internacional. Se abrieron fosas en Molins de Llobregat (de Rei), Roses de Llobregat (Sant Feliu), Montcada i Reixach, Prat de Llobragat; Sitges, Les Corts, Tarrassa, Vilanova i la Geltrú, Olot, Barcelona, l’Escala y catorce municipios más. El problema surgió cuando se demostró que los crímenes salpicaban también a las otras organizaciones políticas; el punto de inflexión fue la detención de 5 militantes del PSUC, uno de ERC, otro de Estat Català, junto a otros del POUM y de la CNT, relacionados con los asesinatos de Sitges. Hombre incómodo, pues, su labor concluyó en diciembre de 1937 con el siguiente balance final: pese a haber exhumado a 2073 víctimas, los casos pasaron a los tribunales populares, los cuales absolvieron al 94% de los imputados; sólo procesaron a 175 personas, de los cuales encarcelaron a 128, absolvieron a 32 y pusieron en libertad condicional a 15 (Dueñas, Solé, 2012: 119). Un resultado que resultó vergonzoso para los antifascistas y demasiado corto para los vencedores.

A nivel político, destaca su participación en el Congreso Regional del PS de Cataluña, celebrado en Barcelona en mayo de 1937, donde elaboró y leyó un informe sobre Justicia que fue criticado duramente por un compañero por conservador y por no subsanar las arbitrariedades de la Justicia histórica.

Sesión de clausura del Congreso Regional del PS de Cataluña, teatro Poliorama, Barcelona, 23-5-1937. Preside, en el centro, Josep Robusté; Pestaña, a la derecha, y José Sánchez Requena a su lado. También aparecen Pere Corrons, Vicenç Tarradell, Vicente Lliso y José Andreés Oliva.

Bertran volvió a su puesto de presidente del Tribunal Industrial de Barcelona, pero el estrés y el cansancio le provocaron astenia y bronquitis crónica y tuvo que dejar la actividad. Su participación política en la República le supuso el exilio a Francia, donde entró en enero por Le Pertús para dirigirse a Saint-Sulpice (Midi-Pyrénées), donde pudo sobrevivir un tiempo dando clases de castellano. Con la guerra europea, fue llevado al campo de prisioneros de Vernet d’ Ariège (Tarn) y después al de Noé (Haute-Garonne), hasta terminar en el sanatorio de La Guiche por haber contraído la tuberculosis. En 1942 pasó a México, donde la salud no le acompañó y apenas pudo trabajar, teniendo que solicitar numerosas ayudas a las organizaciones republicanas del exilio. Murió el 5 de febrero de 1960.

Masón de la logia Lealtad entre 1932 y 1934, adquirió el rango de orador adjunto. Escribió, entre otras publicaciones, en L’Opinió, El Diluvio, La Humanitat y El Sindicalista.

Fuentes:

– «Congreso del Partido Sindicalista. Sesión de la tarde.», La Vanguardia, 23.V.1937, Barcelona, p.5.

– Informe del Comité Regional en el Primer Congreso de la Federación Catalana del PS. Centro Documental de la Memoria Histórica. PS-BARCELONA, 1470, 3.

– Oriol Dueñas y Queralt Solé (2012), «El juez Josep Maria Bertran de Quintana (1884-1960): compromiso político y cementerios clandestinos», revista Hispania, 2014, vol. LXXIV, nº. 246, enero-abril, págs. 151-176. En http://hispania.revistas.csic.es/index.php/hispania/article/view/423 (consulta: 18-11-2019).

– Oriol Dueñas y Queralt Solé (2012), El jutge dels cementiris clandestins: Josep Maria Bertran de Quintana, 1884-1960. Barcelona: Gregal.

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