Soneto a Pestaña

 

Sobrado, inteligente y pudoroso
para la lucha vil de encrucijada
en la lucera azul de su mirada
el tibio sol de un pecho bondadoso.

Ayuno de su vida fue el reposo;
erizada de guijos, en calzada;
La inquieta juventud esclavizada
por un trabajo incomodo y penoso

Con su lupa de humilde relojero
miró la maquinaria ingobernable
del estado, caduco y jaranero.

Y se dio a componer… inútilmente:
Fue demasiado claro y razonable
para ser comprendido por la gente

 

Pedro Luis de Gálvez.

 

conferencia

Pestaña y Pedro Luis de Gálvez –en el centro, con gafas– a la salida de una conferencia en el Ateneo de Madrid, en junio de 1931.

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